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Capítulo 1: Introducciones.

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- Ni se te ocurra parar ahora.- Dijo Anne, con la cara sofocada y una sonrisa pervertida. Me tentó a parar para hacerle sufrir, pero a quién quiero engañar... Me encanta satisfacer las necesidades de mis amigas, especialmente las de ella.- Cuatro... Cinco... Seis...- Empezó a murmurar.- ¿Qué estás haciendo...? - Le pregunté mientras bajaba la intensidad para poder parar sin que resultara traumatizante para Anne.- Iba por siete orgasmos.-   - Espera, ¿los estabas contando? - Se rió. Típico, contar cada vez que acabas.- No te acostumbres a dominar. Sabes bien que eso es lo mío.- Dijo mientras se ponía la camiseta. La miré de arriba a abajo y le alcancé los pantalones. Es cierto, lo de dominar es muy suyo... A veces incluso impone. Supongo que por eso es policía, por su cara de mala hostia a la hora de pegar a los malos y la postura que adopta su cuerpo cuando habla con gente desconocida. Cuando terminó de vestirse me miró.- ¿Nerea? -   - ¿Hm? - Contesté sin siquiera mirarla.- Tengo hambre.- ¿Otra vez? ¡Siempre tiene hambre! Va a acabar arruinándome. No gano para darle de comer a esta tía...- Venga, va, ¿qué quieres?- Pregunté resignada. Supongo que podía pedirle algo rápido por teléfono. Si se pensaba que le daría algo de mi despensa, estaba muy equivocada. La quiero, pero no es para tanto.- ¿Y si salimos por ahí a cenar?- (QUE PEREEEEEZA) - ¿A cenar? Pero... ¿a dónde? Es domingo y hace muchísimo frío en la calle. Estará todo cerrado.- Me miró con cara de pena sin pensar que yo soy inmune y le repetí:- Está. Todo. Cerrado. No voy a salir.-   - Venga, por favor... Tengo mucha hambre y en tu casa sólo hay mierda...- Perdona, ¿qué? ¿La ensalada de macarrones es mierda? ¿La pizza de ayer es mierda? ¿La bolsa de patatas es mierda...? - Está bien, salgamos a cenar.-

(2 horas después de estar buscando sitios abiertos donde comer)

- Te prometo que no vuelvo a salir un domingo sólo porque te apetece cenar fuera.-   - Te prometo que no volveré a acostarme contigo un domingo.- Dijo ella. Me reí porque sabía que era mentira. Ambas trabajábamos casi todos los días y el único día en el que era posible quedar era el domingo (Es lo malo de ser psicóloga. Si descuido a algún paciente un día es capaz de saltar por la ventana, y la verdad es que no me apetece lidiar con la muerte de una persona.) Después de estar un rato esperando, por fin nos dieron el menú.- Qué manía de venir a sitios caros...- Le dije enfadada.- Pero si eras tú la que conduc...- Entonces, la interrumpí. Detrás de ella, anotando el pedido de una pareja (con toda la pinta de que pensaban irse sin pagar) vi una cara conocida.- Anne... Gírate hacia atrás DISIMULADAMENTE...- Anne se giró (de tal forma que parecía la niña del exorcista. Madre mía, qué forma de girar el cuello y qué poco sutil) - ...ese no es...?-   - Jordi.- Acabé la frase. Jordi es el mejor amigo de Anne, pero hacía un par de meses que no se veían porque tuvo que volver a su casa (A más de 3000 kilómetros de distancia) tras un pequeeeeeño accidente en la academia de policías... Larga historia.- Pero ¿qué hace aquí?- Dijo ella.- Pues si tú no lo sabes y es tu mejor amigo...- De repente, noté cómo alguien se acercaba a nosotras y una voz masculina habló.- Hola chicas.



Continuará...

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