AVISOS
"Costó unos cuántos pesos y trajo interéses"
- La historia de Alana
Hay veces que vuelvo en el tiempo, pongo pausa a mi propia ronda de mates y comienzo a pensar... Más que pensar a recordar. Ay, ¡Si tan solo fueran lindos recuerdos los que me traigo por ahí!... Mientras pienso, recuerdo y también extraño. Extraño a aquella mujer que me hacía reír, aquella mujer que hacía de mis días los mejores, mi compinche, en la que sí podía confiar.
Pienso, recuerdo, extraño y siento... Siento culpa porque yo siempre supe todo y simplemente escapé.
Eva (mi amiga) y yo eramos tan unidas tal uña al dedo, andábamos juntas para todos lados. Era increíble que ambas sabíamos todo de la otra y la manera en la que estabamos siempre para todo... Su familia ya no le daba mucha atención, sus padres la rechazaban por la vida que ella llevaba, que para muchos podría parecer descolocada pero lo cierto es que ella se divertía mucho. Trabajaba, se divertía, tenía su departamento y sus cosas, no le pedía nada a nadie. No era un gran sueldo el que ella ganaba, tampoco grandes diversiones las que tenía, no era un gran lugar en el que vivía ni tampoco tenía grandes cosas pero era lo que podía y con eso bastaba.
Ambas sabíamos salir a bailar los fines de semana y en ellos comenzar "la caza" de algún hombre guapo que veíamos por ahí. Como mi casa quedaba a cuadras del centro, siempre que terminabamos la noche de baile ibamos allí, cada una con sus prezas por así decirlo, a divertirnos, tomar algo y disfrutar la noche que aún no terminaba.
Un día Eva perdió el trabajo tan solo por no haber llegado a horario, así como perdió el trabajo, perdió su departamento por no poder seguir pagando el alquiles y como era mi mejor amiga, lo que menos podía hacer era llevarla conmigo a casa. Imagínense que pintoresco, dos mujeres de 29 años, solteras y solas en una misma casa, ahora si la fiesta recién comenzaba.
Fue un día Jueves en el que me encontraba en medio de mi ronda de mate, la cual no era solo mía ya que Eva compartía ese momento conmigo. Comenzó la primera ronda y Eva no se encontraba en el comedor de casa, hacía media hora estaba encerrada en el baño. Pensé, "La noche del Sábado le dejó secuelas"... Que inocencia la mia. Salió del baño con la cara pálida, estaba amarilla, se sentía muy mal de verdad. "_No debiste haber bebido tanto amiga" le dije. "No creo que sea el alcohol" respondió...
Esperamos 3 días más hasta que yo cobré el sueldo y fuimos a una farmacia a comprar un test de embarazo y si, Eva tenía un futuro bebé en su vientre.
Yo estaba de lo más chocha, pero ella no... Ella no estaba para nada convencida. Al día siguiente fue en busca del hombre responsable y el muy ingrato la rechazó por completo. "No es mi problema" dijo él.
Sin dinero, sin casa y sin nada Eva no sabía que hacer pero no dudo al decirme, "No voy a tenerlo".
Pasaron dos semanas hasta que decidió tomar las cartas en el asunto. Hablamos quien debíamos hablar y ya estaba a nada aquel día... La cifra era enorme pero pude conseguirlo, era para ella, para mi amiga, y yo estaba dispuesta a todo para ayudarla.
Continuará
YOU ARE READING
AVISOS: La historia de Alana
Non-Fiction"Costó unos cuantos pesos y trajo interéses."
