Conozco a Cole Harrison desde que era niña, desde que tengo memoria siempre hemos estado juntos, recuerdo cuando salíamos juntos a molestar a mi vecina la Señora Sprouse, que nos odiaba a muerte. Recuerdo todos los momentos en que andábamos en bicicleta por la ciudad hasta que nos dolían las pantorrillas, cuando íbamos a la playa a ver el atardecer caer, hasta que salían las estrellas. Cole y yo éramos como hermanos, los dos siempre habíamos sido únicos hijos de nuestros padres. En la escuela los demás nos molestaban mucho por pasar el tiempo juntos, pero eso no nos importaba, porque sabíamos que siempre nos tendríamos el uno al otro.
Siempre.
No nos dimos cuenta de lo rápido que crecimos, hasta que un día para el cumpleaños número 18 de Cole, fue él quien me dio una sorpresa a mí. Se marcharía a California en 3 mese más. Cuando me enteré de la noticia, no sabía que decirle. California, estaba en otro continente y eso significaba que no nos veríamos en un largo tiempo, o tal vez nunca más.
Los últimos meses que pasamos juntos no fueron muy agradables que digamos, me arrepiento profundamente de no haber aprovechado más a Cole, porque en cuanto supe la situación me enfade tanto con él y con su familia que me aleje. Empece a juntarme con mis compañeras de colegio y lo abandone cuando más me necesitaba...
Los meses pasaron y llego el día de la despedida. Lo más terrible es que no me despedí de él, lo vi marcharse mientras yo iba en el auto de mi madre hacia la escuela. Cuando me vio, él intentó acercarse pero yo me hice la tonta y no lo mire. Solamente cuando ya estaba en el auto e iba en dirección al colegio mire hacia atrás por la ventana, a lo lejos él me miraba apenado, mientras me alejaba. Fue entonces que me di cuenta del error que había cometido. Jamás lo volvería a ver, y eso me mataba. Y sabía que nunca podría perdonarme a mi misma por haberlo abandonado al mismo tiempo que él me abandonaba a mi.
. . .
-¡Kate! ¡Ya date prisa, llegarás tarde a tu último día de clases!-mi madre gritaba desde la cocina tratando de apurarme.
-Ya voy, madre-le respondí guardando mis cuadernos en la mochila. Al tener todo listo baje hacia al comedor, ahí me esperaba mi madre haciéndome señas para que la siguiera. Al salir de la casa entramos al auto y nos dirigimos hacia la escuela. No habían pasado unas cuantas cuadras cuando pasamos por al frente de la antigua casa de Cole. La mire detenidamente y me imagine a mi y a Cole jugando en su jardín, echados en el pasto imaginando las formas de las nubes.
-¿Estás bien?-mi madre me sacó de mi ensueño y la mire con ojos tristes.
-Sí, no es nada.
Al llegar a la escuela mi madre se estacionó y antes de que pudiera bajar me detuvo.
-Kate. Sé por lo que estas pasando, pero escucha, no quiero que lo pases sola, si necesitas algo, cualquier cosa, recuerda llamarme. Sé que Cole y tú eran muy unidos.
-Muchas gracias, mamá. Pero no te preocupes, estoy bien- y dicho esto baje del auto y cerré la puerta del vehículo.
Cuando llegue a la sala de clases todos me miraban. Claramente habían de haberse enterado de que Cole se había marchado y yo ni siquiera me despedí adecuademente. Me senté en mi pupitre, sola. A pesar de ser el último día de clases no me sentía para nada contenta, sentía como si algo enorme se hubiera roto dentro de mí.
-Señorita Holland-una voz me sacó de mi estado pensativo. El profesor Pearl me miraba molesto.
-¿Q...Qué?- no pude evitar tartamudear.
- Le vengo preguntado 3 veces lo mismo...-por la expresión de mi rostro de no entender a que se refería, el profesor Pearl se quitó los lentes y me miró fijamente-. ¿Se encuentra bien?
Sentía todas las miradas de mis compañeros en mí, esperando que dijera algo sobre Cole.
- Estoy bien, solo debo ir al baño un segundo-y diciendo esto me levanté del escritorio y salí por la puerta aún sintiendo todas las miradas que me dedicaban los demás.
Al llegar al baño me aseguré de estar sola y no lo pude evitar más y me largué a llorar. No sabía que haría sin Cole. Él era todo para mí, y ahora no estaba. De repente siento que alguien abre la puerta del baño y veo entrar a una chica pelirroja, no la había visto antes, debía de ser nueva.
-Disculpa, ¿estás bien?- me hizo LA pregunta.
En el estado en que me encontraba no conseguía nada con mentirle más a la gente acerca de lo que sentía, así que negué con la cabeza sin poder parar de llorar. Ella se acercó y me abrazó.
-Tranquila-me dijo en un susurro.
Cuando recupere la compostura le pregunté:
-¿Eres nueva aquí?
-Sí ,estoy en segundo año, ¿y tú?
-Es mi último día de clases, se supone que iré a la Universidad después de esto, pero ya no estoy segura de nada.
-¿Es por eso por lo que llorabas?
-No. Acabo de perder para siempre a mi... a mi hermano.
Ella no pidió más explicaciones y luego asintió con la cabeza en señal de comprensión.
-¿Cómo te llamas?-le pregunté.
-Bell Jones.
-¿Bell? Que interesante.
Ella sonrió de oreja a oreja.
-¿Y cual es el tuyo?
-Yo me llamo Kate Holland.
-Un gusto-volvió a sonreír-. Debería volver a clases, espero verte de nuevo en otra ocasión. Adiós.
Luego salió del baño.
Yo me quedé ahí, pensando que tal vez no todo tenía que ser tan malo. Que tal vez que Cole se hubiera ido haya sido de alguna manera bueno para mí, ya no tenía que depender de nadie en mi vida. Era libre. Y ahora solo tenía que preocuparme por entrar a una buena Universidad, y todo sería perfecto. Solo esperaba que Cole pensara igual que yo y esperaba que algún día pudiera perdonarme por haber sido tan imbécil con él los últimos meses que estuvimos juntos.
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El cambio
Teen FictionElla era inteligente y calculadora, el era sensible e intuitivo. Ambos con 18 años. Se conocían desde que tenían 7 años y siempre se habían querido como hermanos. Pero un terrible suceso los obliga a separarse, teniendo que afrontar muchos cambio...
