A mí el arte siempre se me ha manifestado entre corcheas, blancas, tempos, compás y cuerdas; es la primera vez que se me presenta imponente, entre acuarelas, tintas, óleos y colores. Yo encontré la difusión de mi arte sin querer y en esa difusión encontré a un Ser.
Al Ser de otro planeta le gustan las estrellas negras.
Al Ser de otro planeta puedes escucharlo entre Elvis, Bowie y Freddy Mercury, también entre corcheas de Jazz y guitarras de Django o Jimmy Page, en otras ocasiones en matices de Sinatra, Nina Simone o Johnny Cash. Siempre en música bella.
Al Ser de otro planeta le gustan los multiversos en papel.
Teorías complejas ligadas a un robot espacial que disfruta viajar entre hojas de papel conociendo héroes de otros mundos sobre todo los que se balancean entre telarañas.
Le gustan los fotogramas y las vidas de otros reflejadas en pantallas gigantes y pequeñas, le busca el argumento, el este y el aquello; revisa minuciosamente el arte en movimiento, aquello que trasladamos de un papel y le damos vida.
El robot espacial le encuentra fascinación a las máquinas humanas, sus músculos, movimientos, huesos y pieles, son para él un cóctel erótico y plenamente artístico.
Alieny.
YOU ARE READING
Black Star
RomanceYo encontré la difusión de mi arte sin querer y en esa difusión encontré a un Ser.
