—Cuando apenas tenía seis años solía sentarme por horas viendo una pista de hielo, enorme, donde los niños y niñas patinaban sin detenerse; y yo sólo observaba a un lado. Así que esperábamos a que la pista cerrara para que papá y yo patinemos, aunque tenía que pagar mucho más.
Él decía que era peligroso que patin con niños grandes, pero nunca me dijo que el peligro era yo, no la pista. La Schom me hace peligrosa, entrenar las habilidades que me otorgó me hicieron una asesina... y ahora llevo trece años trabajando en esto, y todas esas personas buscan matarme... así que son ellos o yo.
En esta mierda dejé gente atrás, hasta le borré la memoria a mi novio hace cinco años, después me fui del planeta y ahora estoy aquí. ¡Claro que lo hice por su bien...! No podía permitir que se quedara en esto, iban a matarlo tarde o temprano, no hubiera soportado que le pasara algo, así que lo hice, lo saqué del negocio.
Entre él y yo, entre nosotros, sólo nos hemos traído problemas. Obvio no me recuerda... ¡Imagina lo bien que me siento por eso! Ahora, Saya está... él está... ¡Mierda! Ahora vive en la misma burbuja que el resto de la gente estúpida y no sabe cómo salir de ella. Claro, quisiera ir corriendo y salvarlo... es mío, y lo quiero de vuelta.
Pero eso significa patear un montón de basura que acaban de sacar, y revolver con unas malditas tijeras todos mis sentimientos enterrados. Trataré de fingir... fingir que no tengo corazón unos días más, pero cuando llegue voy a colapsar.
No... No quiero...
Por ahora creo que volveré a la ciudad donde crecí. Silver Situ debe de haber cambiado mucho, y mi hermanito Thomas ya debe ser casi un hombre. Tengo que ir antes de que maten a Saya... O el mate a todos...
—¡Ya! ¡Deja de hacer esas pausas, Natasha!
—¡Quiero golpearte cuando te pones así!— exclama la pelirroja que había estado hablando, y levantó la mano izquierda fingiendo querer darle una bofetada —Alexa, ¿por qué no entiendes? Tú mejor que nadie sabe lo que es abrir viejas heridas— no pudo evitar el entornar los ojos, compadecer a la mujer que tenía adelante, que la miraba sentada en su escritorio como si de un trono se tratase... —Fabricaste a tu hija Melanie con Scheduled Organic Matter en un maldito tubo de ensayo a cuarenta metros bajo tierra y la abandonaste a los cinco años...— giró la cabeza suavemente, como si le doliera el cuello—Y con lo que pasó el año anterior, con ese caso, ese operativo enorme... ¡Estoy segura de que se te revolvieron las tripas! ¡Sé lo que pasaste!
El año anterior juntas cerraron una fábrica de niños clandestina, dichos niños eran inducidos a las adicciones desde su primera infancia. Debido a que su misma existencia era ilegal y ya eran psicológicamente peligrosos se ordenó la ejecución de cincuenta y ocho niños, más el apagado y licuado de todos los bebés en los tubos. Se usaba "Schom" ( por sus siglas en inglés), para alterar su ADN mientras estaban en sus tubos gestación, dicho material, en realidad un virus inteligente y programable que podía utilizarse para reestructurar moléculas, no solo genomas. Resultó ser una tecnología tan milagrosa como peligrosa, que debido a su popularidad creó cada vez más problemas.
Debido a sus problemas para concebir, Alexa obtuvo a su primogénita por un medio similar, y desde aquel caso mencionado que tenía regresiones y se comportaba como si tratara de huir. Los bebés suelen salir de laboratorios registrados, controlados por El Estado, hacerlo fuera de este se considera no solo un delito grave, si no una abominación. La gente lo hace cuando quiere que sus hijos tengan capacidades por encima de la norma, que sean "especiales". Ocasionalmente nace alguien por concepción natural, y algunas comunidades lo practican como costumbre, bajo el concepto de no imponerle al niño lo que debe o quiere ser.
—Sí, pero me voy en cinco minutos, querida. No tengo tiempo para tus melodramas de teatro— cruzó los brazos, enojada. —Y, no tienes la autoridad para hablarme así, para amenazarme, ni para mencionar mi vida privada. No se trata de como me siento, nena. Debo irme y tienes que dejar de hacerme perder tiempo, y pierdo tiempo diciéndote que no quiero perder tiempo- la encantadora y aparentemente peligrosa mujer suspiró y puso los brazos en la cadera. —Así que deja tus pausas melancólicas y dime qué quieres.
—Bien, bien, si quieres ser mi superior en vez de mi amiga está bien. Ahora hazme el favor casi ilegal de pagarme el pasaje y asegurarte de que haya varias botellas de whisky en mi equipaje— Alexa, su jefa, le debía muchos favores, y pensó en cobrarle algunos antes de irse de la ciudad orbital que ella consideraba un "poblado espacial de mierda", con el fin de volver a La Tierra. —Tuve la boca cerrada y ni siquiera El Profesor sabe de todo eso. Así que, si no quieres pensar que me debes algo, o que te estoy manipulando... ¿Puedes actuar como mi amiga? ¡Necesito volver Alexa!— aguzó la voz y su cuerpo se tensó con la presión de sus sentimientos.
