Corría por el pasillo de la secundaria como alma que lleva el diablo; no era mucha la distancia que nos separaba, así que fui bajando la velocidad. -¡Madison!- Ella por fin se volteo a mirarme; estaba con el mismo grupito de amigas unos metros mas adelante. Acababan de dar la campanada de salida, había bastantes chavos en el pasillo, por lo que fue inevitable chocar con algunos, pero logre alcanzarla.
-Madi- repetí jadeando- nos... vemos... a las... cuatro... para... ir... al... al lago.
-Oye, cálmate, inhala, exhala, inhala, exhala...- puso su mano derecha en mi espalda pero de inmediato la quitó horrorizada. -¡Mason, estas empapado en sudor! Sabía que sudabas mucho por cualquier cosa, pero no tenía idea de cuanto.
Se veía hermosa. Sus grandes ojos azules me miraban con incredulidad. Me encantaban sus ojos; y mas cuando cambiaban de color. A lila cuando estaba nublado, a azul turquesa cuando el día era normal y cuando estaba en la sombra (como en ese momento), pero me gustaban aun mas cuando se tornaban de azules a verdes; pero eso ya lo explicaré mas adelante.
-¿Ya tomaste aire?- Yo asentí con la cabeza y ella prosiguió con sus preguntas. -Ok, entonces ¿Qué querías decirme? ¿Era muy imp...?
-Solo quería confirmar si vas a ir lago conmigo mas tarde. -Tuve que interrumpirla antes de que siguiera cuestionándome.
-O si, ve a mi casa a las...
-Cuatro
-Ok, perfecto
-Perfecto
Me sonrió mostrando su blanca y perfecta dentadura. Sentí mariposas en el estomago y unas ganas inmensas de besarla, pero me contuve; no estaba seguro de como reaccionaria, ya que la asquerosa frase solo somos amigos que le decíamos a toda la gente que nos preguntaba si estábamos saliendo, me ponía limites. Además, después de casi ocho años de amistad, no había dado muchos indicios que confirmaran que estaba enamorada de mi. El detalle era que yo ya no podía seguir ocultando lo que sentía por ella; para eso la cité en el lago.
Me di la vuelta para marcharme, pero sentí que alguien me jalaba del brazo. Era una mano suave y delicada, así que supe de inmediato que se trataba de Madi.
-Creo que vas a tener que acompañarme.
-¿Por qué?
-Cuando hicimos el proyecto de química dejaste tu cuaderno de biología en mi casa, y si mal no recuerdo el lunes van a revisar cuadernos. Como te conozco desde hace ocho años, Mason Gray, podría apostar que apuntaste los trabajos de biología en el cuaderno de matemáticas.
-Tienes razon en casi todo.- Claro que tenía razón en todo, pero me gustaba llevarle la contra.
-¿A sí? ¿En qué me equivoco?
-Ahora no me tocó matemáticas.
-Tengo tres motivos para contradecirte: En primer lugar eres la persona más mala para mentir que conozco, en segundo lugar todos los días te toca esa materia, así que este no puede ser la esepcion, y en tercer lugar me se tu horario de memoria.
-Yo solamente tengo dos cosas para decirte: Numero uno, me encanta llevarte la contra; numero dos, tenemos que irnos porque el que va a terminar regañado soy yo.
-Tienes razón.
-Que bonito se escucho eso, repítelo por favor.
-Sabes que, no pienso repetir nada, vamonos ya.
-Repítelo.
-Mason, vamonos.
- Si lo repítes nos vamos, si no, no.
-Tienes... sera mejor que nos vayamos.
-Eres muy orgullosa, Madison Taylor. Es cuestión de que digas dos palabras para que tu petición sea realizada, pero te cuesta demasiado tener un poquito de humildad.
- (.........)
-Madi, por favor. Hazlo por mi.
-Mason, te van a regañar si no nos vamos.
-Me importa un comino que me regañen con tal de que repitas esas preciosas palabras. Me acabo de dar cuenta de que forman la mejor frase del mundo cuando salen de tu boca.
-Mason, por favor.
-Madi, por favor. Hazlo por mi.
-Tienes...ra...razón. Listo, ya, ¿satisfecho?
-Mas que nunca, ahora podemos irnos lentos y contentos
-Eres muy infantil, pudimos abernos ido lentos y contentos sin que yo repitiera nada. Solo eran dos palabritas. Ya no hay nadie y el intendente esta a punto de cerrar.
-Una pregunta, si solo eran dos palabritas ¿por que batayaste tanto para decirlas?
-Tengo tres motivos muy importantes.
-A ver ¿cuales?
-Porque quiero, porque puedo y porque se me da mi regalada gana, ¿Cómo la vez?
-Yo diria que es por orgullosa, soberbia y porque eres mujer.
-¡Chicos, si quieren darse un beso, denselo afuera; tengo que cerrar!- El intendente; un señor gordo, barbón y malhumorado, nos gritaba desde la puerta de salida al final del pasillo uno de sus comentarios sarcásticos, aunque me hubiera encantado hacerlo realidad.
-Ya vamonos, Mason.
-Te salvó la campana.
Cuando llegamos a la casa de Madi eran casi las cuatro, pero me quedaba tiempo para bañarme y comer; despues volvería por ella. Se acercó al la puerta y puso su mano en el picaporte.
-Mason, sera mejor que no entres porque mi mamá va a matarte. Mejor cuando vangas por mi, te doy el cuaderno.
-Exelente idea. Conociendo el temperamento de tu madre, tienes mucha razon.
-¿Que dijiste?
-Que tienes mucha, demasiada razon. Solo para que veas que este encanto que estas viendo si que es humilde. Si es que conoces esa palabra.
-Por si no lo sabias, estas comportandote de la manera contraria a lo que dijiste que supuestamente eres. Y soy ciega si tu te concideras un encanto.
-Jaja y otros dos jaja, que graciosa.
-Voy a entrar. Nos vemos dentro de...- miró el reloj que tenía en su muñeca- aproximadamente dieciocho minutos.
-Entonces adios.
Cruce la calle y me dirigi a mi casa, que estaba a la vuelta de la esquina. Lo único que me separaba del amor de mi vida era la calle, cinco casas, y que ella, bueno, nosotros, deciamos que solo eramos amigos. Cómo no iba a sentirme rechazado.
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Numero 12
Science FictionMason Gray es un chico de 16 años que a comenzado a sentir algo mas que un cariño amistoso hacia su mejor amiga Madison Taylor. Mason sufre un accidente y Madison es secuestrada por ser la hija de un hombre muy rico. El chico es lastimado gravement...
