Leonardo...
El sol sonreía desde lo alto acompañado de un viento que soplaba un poco más que el día anterior, tanto que despeinaba los cabellos de las madres y nanas que se habían reunido en aquel parque, todas con un objetivo en particular.
Las amplias conversaciones, chismesitos mezcladas con las risas y quejidos de los niños jugueteando sin tiempo. Un día común y corriente para Leonardo que sentado en la rama del árbol mas alto del parque, observaba muy a gusto.
Sin embargo, hoy había mas concurrencia, quizá por el hecho de ser un viernes.
No había ninguna banca desocupada, y los vendedores de nieve, algodones y globos esparcidos por diferentes lugares exhibían sus mejores productos para los niños. Un día normal sin lugar a duda.
El llanto de una niña se oyó a lo lejos. Leonardo, bajo del árbol y acudió a ella para ver cuál era la causa. La niña de más o menos 7 años se encontraba sentada en uno de los columpios quejándose de no poder columpiarse bien y no recibir ayuda de parte de su madre que desde lejos la ignoraba por estar charlando amenamente.
Leonardo suspiro y le susurro al oído de la niña
-Tú puedes hacerlo. Para atrás y luego impúlsate estirando las piernas para adelante.
La pequeña sonrió cuando por fin sus intentos dieron resultado. Lo había logrado
-¡Mira mamá, puedo hacerlo sola! - festejo la pequeña ya dominando el juego
Leonardo se sintió útil, estaba feliz de poder ayudar. Examinó el parque una vez más, amaba estar rodeado de niños, jugar con ellos y porque no, cuidarlos si fuera posible a todos, incluso estaba a gusto con oír a las señoras discutir de cual niño era el mejor en el resbalin, en la escuela, incluso de los chismes sobre el nuevo profesor de primaria que habían oído de la amiga de una amiga que mato a su esposa por infiel, nada de eso lo molestaba en tanto estuviese rodeado de las sonrisas de los niños, con eso le bastaba. Esa era la única manera de romper la monotonía en la que lo habían condenado desde ya hace unos meses. Dio media vuelta para irse cuando un niño paso como un rayo corriendo por su lado seguido de otro más pequeño de unos cuatro años.
-¡Devuélvemelo! ¡Es mío! – gritaba el más pequeño
-Alcánzame si puedes – contraataco el mayor
Leonardo sonrió, también era normal ver ese tipo de escenas entre hermanos. De pronto su sonría fue remplazada por otra de pánico cuando el más pequeño tropezó.
-Leonardo, ya es hora
Corrió a lado del pequeño que lloraba en el suelo, lo ayudo a sentarse observando la herida que se había hecho en la rodilla derecha, era una muy grande que un pedazo de vidrio le había ocacionado, por supuesto que la sangre no se dejo esperar.
-Ya Leonardo, es suficiente por hoy – hizo caso omiso al llamado de Daniel y continuo con su labor de búsqueda de la madre del pequeño
-¡Me duele! – se quejaba el infante. Sin saber que más hacer Leonardo coloco una mano sobre la herida y con la otra mano limpio las lágrimas del pequeño
-Calma, ya pasara – dijo con su voz suave. Y entonces el pequeño niño levanto la vista y le miro, directo a los ojos.
No, eso no podía ser, ese niño... ¿lo estaba viendo?
-¡Oh mi bebe! Ya mi amor, mami esta aquí – intervino la madre del pequeño que rompió el contacto con los ojos de Leonardo.
-Leonardo, nos regañaran otra vez - dijo esta vez Daniel
-¿Daniel, viste eso? el niño me vio
-Eso no es posible, nadie nos puede ver
-Pero te digo que él me vio, aquí, en mis ojos...
-¿Sabes que creo? Creo que necesitas un descanso
-Pero...
-¡Pero nada!
Hola, hola...
Este es mi nuevo fanfic, espero les guste.
No diré fechas de actualización ya que soy una farzante de lo peor, pero cuando lo haga no se sorprendan si publico mas de uno :)
Les agradezco mucho a quienes siempre me siguen, las amodoro muchisimo, por ustedes aun sigo remando en la escritura gggg
¡Ah! quiero dedicar este fic a mi mejor amiga que esta en el mas allá. ¡Te extraño mucho marmota! Nada es igual sin ti...(llora)
¡Feliz Cumpleaños mi amor, mi príncipe bello narizón!
Yo ya le llene el twiter con mis melosidades, ¿y ustedes? aun están a tiempo gggg
