PRÓLOGO: LA CENA MÁS ESPERADA.
EL paso de los años y las experiencias me permitieron adquirir la madurez para aprender a controlar mi carácter impulsivo .
- Entonces – murmuré para mis adentros – ¿Qué es lo que me está pasando si desde hace varios días estoy hecha un manojo de nervios?
La noche anterior la pasé prácticamente en vela. Después de darme por vencida me senté en la orilla de la cama y me quedé mirando fijamente el reloj de la mesilla de noche: una veinticinco. Mi ánimo insomne me impulsó a dejar la cama y empezar a decorarla casa para la gran cena de hoy.
Una hora después escuché unos crujidos apagados en la planta alta y unas suaves pisadas que bajaron lentamente por la escalera. Sonreí al ver a Ricardo quien me abrazó con una expresión entre tierna y protectora.
- ¿Qué haces boba?
- No tengo sueño y en lugar de molestarte me bajé para empezar a preparar lo de mañana.
- ¡Laura por Dios! Mañana vas a estar histérica porque según tú te vas a ver horrible. Anda, vuelve a la cama.
- Pero...
- No hay pero que valga, ven nena. Te abrazo hasta que te duermas.
- Mañana voy a estar vuelta loca.
- ¡No importa! Lo haremos los dos, anda vamos o de verdad me voy a enojar.
- Ahora subo, ¿si?
Haciendo caso omiso a mis protestas me tomó del brazo, me llevó a la cocina y me preparó una infusión de leche caliente con canela y un chorrito de miel. Puso la taza frente a mi y esperó pacientemente a que bebiera todo el contenido.
- Ahora si vamos a dormir amor. Mañana será un día maravilloso con nuestros hijos.
¡Qué afortunada era! Después de veinte años me seguía tratando como la niña de sus ojos y tras acostarnos en un suave abrazo logré dormirme hasta las ocho de la mañana.
Tal como lo acordamos después de una buena noche de sueño nos levantamos de excelente humor y compartimos un delicioso desayuno de huevos rancheros, frijoles y café de olla. Al terminar estuvimos varias horas en la preparación de una elaborada y deliciosa cena navideña.
- ¿Ya ves nena? Ahora sí nos luciremos con nuestros hijos.
- ¡Te luciste tú amor! Ensalada de manzana, piña y nueces con crema, bacalao a la Vizcaína, puré de camote, tarta de frutos rojos y mazapanes de almendra.
- Hay varias botellas de sidra en el refrigerador y una charola de perlas de melón con jamón serrano y nueces para botanear.
La cena estuvo lista en punto de las seis. Hacía varios años que nos habíamos retirado y vivíamos cómodamente en un hermoso chalet en Tequisquiapan. Terminando nos bañamos con calma y nos arreglamos para recibir a nuestros hijos. Bajamos las escaleras y contemplamos complacidos la mesa del comedor con un mantel rojo con una cenefa de copos de nieve. Seis lugares primorosamente arreglados con vajilla color hueso rematada con filos plateados, cubiertos de plata y copas de cristal checo. Al lado de la sobrio armatoste colocamos una pequeña mesa con tres sillas para niños cubierta con un mantel de Santa Claus y cada silla forrada con fundas en forma de renos.
YOU ARE READING
LAURA: TIEMPO DE FLORECER
Short StoryLaura tiene una historia como muchas de nosotras: una mujer divorciada en la última etapa de los cuarenta, madre de un chiquillo y cabeza de familia. Después de un difícil divorcio conoce a Ricardo, un hombre que le cambia la vida por completo. "La...
