Capitulo 1: Haz el bien sin mirar a quien.
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Mientras los días de verano en Isladía son realmente caluroso sus inviernos son completamente lo contrario. Tanto las vastas montañas como las largas llanuras se llenan de una suave nieve blanca que adorna toda la isla.
La mayoría de las especies animales empiezan su hibernación ante la llegada del frió intenso, sin embargo entre esa vasta variedad de criaturas existe una en peculiar endémica de esa isla, o más bien la última...Los dragones.
Islandia es el último lugar en el planeta donde los Dragones habitan, puesto que las demás partes han sido dominadas por los humanos, seres que no entienden la belleza de la magia, que en tiempos medievales casaban sin moderación.
En ese lugar el único encargado que los dragones sigan con vida es un mago antiguo, el cual padece de una terrible soledad al no querer relacionarse con los humanos y sus problemas, se ha encerrado junto a las criaturas aladas, preservándolas para generaciones futuras.
-¡Déjalo en paz!
-La criatura que tienes a tus espaldas vale millones, niña. Si no te haces a un lado te matare-rugió con fuerza un hombre grande y robusto con un arma de fuego entre sus manos la cual apuntaba al pecho de la niña.
-¡Hágalo si quieren! ¡No dejare que le hagan daño! -volvió a gritar mirando directamente a los ojos de aquel hombre malvado con tanto odio que por un momento hizo dudar al hombre de seguir.
-¡Ese dragón es mío!
Termino por disparar en la pierna de la niña provocando que esta flaqueara y callera al suelo con dolor, se dispuso a pararse resistiendo las punzadas que mandaba su extremidad, pero no le dio tiempo ya que el hombre le dio una gran patada en la mandíbula haciéndola caer nuevamente. La risa sínica del humano se escuchó en la vasta montaña.
El hombre volvió a disparar pero en esta ocasión al brazo de la niña, volviendo a reír. La pequeña chillo del dolor pero aun así se aguantó las lágrimas que amenazaban por salir de sus ojos. La sangre manchaba el manto blanco que la nieve creaba con un carmín brillante.
Mientras tanto el pequeño dragón adelante de ambos retrocedía en silencio, con miedo y terror, llorando a mares, culpándose del dolor que la niña estaba recibiendo en ese momento.
El hombre avanzo en busca del dragón, sin embargo una mano llena de sangre lo detuvo del pie. La niña sostenía con firmeza el tobillo del cazador, importándole poco la sangre que salía a chorros de su cuerpo.
-No te dejare...-murmuro con las pocas fuerzas que le quedaban.
Esa distracción fue suficiente para que la cría de dragón saliera corriendo a su hogar, aterrado. El cazador chasqueo la lengua con fastidio, al mismo tiempo que su rostro se llenaba de cólera al perder aquel valioso ser, todo por culpa de esa niña.
Toda esa frustración fue descargada en la niña, donde una y otra vez era golpeada por el hombre sin piedad, rompiéndole algunos huesos en el proceso. Cuando por fin se cansó de torturarla se fue del lugar dejando a la niña moribunda y desangrándose, a punto de morir.
Mientras tanto la cría de Dragón llegaba a su hogar la tan buscada por los cazadores Aerie.
-¡Lindel-san! ¡Lindel-san! -llego gritando al lugar llamando la atención del mago de larga cabellera rubia.
-Oh, Uil ¿Qué paso? -pregunto despreocupado el cuidador, algo que rápidamente cambio al ver el rostro lloroso del pequeño.
-Un cazador me quiso llevar con el-lloriqueo, mientras algunos otros dragones se acercaba alrededor de el-pero una humana me protegió. Lindel-san ella está herida, ese humano la lastimo mucho, por favor ayúdela.
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The apprentice of the old magician
FanficDespués de milenios de soledad Lindel se topara en su tranquila vida como cuidador de Aerie, a un Sleigh Beggy el cual cambia su forma de pensar sobre los humanos y eventualmente tomara como aprendiz.
