Aquella tarde quedé con Nacho y Solrac. Estuvimos por el parque Pitusa, pero luego fuimos al Telepizza para robar wifi puesto que un amigo mío, Mario, sabía la contraseña y como era una red privada la velocidad del internet era muy alta. Carlos y yo nos descargamos varios juegos absurdos.
Él se descargó un juego en el que él era Donald Trump y tenía que picar oro. Cuanto más se lo conseguía podría mejorar su pico y la calidad del oro. Se tira un rato picando hasta que consiguió suficiente dinero como para comprarse a Obama que era uno de los personajes jugables de aquel juego.
Yo sin embargo jugué a un juego muy extraño que trataba sobre dirigir una empresa cuándo tenías cierta cantidad de dinero un señor muy bigotudo que se parecía al del Monopoly te decía que si le vendías la empresa te llevaría hasta lo más alto de la fama, pero tendrías que empezar de nuevo. Nacho que ya tenía un juego similar descargado me iba recomendando cuando venderle la empresa a aquel señor bigotudo.
Fue una tarde muy divertida porque estuvimos haciendo bromas sobre la gente que moría en una película titulada Infinity War. La última entrega de Los Vengadores que fuimos al estreno junto con Jimmy Chan, Pedro Sanabria y Jaime flores. Puesto que (no leas lo subrayado si quieres ver la película) Mueren casi todos los personajes.
Ya eran las 8:30. Qué rápido pasa el tiempo cuando te estás divirtiendo. Así que fui a la parada del autobús a esperar debido a que mis padres no podían venir a recogerme . Mi tío me envió un mensaje diciendo que ya me había comprado aquellos calcetines de Rick y Morty. Miramos al panel a ver cuándo pasaba la línea 9, quedaban 10 minutos. Me daría tiempo suficiente para llegar a casa antes de las 9. (Qué era la hora acordada con mis padres para llegar.
Algo raro estaba pasando, el cronómetro se estaba volviendo loco, primero decía que quedaban 5 minutos, luego volvía a los 20 y luego bajaba los 3.
Pasaron Javier García Juan Montanero, Mario Nieto, Lucía Trelles y María Cabanillas
Le pregunté a Javi si él sabía lo que pasaba porque él solía usar el autobús. Nos dijo que normalmente si daba saltos temporales pero eran de menos tiempo y solo ocurrían si había atasco. Ese día no había atasco y los saltos temporales eran bastante grandes. Esperando y esperando Solrac se inventó un mundo paralelo dónde en verdad lo que estaba ocurriendo es que habíamos entrado en un bucle temporal. Yo la grabé porque me parecía una buena idea para el cuento de lengua.
Tras unos largos 10 minutos de espera por fin el autobús 9 llegó entre al autobús y me di cuenta de una cosa el conductor fue el mismo que el que el día anterior me había cerrado las puertas del autobús y había arrancado pasando olímpicamente de mí. Eso me extrañó bastante pero lo ignoré y me dirigí al final del autobús. Es mi parte favorita, sentarme en el final en los asientos que están mirando hacia atrás, ponerme los cascos y mirar por la ventana. Pero antes de sentarme en el asiento, me empecé a marear repentinamente, sentía un dolor muy fuerte en la cabeza. Me desmayé.
Desperté en la parada del autobús. A mi lado también despertaron Solrac y Nacho, al igual de sorprendidos que yo. Había pasado, aquella historieta que había inventado Solrac había sucedido. Estábamos completamente fascinados. La hora era las 8:30. De repente suena mi móvil ,era mi tío, que ya me había comprado aquellos calcetines de Rick y Morty. Impactados, empezamos a especular sobre varias teorías. En medio de tanta especulación vimos pasar a Javi, Juan Montanero, Mario Nieto, Lucía Trelles y María Cabanillas. Les preguntamos si ellos también se habían dado cuenta del bucle pero nos tomaron por frikis y pasaron de nosotros.
Entonces esperamos hasta que vino el autobús. Entré y el autobusero me me preguntó sobre qué tal me había ido el bucle. Asustado, le pedí que me dijese todo lo que sabía sobre el bucle.
Es permanente solo lo podéis experimentar tus tres amigos y tú. Solo hay una manera de acabar con él. La desventaja de acabar con el bucle es que tus amigos lo recordarán todo lo vivido durante él. Pero la única manera de cerrarlo es morir ahogado. Ya lo había hablado con Mario antes, morir ahogado o asfixiado era la peor manera de morir. Me quedaré en el bucle, pensé.
Entonces me dirigí hacia la parte de atrás del autobús y cogí un martillo de emergencias. Lo golpee contra el cristal y lo partí en mil pedazos. Cogí un cacho de cristal y me empecé a hacer rajas en la cara. Cogí más pedazos y empecé a lanzárselos a los pasajeros del autobús. Me desmayé.
Vuelvo a despertar. Nacho y Solrac me preguntaron que me había dicho y se lo conté. Entonces salimos a correr hacia la carretera y saltamos encima de varios coches. Entramos en uno que como era automático yo sabía conducirlo. Nos quedaba media hora para desatar el caos, así que tire por la acera y día de hoy sigo sin saber contar el número de personas que atropellé. Sangre por todos lados le indiqué a Nacho y Solrac que iba a meter quinta y saltar del coche para que ellos también saltasen. Pero conduje hasta el Instituto. Pisé el acelerador a fondo dirección los tanques de gas que suministran al instituto. Los tres saltamos y aterrizamos en el lago que hay en el parque del instituto.
Miré la hora, 8:45, la diversión estaba por comenzar. Menos mal que aquel lago era poco profundo. Nacho, qué es un poco más cortado en cuanto a cosas sádicas se refiere se liberó. Desató su lado más loco. Solrac ya estaba volado de la cabeza de por sí. La policía llegó empezó a dispararnos, mas, no nos afectaba. Me acerqué hacia ellos y les robé 3 fusiles de asalto. Los repartí y empezamos a disparar a los demás policías. Algunos portaban granadas de fragmentación. En ese preciso instante nos acordamos de a donde había ido a parar el coche... !Bum! El instituto había explotado dejando una hermosa ráfaga de fuegos artificiales lo cual es perfecto porque en el remoto caso de que muriera ahogado el instituto estaría reducido a escombros y cenizas. De repente nos desmayamos.
Al despertar en la parada, seguíamos llevando las armas pero las guardamos antes de que alguien se diera cuenta de que las llevábamos. Cuando pasaron los que anteriormente se habían burlado de nosotros, sacamos las armas y los matamos a todos.
Así es mi vida a partir de ahora. Vivo atrapado en un bucle.
