Sand

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Habíamos discutido largamente aquella tarde. Él siempre solía decir que le faltaba mucho para ser como yo, que no sabía qué es lo que veía en él y qué me hacía quedarme consigo. ¿Había acaso alguna respuesta? Me sentía ofendido con sus preguntas claramente inquisidoras. 


Siempre creía que yo ante la más mínima tentación lo engañaría con otra persona y lo dejaría a la deriva.


¿Crees que el amor nos hace cerrar los ojos?

¿Que libera nuestros corazones a flotar lentamente después de nuestros sueños en la noche?



Eunhyuk siempre creía que yo le sería infiel. Y no quería que durmiéramos juntos por temor a que lo engañara en sueños.

Tras quedarnos en silencio y no tener más argumentos por ninguna de las dos partes, Eun salió a caminar por la arena. Era nuestro primer viaje de verano, solos, y en cierta forma sentía que con sus caprichos a veces lo arruinaba todo. Habíamos salido durante el día y sin querer, o más bien, sin darme cuenta, había sido amable con el chico que nos vendió la comida. Eun era enfermamente celoso con esas cosas y se enojó por todo el día.

Yo entiendo. Él no se siente una persona bonita.

Pero para mí es más que eso. Y lamento haberle dicho que me tenía harto y que su baja autoestima constante era nuestro principal obstáculo para ser felices. 



La niebla parece pasar, mi corazón sólo te tiene a ti

Todas las quejas que he pronunciado se han ido de mi corazón



Me senté junto a él en la arena y pude notar que tenía lágrimas secas en el rostro. Sinceramente odiaba mucho la arena pero Eun me hacía querer estar allí junto a él por siempre, escuchando el mar, viendo las estrellas, respirando la brisa marina y el aroma del cabello al moverse con el viento.

Nunca había caído rendido ante los pies de alguien. Y ahora que me pasaba, no me creían.


Te hago saber, te hago saber, quiero que sepas, que es amor


Tomé su mano, y aunque en un principio lo evitó, no pudo resistirse a que no lo dejara en paz. Torpemente fui cayendo sobre su hombro, lo cual le sacó una sonrisa y finalmente me dejó cargarme sobre su costado y cerrar los ojos.



"¿Sabes una cosa? Eres hermoso"

"Sólo lo dices para hacerme sentir bien"

"No, ¿cómo crees?"

"Eres guapo y puedes tener a quien quieras"

"Hay una razón por la que te escogí, Hyukkie"



Lentamente giró su rostro hasta encontrarse con mis labios, aunque prácticamente yo lo obligué a mirarme. No teníamos que decirnos nada más, simplemente se dejó envolver por mi beso tranquilo y silencioso. Su cuerpo se tensó, y abriendo un ojo pude notar que estaba apretando la arena con sus manos, dejándola salir de entre sus dedos. Y con su mano húmeda y áspera por la arena acarició mi espalda. Yo realmente odiaba la arena, no era agradable para sentarse ni para pasar el rato, creo que ya lo dije antes... pero bajo su tacto se sentía maravillosa, como polvo de estrellas, o algo así.

Sin darnos cuenta fuimos rodando por la arena hasta hacer contacto con la humedad de aquellos lugares recién tocados por el agua del mar. El agua nos cubrió y nos mojamos como críos, dando paso a un beso salado, y luego a risas incontrolables.

Correspondía secarnos o posiblemente nos íbamos a enfermar. El agua fría se coló hasta mis huesos y una vez dentro de la cabaña me sentí acogido por la tibieza hogareña y los brazos de Eun preocupado por ponerme una toalla encima antes de abrigarse él.

Nos cambiamos la ropa y pude ver su cuerpo marcado. El frío del agua marina había hecho que su piel se viera más dura, sus líneas mejor delineadas. Mis manos se alargaron como si fueran de goma, y lo toqué por la espalda. Dio un sobresalto y luego sonrió.

Sand {EunChul}Where stories live. Discover now