Bakugou POV
Desperté sintiendo el cuerpo pesado, como cuando estás muy cansado después de una larga caminata bajo el sol, una pelea contra villanos y tu cuerpo estuviera
por caer, un dolor provenía desde mis brazos, como si me hubieran tomado con
fuerza por medio de ellos. Abrí mis ojos viendo hacia el techo; blanco como la
nieve, levanté mi rostro para observar el lugar vacío a mi derecha, mi pareja ya se
había marchado al trabajo, una vez más sin avisar, bajé la mirada con molestia,
últimamente lo veía poco y eso me era deprimente. Por más que me costará
decirlo frente a él, yo quería verlo, tocarlo y besarlo... pero su horario era impredecible haciéndose que se fuera antes de que yo pudiera despertar, y volvía muy tarde cuando yo ya estaba dormido y por alguna razón, a pesar de que mi sueño era ligero, siempre dormía desde las nueve hasta las diez. Decidí bajar de la cama en cuanto mi estómago comenzó a pedirme alimento,
toqué el frío suelo sin calzado y un escalofrío pasó por todo mi cuerpo. Después
de un baño caliente me vestí con su polera favorita, una color negra con una
distinguida calavera en el centro; él siempre decía que iluminaba mis ojos desde el
momento que comenzamos a estudiar, un pensamiento idiota, y sin embargo yo
sonreía porque se quedaba observándome por horas y horas...y yo a él. Mi
esposo será idiota, pero es el mejor idiota; le dije a mi reflejo en el espejo viendo
mi cabello por el pronto despertar, lo arregle lo mejor posible, suspire cansado de
la ridícula rutina que estaba por seguir. Caminé por el pasillo y bajé las escaleras.
Por alguna razón la sensación de que algo estaba diferente me pasó por la mente,
la casa estaba muy fría, muy solitaria y blanca por doquier ¿Por qué habían
elegido ese estúpido color?
Fruncí el ceño intentando encontrar lo que faltaba pero no pude recordar nada.
Entré a la cocina de nuestro apartamento para preparar un desayuno para dos. El
azote de la cuchara contra la barda inundó el lugar ante el hecho de que yo nunca
había cocinado para una persona desde nuestra boda...siempre para una pareja:
para él y para mí. Comí despacio y viendo la puerta todo el tiempo a su llegada, el
silencio me abrumaba pero a cualquier mínimo ruido me levantaba de mi asiento
para asomarme por el pasillo. Si descubría que alguno de su equipo había vuelto a
interceptarlo para una de sus estúpidas reuniones nocturnas, que no volviera
hasta su retiro como héroe.
En un par de ocasiones veía su cabellera carmesí pasar por el umbral, jurando
verla en aquel lugar...pero cuando me levantaba para asomarme a verlo solo me
daba cuenta que estaba alucinando solo en la habitación.
Suspiré molesto por la manera en que mi mente me jugaba con el cabello de
mierda y mientras lavaba los trastos, veía el jardín desolado, 'lo extraña' me dije.
Después de todo; él no me dejaba tocarlo porque decía que ése era su trabajo,
muchas veces peleamos, y maldecía por su actitud, terminando con el mismo
resultado; con el tiempo me di cuenta que era para quitarme ese trabajo y, por
supuesto, para darme rosas que él mismo plantaba de un color poco habitual. Una
rosa blanca vivía aún en medio de todo el jardín y mi mirada era guiada hasta ella,
algo nos unía a los dos en aquellos pocos momentos sin él... la soledad. Limpié la
casa con calma suficiente, enfocándome en cada punto con cuidado. Noté que
faltaba una foto de los dos encima de la chimenea. Me quedé observando ese
punto vacío durante un buen rato, intentando recordar hacia donde la había
movido. Una molesta tristeza me invadió haciendo que mi mano acariciará el sitio
donde reposaba una mordida, su mordida, porque era nuestra fotografía favorita:
aquella de nuestro baile de graduación...donde ambos vestíamos los trajes que
Momo había mandado a confeccionar para todos como regalo de despedida,
ambos tomados de las manos mientras bailábamos en la pista después de la
propuesta de Kirishima; reí al recordar que unos momentos antes de aquella foto
había aceptado a ese torpe alpha como pareja. Seguí con mi monótona tarea
intentando que el paso de los segundos fuera más rápido, prometiéndome
quedarme despierto para la hora en la que él llegara, fuera cual fuera, aun cuando
el día de mañana despertara más tarde e hiciera menos cosas en casa. Quería
verlo, no, tenía que verlo...lo necesitaba.
Él era mi esposo...
Mi compañero...
Mi alpha...
Abrí la puerta de su oficina en el departamento y me sorprendió verlo tan bien
ordenado, pero con tierra cubriéndolo encima. Lo había limpiado apenas hacía
unos días, ¿no?
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Alpha Color (Kiribaku) (A x Ω)
Science Fiction¿Por que mierda no puedo verte?, ¿Por que me dejas caer en este manto de soledad quien me acuna en sus brazos en tu lugar? El dolor va formando parte de mi por que no encuentro rastro de ti; ¿Te fuiste ya? ¿Tu amor por mi termino? ¿Que hice mal, qu...
