Pudo haber pasado varios minutos, se sintieron días, cansado me hayaba ya de urgar mis viejas heridas, se encontraban hediondas y yo moribundo por no tratarlas, importaba poco o nada como me sentia pues dedicaba mis alientos a recordar, el porque de mi absurdo comportamiento, conciente de que desperdiciaba mi vitalidad pero imposibilitado a cambiar.