Alexa descruzó los brazos, se acomodó sus perfectos rizos castaños, la miró con esos ojos azules cortándole la garganta y se rascó el tabique de su también perfecta nariz.
—Sabes que odio perder...— se agarró la cabeza, mostrando que se le presentó una jaqueca —Tengo que meterme en la cabeza que eres mi amiga, los jefes no tenemos muchos amigos— echó la cabeza hacia atrás y su cabello se soltó con mucha pretensión, sus rizos rebotaron como resortes para niños.—Está bien, está bien, niña Sterzer— para sorpresa de la pelirroja, la jefa se levantó, dejando su autoridad en la silla y le extendió la mano para que la saludara firmemente— Saluda a tu madre de mi parte, vuelves a La Tierra.
—Que suerte que la tercera guerra mundial no destruyó el planeta — espetó ella.
—No, Natasha, tienes suerte de que hoy no esté de mal humor...— contestó su, a partir de entonces, ex superior—Si lo estuviera YO MISMA te inicio una guerra mundial, adiós nena.
En la tierra, al mismo tiempo, el chico del que Natasha había estado hablando, escribía en un estado mental de frustración y al borde del colapso nervioso, una carta virtual a un amigo que tenía a años luz de distancia.
No hay cárceles más custodiadas que las de la mente humana, y no hay barrotes más gruesos que los de la ignorancia. Su encierro no era tangible, pero sí muy real.
Suspiró negando con la cabeza al escribirle a un amigo que para su enorme pesar, acababa de descubrir su invisible y traslúcida celda.
Sabía cosas, sí... muchas cosas que casi todos ignoraban (eso creía él). Tenía un amigo psíquico con todo y telequinesis, y conocía tres hombres capaces teletransportarse a donde sea, desde donde sea, sin usar tecnología ni ninguno de los artefactos fabricados para esta función... ellos solo...
Se aparecían casi como por arte magia, y ellos...
"¡Oh! ¡Ellos sí que saben cosas! ¿Qué no sabría un sujeto que podría estar ahora en tu tejado? ¿O, aun peor, un escéptico de veintitrés años al tanto de los pensamientos de cada persona que se le acerca?", escribió
Sabian... sí, sabian cosas y no querian decirle, parecían incluso saber más cosas de él, que él mismo.
Dos de los tres hombres que se teletransportan lo amenazaron con matarlo si volvían a verle la cara a menos de cincuenta metros, así que de ellos no podía obtener nada.
"¿Por qué creo que saben cosas de mi? Bueno... soy muy listo, lo suficientemente listo como para poder ocultar mis pensamientos de Demian, el psíquico. Sabemos que nuestros planetas funcionan diferente pero... tú también tienes un amigo que hace cosas mentales...
Tu amiga Diana..."
Dónde el amigo de Saya vivía, Shorts Orión, están normalizadas las habilidades por edición genética. Aunque eso empezó en La Tierra, por entonces era un avance rechazado, mientras que en el suyo era el Dogma del día. Saya no era obra de Ingeniería Genética, pero sí sus padres, creía no saber qué habilidades tenían ellos... Claro, Natasha le formateó el cerebro años antes de ese momento. Y, desesperado debido a las conspiraciones que le estaban rodeando y al comportamiento cada vez más extraño de sus amigos, le pedía ayuda a Miles.
"Ahora, Miller, te suplico que si sabes qué es lo que no sé, me lo informes, que lo desgloses para mí, si no es demasiada molestia".
Él sentía que todos lo sabían todo menos él, se sintió durante meses como el único con la venda en los ojos hasta que Nat volvió a la tierra y lo arrastró al pozo de mierda que es la vida del contratista.
"Responde, responde Miles, mierda..."
"¡Mierda Miles, me persiguen todos los días! ¡Observan con quién me acuesto, qué como, cuántas horas duermo...!"
"Vamos mierda, Miller, se que estás despierto a está hora... ¿Qué mierda haces que no me contestas? Me prometiste que un día me lo contarías todo".
"POR FAVOR, MILLER, AYÚDAME".
Harto de escribir y pedir ayuda sin respuesta, lanzó su taza de café por la ventana, pateó la mesa y rompió el escritorio con un golpe.
Bufó, escupió el escritorio y se tiro al piso con los brazos abiertos, se durmió inmediatamente.
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Alma y Sangre: Sanguinem
Science FictionEl Gobernador de su Estado lo quiere muerto, su exnovia le borro la memoria y su novia actual lo deja cuando él sufre una fractura de cráneo en un accidente, que tampoco recuerda, porque el impacto le jodió el cerebro, en eso se resume la situación...
