Primavera
El inglés es estúpido.
Eso era lo que pensaba cierto chico de 14 años mientras miraba por la ventana de su salón. Miguel y su familia se habían mudado a esa extraña ciudad hace poco mas de un mes, pero si había algo que podía decir con seguridad era: que extrañaba su hogar en Santa Cecilia.
Para empezar, las costumbres contrastaban bastante entre ambas ciudades, el ambiente en su pueblo natal era cálido, acogedor, amigable, mientras que en San Fransokio, el frío de la gran ciudad le hacia sentir tan distante de las demás personas. La comida era tan insípida e industrializada, mientras que en su hogar había sazón de sobra, lo que daría por comerse unos ricos tamales de su abuelita Elena, o una tortas de jamón, unos ricos elotes con queso y chile... ¡Daría su brazo derecho por unos tacos al pastor!
Ahora su estómago gruñía en protesta.
Pero sin duda alguna podía decir que lo peor de San Fransokio era una cosa: el idioma. El inglés era nativo en esta ciudad, nadita de español y eso le había traído ciertos problemas en la escuela ¡No entendía ni J! y el hecho de que sus padres y su hermanita Coco hayan tenido mayor facilidad para aprender el idioma que él, le hacía sentir humillado, ni se diga del japonés que al menos pocas personas podían hablarlo bien. De imaginarse que tuviera que aprender no uno, sino dos idiomas, le hacia querer vomitar.
Mejor llévame Diosito.
Y por eso se encontraba en aquel salón después de clases. Sus padres, preocupados por su rendimiento académico, le habían contratado un tutor de Inglés para que lo ponga al corriente con sus clases y le ayude a entender el idioma. En lo personal no tenía problema en recibir clases, su jodido problema era la pinche materia que le hacia sentir estúpido y eso le molestaba en sobremanera. Pero como decía su mamá Luisa: "Al mal paso darle prisa mijo, no hay 100 años de dolor ni pendejo que lo aguante" Lastimosamente para Miguel, aquel parecía el año 1 de esa referencia.
La puerta del salón se abrió llamando la atención del moreno, quien creyó por un momento que su tutor había llegado, pero se relajó cuando vió que solo era otro chico, quien se detuvo en el borde de la puerta mientras buscaba algo en su mochila. Miguel aprovechó para observarlo mejor. Su cabello era azabache y alborotado, era delgado, de piel pálida y ojos rasgados, vestía ropa casual a diferencia de él que aun llevaba el uniforme del colegio y por ultimo, parecía ser de su misma edad y estatura.
Mientras hacia un repaso mental para intentar recordar si es que le había visto alguna vez en el instituto, porque su memoria no era muy ágil y era un completo "cabeza de pollo", el chico asiático fijó su mirada en el haciendo que sus iris se conectaran unos segundos provocándole un sobresalto a Miguel. El aludido dio gracias a Dios que aquella reacción haya pasado sin importancia para el azabache, quien ahora se encontraba frente a él.
-Miguel Rivera, right?
¿Su nombre siempre se había escuchado tan bien en inglés?
-eh...¡Si! Miguel Rivera, soy yo...- Se abofeteó mentalmente ¡Despabila Miguel!- ¿Te conozco? No recuerdo haberte visto.
-No Spanish- estableció el otro mientras tomaba una silla del pupitre de enfrente, acto seguido la giró y se sentó frente a Miguel en su misma mesa - Call me Hiro, Hiro Hamada. I'm your new English teacher.
Miguel lo miró interrogante, a penas había entendido la palabra "teacher" y "english" pero cuando logró enlazar las palabras en contexto, la cara de Miguel era un poema. Hiro por su lado lo miraba con autosuficiencia y una sonrisa de lado que provocó cierto sonrojo en el Rivera. No mms....
-¿kah?- fue la primera palabra que logró articular- espera, espera, espera.... tu... ¿Eres mi tutor de inglés? ¡¿Es en serio?!- Miguel se apoyó con ambas manos en el pupitre con una expresión incrédula en su rostro.
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Mi primavera Favorita
RomanceHan pasado unas pocas semanas desde que la familia Rivera se mudó a San Fransokio, y el pequeño Miguel tiene especial dificultad para entender el idioma, por lo que sus padres deciden contratarle un tutor de Inglés que le ayude en las tardes después...
