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POV Avalon:

Siempre, desde que tengo uso de razón, las personas que amo han ido muriendo una tras otra en periodos muy cortos de tiempo, frente a mis ojos y sin que yo pudiera hacer nada, su vida se iba de entre mis manos sin que pudiera aferrar mis pequeñas manos a las suyas nuevamente, se me arrebataba a esa persona de una manera tan abrupta, que mi alma y mi corazón se desgarraban en mil pedazos. Cuando llegué a cierta edad, empecé a pensar que yo era la culpable de que las personas que permanecían a mi lado murieran irremediablemente y de manera trágica y poco natural, acortando su tiempo de vida antes de que esta llegara a su fin por medios naturales. Debido al ingenuo pensamiento de la niña que en ese entonces era, me cerré a tener cualquier tipo de relación con las personas, ya fuera algún familiar o un simple extraño, los alejaba a todos de mí, no quería formar lasos, no quería sentir afecto por nadie, quería ser solo yo y no tener a nadie a quien querer.

El dolor, el sufrimiento, la soledad y la culpa que sentía en mi inocente mente, hicieron de mí una persona fría y solitaria, que apartaba a todo aquel que se le acercara con una mano amigable o una sonrisa simpática dispuesta a escuchar, me repetía una y otra vez que no debía seguir sufriendo o llorando, no quería seguir sintiendo aquel dolor punzante en el lado izquierdo de mi pecho cada vez que se iba de mi lado alguien importante para mí, yo misma me obligué a ser insensible y mis pensamientos y divagaciones, me llevaron a la absurda conclusión de que si no tenía a nadie importante, que si yo no quería a nadie, no volvería a sufrir de esa manera.

La primera persona en apartarse de mi lado, fue mi madre. Según lo que mi padre alguna vez mencionó, ella dio su vida a cambio de la mía en aquella sala de partos de la clínica en que nací, ella fue la primera persona en renunciar a su vida para que yo viviera la mía en este mundo en un puro acto de amor, según lo que he escuchado de ella de boca de quienes la conocieron, era una persona muy alegre, siempre sonriente y cálida, era una persona que amaba intensamente a sus seres queridos y que esperó con ansias y amor el nacimiento de sus tres hijos. Luego de ella, cuando yo tenía 6 años, mi abuelo falleció delante de mis ojos cuando fui secuestrada con el único propósito de atraparlo a él, quien era un importante empresario con demasiadas influencias políticas. Mi abuelo, con el único propósito de salvarme, hizo lo que ellos querían y se ofreció a intercambiarse en mi lugar, por lo que al realizarse el intercambio se cumplió el objetivo de quienes me secuestraron y de un tiro mataron a mi abuelo delante de mí, dando fin a su vida incluso antes de que pudiera tocar su mano otra vez, yo solo era una niña que apenas si sabía de esas cosas, pero recuerdo claramente como su cuerpo caía al suelo delante de mis ojos y se quedó inmóvil en el suelo, mis manos y mi ropa se tiñeron de un intenso color rojo al igual que mi rostro que había sido salpicado durante el disparo, quienes lo secuestraron escaparon de aquel lugar donde nos tenían al escuchar las sirenas de los carros de policía, dejándome atrás, me quedé ahí, arrodillada en la tierra y con lágrimas que emanaban de mis ojos al comprender que mi abuelo no volvería a levantarse de ese lugar. El cuerpo de mi querido y tierno abuelo se estaba volviendo frío entre mis manos y desde ese día, tuve miedo de la sangre de las demás personas, cada vez que veía la sangre de los demás o incluso mi propia sangre, sentía náuseas, mareos y en ocasiones incluso me desmayaba. Cuando tenía 8 años, mi abuela murió en un accidente automovilístico, yo iba con ella, pero mi abuela envolvió mi pequeño cuerpo en el de ella en una fracción de segundos y me cubrió de todo el daño que me pudo haber causado el impacto de aquel otro auto que se chocó contra nosotros a propósito, apenas tenía algún que otro rasguño y un brazo fracturado, pero la vida de mi abuela, y la del chófer que iba con nosotras, se habían ido para nunca volver. Desde entonces tenía un guardaespaldas que me seguía a todas partes, aunque me escapaba del cada vez que podía. Daniel era un hombre que se acababa de graduar de la academia de seguridad del país, tenía 20 años, y desde que yo tenía 8 años se le encargó mi seguridad y bien estar. El día en que cumplí 10 años, la nana que me había cuidado desde que había nacido y que era como mi madre, fue asesinada delante de mis ojos en medio de un asalto dentro de mi casa, el único lugar donde Daniel no cuidaba de mí, uno de los hombres que llevaba el rostro cubierto con un pasa montañas, enterró un cuchillo en su vientre, cuando aquel hombre me quería hacer callar a mí, que lloraba desesperadamente por la presencia de aquellos desconocidos en mi casa y ella me cubrió.

Princesa de Hielo: Mi pasado y mi actual "yo".Stories to obsess over. Discover now