Tratar de darle sentido a las cosas puede ser complicado: puede que te devore los pensamientos, y desde luego que consuma tu tiempo, pero no puedes evitarlo porque así es como actúan las personas. O, por lo menos, esa es la manera en la que yo he actuado casi toda mi vida. Uno piensa en lo que quiere y las acciones y decisiones que deberá tomar para alcanzar dicha meta. No hubo ningún momento en que yo dudara de eso —oh, vaya que no. Sin embargo, nadie llega a este mundo sabiendo las cosas que vivirá o si sus planes se realizarán tal como lo desea.
La vida tiene un rumbo a seguir: dependiendo de las decisiones que tomes y las acciones que realices, tú serás el responsable de tomar el lugar que te corresponde. En mi caso, ese lugar es siempre el del mejor. Eso es lo que me han enseñado a lo largo de mi vida, pero es más fácil de explicar si tratas de imaginarlo como un mecanismo: cada pieza representa algo en la vida y mientras más importante eres, la pieza es cada vez más valiosa. Puede que incluso sea lo que haga funcionar mejor todo el sistema, lo que haga que todo sea un poco más interesante ¿no?
Mi padre es mi modelo seguir y, puesto que yo también llevo el apellido Akashi, lo que menos querría sería decepcionarlo. Aunque no suele pasar tiempo en casa, tampoco es como si me sintiera mal por ello; siempre conozco el motivo de su ausencia y casi siempre se encuentra en alguna de las empresas que él mismo dirige. Recuerdo que una vez me llevó con él para observar su modo de trabajar. Si se trata de describirlo, yo hablaría de perfección y de un gran líder: verlo dando todo de sí día a día es impresionante, pero siempre que pasa a lado de mí quiero llamarlo y detenerlo; quiero tomar su mano para poder olvidarme del vacío que deja aquí; quiero pasar todo ese tiempo juntos. Eso hasta que recapacito y me detengo. No puedo detenerlo por una cosa como esta; lo mejor es callar y esperar a que el regrese. Debía aprender a conformarme con eso y, como su hijo, lo mínimo que puedo hacer es demostrarle que soy capaz de enorgullecerlo.
Sólo era capaz de pensar de esa forma. Un mecanismo, ¿eh? Tan típico de mí. Jamás hubiera podido imaginar que dentro de unos cuantos días algo muy distinto ocurriría, o que los planes que tenía no iban a salir para nada del modo en que yo quisiera.
—Señorito Akashi, su madre le espera para tomar el desayuno—. Una chica de la servidumbre llegó, pero no sólo para comunicarme esto, sino para tomar un poco de mi ropa del armario que estaba cerca y dejar que yo decidiera qué utilizaría el día de hoy.
Podría decirse que buscaba ser más independiente desde que tenía cinco años; quería mostrar lo que podía valer. Claro que sólo en ciertas cosas, pues aunque no lo quisiera, yo sólo era un niño que dependía de sus padres. Era difícil recordar esa época.
Una vez bien vestido, no esperé ni un momento más. Amaba mucho este momento del día. Era más que obvio que sólo seríamos nosotros dos: mi madre y yo. Mi padre estaría trabajando a esas horas, tal como se esperaría de él. No era ninguna sorpresa: no había nada mejor que aprovechar el día desde temprano y, como tal, pronto yo también partiría a la escuela, en cuanto terminara de tomar el desayuno. Mi madre, con una gran y hermosa sonrisa, me recibió; tal como era todas las mañanas, se acercó a mí tomando mi rostro y depositando un beso en mi frente.
Compartimos un momento de sonrisas y una pequeña plática antes de que me llevara a la escuela. Fuimos tomados de la mano hasta llegar a la entrada, e igual que siempre, se despidió de mí con un beso, sólo que esta vez me lo dio en la mejilla derecha, mientras que yo asentí diciéndole que regresaría más tarde.
Una de las cosas que solía escuchar siempre en la escuela era a los niños diciendo que era algo muy aburrido. Que lo único que deseaban era que el tiempo pasara lo suficientemente rápido y que, de esa forma, ninguno de los presentes pudiera darse cuenta de que la escuela había llegado a su fin, dándoles esa "libertad" que todos pedían a gritos. Gracias a esto, estaban impacientes durante el resto de las clases.
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Es cuestion de abrir los ojos
FanfictionAkashi tiene una forma de ver el mundo, para él es como un gran mecanismo, siempre buscando en ser el mejor y de darle un sentido a las cosas. Todo sería perfecto, de no ser por una cosa. Conoció a una persona que destruyó su sistema y le hizo ver...
