Prólogo

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Soñé con el día de mi boda durante mucho tiempo, la manera en la que el vestido luciría en mí, el anillo que adornaría mi dedo una vez los votos fuesen dichos. El beso que compartiría con mi esposo, el amor de mi vida y lentamente ser feliz a su lado hasta llegar a envejecer.
¿Cosas de niña no?
Supongo que las fantasías crean esperanza.
Mi día soñado llegó, pero... No me casaré con la persona que amo, ni la que me ha acompañado a lo largo de mi vida. En su lugar, compartiré mi vida con un hombre que desprecio, un hombre que mi padre escogió como el mejor para asegurar que nuestro linaje no desaparezca. Un hombre  con quién debo vivir por obligación, mientras que el hombre que amo observa sin decir nada como soy alejada de su lado.
¿O él del mío?
- Alina
Observo a Tai a través de mis pestañas de pie al lado de la ventana deseando que detenga esto, que me pida que huyamos juntos, esperando que tenga el valor de hacer lo que yo no, pero su mirada dice claramente que sólo es un espectador más y mis esperanzas se empiezan a desvanecer.
-Alina
Mi corazón late a mil por hora y puedo sentir mis ojos arder con el deseo de liberar las lágrimas contenidas pero no lo hago, respiro hondo y me controlo, mostrar debilidad sería desastroso para mi familia.
-Alina- Miro a Andrew quien me observa esperando que firme el papel y por fin las palabras del abogado atraviesan mi cerebro- Alina ¿sucede algo?
Niego con la cabeza y me apresuro a firmar el documento.
- Oficialmente son marido y mujer- dice con alegría el abogado.
Andrew se levanta y yo hago lo mismo, me abraza y besa para luego sacudir la mano de mi padre.
- Bienvenido a la familia- dice mi padre.
Mi madre me abraza y susurra en mi oído- No hagas nada que pueda avergonzarme, se una buena esposa y más que nada se inteligente con cada paso que des. No olvides que te amo cariño.
Se inteligente porque los sentimientos no hacen más que causar daño.
-Lo sé madre- susurro de vuelta
Andrew toma mi mano mientras nos dirigimos a la salida y lo único que deseo hacer es sacudirla lejos de mí. Observo a Tai caminar delante y hago todo lo posible por mantenerme estoica.
- ¿Ese tipo seguirá a tu lado verdad?- murmura Andrew
- Tanto como yo lo desee, él me pertenece sólo a mí
- En algún momento él va a irse Alina, se irá para buscar su propia felicidad y a tu lado no la va a encontrar, ahora tú me perteneces ¿no merece ser feliz? Ha pasado la mayor parte de su vida contigo, debería ser libre ahora
- Debe su vida a mi familia, a mí. Su libertad me pertenece, no le permitiré dejarme jamás.
- Entonces si tú no eres feliz, él tampoco tiene derecho a serlo- afirmó
No pude negar lo que decía, ya que era la verdad, no soportaría verlo con alguien más, no lo permitiré. Sufrirá conmigo todo este calvario hasta que decida que es suficiente... Y eso es algo que nunca haré, él es lo único que me he permitido tener y no cambiará.

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