Capítulo 1

9 0 0
                                        

Baje de mi cama sin soltar el celular mientras analizaba todo el ruido con los ojos cerrados.

-(Oh vamos, no se pueden callar?)-

Solté mientras me ponía mis pantuflas y una bata ya que debajo de esta solo llevaría mi ropa interior, un color melocotón el cual lo escogió mi tía Geidy, mi tía favorita y si no fuera por ella estaría muerta por tanta ignorancia.

Antes de salir de mi cuarto, tomé aire y me arme de valor, hay que pensarlo bien, hablar con aquellas personas llamadas "familia" era imposible, me hacían la vida de cuadritos,sin más preámbulos salí de mi habitación , baje las escaleras y camine hacia la cocina, tenía la mente llena de preguntas, entre al comedor y los vi, guardaron silencio por algunos segundos y antes de que pudiera decir alguna palabra mi madre hablo.

-Hasta que se te antoja venir y convivir con tu familia, siempre amargada para todo-

Pensándolo bien, ellos provocaron tal actitud, me ofenden, ignoran y creo que todo esto se le llama bullying pero todo eso no era lo peor, siempre me veían como una cosa sin chiste, rara o tal vez, un juguete. Solté un suspiro para después ver a mi madre con algo de rabia pero era más la tristeza la que emitía con esa mirada.

-Tranquila chica, que si pudieras matar con la mirada, creo que ya estaría en el cementerio-

Soltó una risa entre dientes y decidió seguir mirándome con arrogancia.

Aún que sonara estúpida esa oración o frase, era verdad, ella y toda mi familia estaría en el cementerio, en un lugar oscuro, húmedo e incómodo.

Fruncí el ceño y decidí ignorarla como todos los días, este vaso está apunto de desbordar y no lo permitiré, camine hacia los cajones y saque una pequeña navaja que se encontraba en los lados de este ya que según mi madre era el lugar más secreto que hay, la metí en una de las pequeñas bolsas de mi bata y salí de la cocina furiosa, mi madre me detuvo tomándome del brazo y me jalo intentando tirarme al suelo, otro más de sus espectáculos, me sostuve de una silla y me volteé a verla enojada.

-¿Pero es que ya te vas?, ¡¿No tienes la suficiente vergüenza para dejar a tu propia madre con la palabra en la boca?!-

Sentí mi mejilla arder, su mano se habría quedado marcada en mi rostro, subí corriendo las escaleras, entre al cuarto de mi madre o supongo yo, si es que tal vez soy adoptada. Abrí una pequeña caja y tome un rollo de billetes que se encontraba en esta, era mi beca, una beca que había guardado hasta hace un mes pero por culpa de ella no entré a la universidad, mintió, ella afirmó que seo había gastado todo pero no era cierto, hace varios días había encontrado a mi madre sacando dinero hasta que escuche unas palabras que aumentó más mi odio hacia ella.

"Está beca es mejor que el dinero de su padre~".

No dude mas y sali del cuarto dejando la puerta abierta, di unos cuantos pasos llegando a mi habitación pero mi madre ya se encontraba parada en el marco de esta, sus ojos irradiaban furia mientras su ceño se fruncía cada vez más.

-¿A donde crees que vas con ese dinero?...-

No tenia ninguna intención de hablarle, la odiaba, la detestaba y lo más mínimo de amor se había perdido ya, la empuje con fuerza hacia un lado y entre al cuarto con rapidez acto seguido cerrar la puerta y ponerle seguro.

-¡Abre la puerta ahora mismo maldita!.-

Parecía una escena de violencia intrafamiliar, mi madre golpeaba la puerta fuertemente mientras gritaba piedras, piedras grandes y pesadas. Tome mi maleta, esta vieja y con un poco de polvo. Debo admitir que extraño salir de viaje, no han pasado más de 5 años pero es algo que amaba hacer y mi madre una vez más me lo arrebato. Guarde lo más rápido que pude mis cosas; ropa, collares, fotos, aparatos, libros, etc. Parecía que todo estaba cada vez más pesado, mis labios temblaban pero en ningún momento pensé cambiar de opinión asi que abri la ventana y saqué mi maleta, seguido tome unos pantalones y me los puse al igual que una blusa, una vieja blusa que le pertenecía a mi hermano mayor. El frío y amargo viento paso del exterior hacia mi alcoba, mi piel se erizo tan solo sentir aquella brisa pero una vez en la vida eso me hizo recordar que podía librarme de mis problemas si me dejaba abrazar por esta. Deje caer la maleta primero mientras me colgaba una vieja mochila negra que usaba cuando me escapaba a la casa de mi mejor amigo, eran pequeños tiempos libres para mi, sin esa odiosa, deje mis piernas colgando por el marco  de dicha ventana, estaba decidida a saltar. Antes de poder saltar sentí como una mano me tomaba del cabello, jalando al interior del cuarto con fuerza, siquiera sentí el jalón y no dolio pero mi corazon empezo a latir con bastante fuerza. Tenia el mismo por salirse y como ya había pensado era ella, gritaba como loca mientras  me dejaba tirada en el suelo, siendo sincera, no escuchaba nada, mi mente estaba alborotada y dentro de mi cabeza solo podía escuchar un pequeño hilo de sonido agudo que pronto empezó a molestar.

-Eres una maldita ingrata...¡Te cuide por todo este maldito tiempo y así es como me pagas!-

En ese momento deseaba que la tierra me tragara, mi madre se abalanzó contra mí y no paró de dar cachetadas hasta que mi tía intervino, la separó de mí, dejándome el rostro rojo y con un moretón en la mejilla. Apreciaba el hecho de como me gritaba, su cara estaba roja y parecía que las venas de la frente le explotarían si hacía un coraje más. La deseaba muerta. Logré ponerme de pie y con la mirada fija con la suya, sonreí, sonreí de una manera de la cual podría interpretarse "vete a la mierda". No me iba a quedar ahí para ver sus rabietas pero pude apreciar su cara de enojo, una cara que jamás habÍa visto y que por cierto, me encanto.

Di un salto y salí directamente por la ventana cayendo encima de un montón de nieve, estaba suave y eso lo hacia mejor. Tome  mis cosas y salí corriendo por la acera mientras reÍa, reÍa de felicidad, por fin podría escapar de esa telaraña....podía ser libre. Pensé en ser libre, no en las consecuencias de serlo. Una camioneta paró justo al lado de mi, el tiempo se detuvo por un instante, estaba abierta la puerta, dentro de esta 4 o más tipos con máscaras de lana negra y hoyos. Mi madre. Afuera de la casa, había abandonado esa mueca de enojo. Sus ojos estaban tan abiertos y me miraba fijamente, de sus labios corrió mi nombre de una manera que jamás había escuchado, preocupación, miedo, desesperación, todo nuevo.


Vous avez atteint le dernier des chapitres publiés.

⏰ Dernière mise à jour : Sep 28, 2020 ⏰

Ajoutez cette histoire à votre Bibliothèque pour être informé des nouveaux chapitres !

La TragediaOù les histoires vivent. Découvrez maintenant