Cabaña

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La banda se tomó un descanso, merecían unas vacaciones después de tanto trabajo. Noodle tuvo la grandiosa idea de pasar esos días en una cabaña, sería divertido. Ya habían ido a la playa muchas veces, debían cambiar la rutina.

Ya habían llegado al lugar, era una gran cabaña. No tenía mucha diferencia entre una casa y una de esas, solo que esta última se encontraba en medio de la nada, alejada de todo ruido. Podrían disfrutar de la bella naturaleza.

— Yo pido la habitación de arriba—dijo Murdoc.

— Pero yo quería esa—protestó 2d.

— Eh... Chicos. Hay un pequeño problema.

— ¿Cuál?

— Solamente hay dos—dijo Noodle.

— No se preocupen por mí, yo duermo en la sala.

— ¿Estás diciendo que compartiré habitación con este baboso?—preguntó el líder, no le desagradaba la idea pero vamos, sería raro estar de nuevo con él.

— Murdoc.

— Pero nena, no quiero estar con él. Ya es demasiado con su presencia.

— Murdoc, basta

— "Sili hai dis"

— ¿Tienes algún problema, Murdick?—alzó la voz el baterista.

— Ninguno—por la mente del mayor le pasaron demasiadas cosas, que probablemente haría con su cantante—. Muy bien, hay que desempacar.

Era una aventura estar ahí, había bastantes actividades que hacer y tenías todo a la mano, como: cocina completa, no había necesidad de salir a comer a otros lugares; lavadora, lo que no conocía Murdoc; mini-campo de golf, 2 baños completos, ¡una hamaca! Era perfecta para Stuart; también tenía wifi y televisión por cable, Noodle necesitaba estar conectada con el mundo exterior; piscina incluida para la diversión.

Lo primero que hicieron fue dejar las maletas en sus respectivas recámaras, después salieron a jugar un poco de golf. La verdad es que los 4 jugaban pésimo, pero se divertían juntos.

Pasaron unas cuantas horas y ya caía la noche a su cabaña, el tiempo se pasaba rápido. Decidieron cenar mientras veían la tele, no se podía hacer mucho en la noche. Había bastantes programas aburridos, pues ya era de noche. Russel fue el primero en quedarse dormido en la sala, minutos después Noodle se fue a su cuarto, dejando solos a los otros 2. Ya era hora de dormir, así que subieron a su habitación.

— P-pido la cama —habló por primera vez el de mayor altura.

— ¿Y yo?

— En el suelo.

— No soy perro. Durmamos juntos—sonrió.

— Eso lo dejamos en el pasado Murdoc.

— Oh vamos, sólo es dormir. Además no fue hace mucho—dijo, recostándose en la cama. Se hizo a un lado y golpeó el hueco que había—. Ven, acuéstate honey.

— Y-yo...

— Hazlo—el menor se acostó a lado suyo, podía sentir su corazón como latía de fuerte—. Muy bien, ahora disfruta—empezó dando pequeños besos en su boca.

— N-no, aquí no—se quejó.

— Shh... Tranquilo—optó por ir más abajo de la barbilla, su cuello. Era el punto débil del menor.

— Ahh—jadeo el peliazul. Sabía que no había vuelta atrás. El mayor se puso sobre él y comenzó a bajar lentamente, dejando un camino de besos de por medio. Le quitó rápidamente la camisa y siguió con lo que estaba haciendo, hasta llegar a su pantalón.

— Buenas noches—dijo Murdoc, retirandose de él. Se dirigió al baño con su maleta y comenzó a desvestirse, poniéndose el pijama. El otro se sentó en la cama, esperando a que saliera.

¿Pero qué mierda le pasaba? ¿Lo iba a dejar así con la erección? Sí, ya tenía una erección, se excitaba con el más mínimo toque por parte de su ''pareja''.

El verdoso salió del baño como si nada hubiera pasado, se acostó de nuevo en la cama dispuesto a dormir.

— ¿Te vas a dormir?—cuestionó Stuart, aún sentado en la cama.

— Voy a intentarlo, ¿por qué?

— Bueno, pues—comenzaba a ponerse nervioso—... no sé, tal vez por lo que paso hace unos momentos.

— Dijiste que no querías, yo respete tu desición—le gustaba ver a su compañero de esa manera.

—P-pero después... ah, sí quiero.

— ¿Qué quieres?

— Ya sabes—odiaba cuando hacía eso, ¿no era suficiente con molestarlo?

— No sé, ¿qué quieres?—agarró la mano del contrario y la puso en su miembro—. ¿A caso quieres esto?—sonrió.

— Demonios, sí Murdoc.

— ¿En dónde?—siguió tocandose con la mano de Stuart, era agradable.

— ¡Adentro! ¡Lo quiero adentro!—se comenzó a desesperar por la actitud del verdoso. Se puso encima suyo y empezó a besarlo apasionadamente. Hacía mucho que no lo hacía, se extrañaban mutuamente. Era rico sentir la lengua del otro con la suya enredándose una y otra vez.

— Tranquilo fiera—sonrió—. Quítate los pantalones y muéstrame ese tasero que tienes—dijo, parándose de la cama, esperando a que el otro le hiciera caso.

— Ya te extrañaba—sonrió dulcemente.

— Yo igual—besó su espalda baja, ocasionando una nueva sensación en Stuart—. Toma la almohada y ponla en tu boca —se acercó al oído del peliazul, al mismo tiempo le agarró un glúteo—, ¿o quieres que nos oigan?





me salté la b porque me inspiré con la c, je
me pase de palabras xd

ABCDEWhere stories live. Discover now