Capítulo 1

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"El amor es como el fuego: primero arde intensamente, luego te consume para finalmente terminar haciéndote cenizas."

Había tenido un día de mierda en la empresa, había habido problemas con la última entrega de vinos provenientes de Venecia y debido a la completa estupidez e ineptitud de los que tengo por empleados que no tenían ni puta idea de qué cojones hacer, me llamaron. Su idiotez e incompetencia me habían puesto de tan mal humor que al salir de ahí me fui directamente hacia donde yo sabía muy bien que podía liberar algo del estrés que tenía: el mejor putero de todos.

Al llegar al lugar pasó lo que siempre sucede cuando voy: todas las miradas se posan sobre mí, todo tipo de miradas: miradas asustadas, miradas lujuriosas, miradas recelosas... pero había una que siempre era igual, la mirada ambiciosa de la dueña del prostíbulo.

-Joven Tomlinson. ¿Alguien en especial? –preguntó al verme, dejándome ver sus dientes amarillentos.

-No, iré a ver –respondí cortante. No estaba para charlas y mucho menos con una mujer.

Caminé hasta donde estaba el grupo de chicos, había de todo tipo: niños, adolescentes casi niños, adolescentes y alguno que otro adulto. En pocos segundos recorrí a cada uno de ellos hasta que uno llamó mi atención; un rubio bajito y con cara preciosa. Lo miré por unos segundos hasta que el chico con el que hablaba notó que los miraba y le dio un codazo para que volteara y me viera.

El rubio volteó y me dirigió una sonrisa coqueta a la cual no respondí, sólo caminé hacia una de las muy lujosas habitaciones que el burdel ofrecía mientras lo oía correr tras de mí.

Entré y prendí un cigarro y me dejé caer con pesar en un sofá mientras esperaba a que el chico se desnudara frente a mí, pero parecía estar tardándose más de lo necesario. Esto  me hizo levantarme del sofá donde estaba, acercarme a él, tomarlo de la camiseta y desgarrarla. Él sonrió casi imperceptiblemente, como si me hubiera ganado del alguna forma. Su gesto me molestó de tal forma que descargué un fuerte golpe en su nariz. Enseguida comenzó a sangrar y su sonrisa se desvaneció por completo lo cual me hizo sonreír a mí.

Rápidamente me deshice del mi pantalón de vestir y ropa interior y proseguí a acostar boca abajo al puto para que me diera una perfecta vista de su trasero ya desnudo. Me acerqué un poco a él y pegué mi creciente erección en su entrada, el solo roce hizo que todo su cuerpo se arqueara y que moviera las nalgas para apegarse a mí. Esa conducta me pareció totalmente repugnante lo cual me orilló a darle un azote para después penetrarlo sin prepararlo.

-¡AAHHH! –gritó de dolor al sentir mi polla dura dentro de él.

Mi única contestación a su gemido fue un jalón fuerte de cabellos que le hizo flexionar la cabeza hacia atrás.

-No te he dicho que hables –susurré en su oído para después pasar mi lengua por su lóbulo.

Seguí con mi tarea de embestirlo fuertemente y sin ningún tipo de piedad hacia su pequeño cuerpo, mientras él intentaba acallar sus gemidos mordiéndose el labio y soltando fuertes y roncos suspiros.

Pronto sentí mi orgasmo aproximarse así que la velocidad de mis arremetidas se aceleró hasta que por fin me vine furiosamente dentro de él. El chico se dejó caer sobre la cama, agotado, pero yo no estaba dispuesto a  permitírselo. Lo volví a jalar de los cabellos hasta hacerlo arrodillarse frente a mí. Mi polla aún seguía dura y erguida.

-Límpiame –ordené con la voz inapreciablemente quebrada.

El chico solo asintió sumisamente para después tomar mi miembro y llevárselo a la boca. Lamía con mucha destreza y delicadeza cada centímetro de mí y parecía estar disfrutándolo así que una vez más lo sujeté de los rubios cabellos y lo apegué más a mí. Acompañando y guiando con mi mano todos sus movimientos y sintiendo como de vez en cuando se atragantaba al tenerme por completo en su cavidad bucal. Volví a llegar al orgasmo dentro de su pequeña y fina boca.

Ashes [AU: Larry Stylinson]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora