Parte Única

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Silenciosamente, mirando a su alrededor y siendo sumamente cauteloso con sus movimientos para no producir ningún sonido que pudiese delatarlo, escapó por la ventana de la habitación. Chanyeol sacudió su pijama levantándose del suelo y, recogiendo sus cosas de este, dio inicio a su caminata hacia aquel oscuro bosque en donde mientras más se adentraba, más incrementaba la dificultad para visualizar lo que había a su alrededor, y aprovechando que ya se encontraba a una distancia prudente del campamento, encendió la linterna que llevaba consigo.

Caminó y caminó sin rumbo alguno, sumergiéndose entre las profundidades de los árboles y ramas. Se detuvo cuando estuvo frente a una pequeña laguna de aguas cristalinas que reflejaba perfectamente la luna y su resplandor, maravillado ante tal vista, decidió que ese sería el lugar perfecto, emanaba la tranquilidad suficiente que él necesitaba.

Chanyeol tomó asiento en el suelo recargando su espalda en el tronco de uno de los tantos árboles altos y frondosos, soltando un largo suspiro mirando hacia la luna. Algunas veces necesitaba compañía, otras tantas simplemente necesitaba respirar un momento del mundo para poder convencerse a sí mismo de que su llegada a la tierra no se trataba de un simple error cometido por sus padres.

"—¿Cuál es el propósito por el que estoy aquí en la tierra? —se atrevió a preguntar en una ocasión, porque, aunque sus abuelos dijeran que era hacer feliz a sus padres, él sabía que su padre no era para nada feliz".

Desprecio. Una simple palabra describía el sentimiento con el que era tratado diariamente, y a él realmente no le importaría si no fuera porque incluso su creador lo trataba de esa manera despectiva. Hablarle sobre su atracción hacia personas de su mismo sexo empeoró todavía más las cosas entre los dos. Chanyeol estaba casi seguro de que de no ser porque es su hijo, el hombre probablemente lo habría quemado vivo.

"—¡Es una blasfemia lo que estás diciendo!".

Recuerda haberlo oído parlotear sobre lo impuro e incorrecto que era ese pensamiento, tomándose las sienes entre los dedos y diciendo que un acercamiento a Dios era lo que necesitaba para cambiar, para corregir su error.

"—Un campamento espiritual para dejar de ser gay —rio tras repetir las palabras de su padre, casi con gracia verdadera—. Increíble gran idea, señor Park. Pero que me mande a un campamento repleto de creyentes seguidores de Dios no hará que me dejen de gustar los penes —le dijo, ganándose una fuerte bofetada y un pase en primera fila a aquel campamento."

Y ahora estaba ahí, por las próximas tres semanas, teniendo que soportar las oraciones de todos los creyentes cada mañana intentando tontamente hacerle cambiar algo que, definitivamente, nunca podría cambiar, era parte de él y las personas debían entenderlo. ¿Por qué ellas simplemente no podían aceptar que ser así no se trata de un error de Dios y mucho menos de un pecado?

«Mamá no sería así conmigo, mamá me amaría a pesar de todo».

Se dijo una y otra vez, como solía hacer cada que las cosas se tornaban difíciles, cada que deseaba simplemente desaparecer de la faz de la tierra un día cualquiera. Bastaba con repetirse la misma oración tantas veces como fueran suficientes para desvanecer esos pensamientos inapropiados.

Las cosas en su vida pudieron haber sido diferentes, pudo haber tenido un padre y una madre que lo amaran a pesar de todo, que le ayudaran a corregir sus errores, que estuviesen para él cuando más necesitara de alguien en su vida, sin embargo, no fue así y él tenía que aprender a lidiar con eso.

«Es la vida que me tocó vivir y no puedo hacer más que vivirla».

Pensó con resignación, sintiendo nuevamente la dolorosa punzada en su pecho mientras las traicioneras lágrimas salían de sus ojos trazando su largo camino a través de sus mejillas.

Beautiful TemptationDonde viven las historias. Descúbrelo ahora