Desperté en una mañana fría, mis huesos temblaban, mis dientes chasqueaban, mi aliento comenzaba a enfriarse también. Me levanté de aquel lugar donde estaba acostado, decidí hacer una bebida caliente que calmara mi frío interno. Hallé un poco de café en mi mochila, comencé a hacer una fogata para poder hacer un café delicioso que me ayudaría a seguir adelante, una vez el café estaba listo lo vertí en una vieja taza de fierro que aún conservaba por suerte. Varios minutos después escuche un ruido fuera de lo común mientras más me concentraba en averiguar qué era, se escuchaba más cerca. Fue en ese momento en que voltee hacia atrás y me encontré con la sorpresa de que un hambriento lobo gris, me estaba saboreando, aquellos colmillos grandes que a cualquiera dejaría paralizado, pensé que este sería mi último día en este lugar, el lobo se acercaba más a mi y cada vez más furioso. Comencé a hacer mis plegarias, porque no había nada más que hacer en este caso, cuando creí que todo estaba perdido otro lobo llego por el costado y atacó al primero. Decidí correr a un árbol cercano y me trepé para poder estar a salvo de aquellos animales salvajes. Solamente escuchaba los gritos de aquellos animales que se tiraban mordidas en todas partes, la sangre se veía en el suelo. Fue tanta la furia que los dos animales quedaron muy débiles y podían moverse demasiado. Baje con sigilo para irme a otro lugar, no pude llevarme mi mochila, pero estoy a salvo que es lo mejor.
Al parecer esta excursión había sido una gran aventura para mi, pero no era lo que esperaba, nunca imagine estar al borde de la muerte. Estaba solo en lugar que jamás había visitado, extrañaba a mi familia y amistades. No recordaba cuántos días llevaba varado en este lugar tan solo, solamente llevaba una camisa toda rasgada, pantalones rotos y unos zapatos que se me veían los dedos.
Camine para ver si hallaba a alguna persona, pero solo escuchaba el canto de los pájaros, un silencio total. Era tan maravilloso escuchar todo esto, pero yo necesitaba regresar a mi hogar.
Después de un rato comencé a tener un dolor de estómago, era tiempo de comer, necesitaba algún alimento que me diera energía para seguir en búsqueda de personas. Camine, camine, camine y no pude hallar nada de comida, comencé a sentir mareos, caí en un profundo sueño y me desplomé...
En aquel sueño mire a mis hijas, me decían: "Papá ven, mamá está llorando"
Yo camine hacia ellos, cuando estaba apunto de tomar la mano de mi hija la más grande. Un grito de auxilio me despertó.
-"AYUDAAA"
-"POR FAVOR, AYUDENME"
Fueron tan fuertes los gritos que mi cabeza parecía que iba a explotar con los ruidos, me sentía débil, como pude me levante del piso, y me guíe a aquellos gritos de auxilio.
A lo lejos mire a una chica, que estaba en suelo casi inconsciente, me acerqué a ella para ver que podía hacer con ella.
Al instante su voz toda débil me dijo:
"Me da mucho gusto de que estés aquí, necesito comida, tengo tiempo sin comer".
-No te preocupes yo te encontraré comida, no he comido tampoco, pero lo que hallé será para los dos.
Me dio alegría saber que no era el único en estar aquí...
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Desconocido
AdventureAventura, acción, estrategia, amistad, amor y supervivencia...
