Cuando era niño, influenciado por una particular noche viendo películas de terror que no debía estar viendo, les hice prometer a mis padres que si en algún momento de mi vida les decía que había visto o vivido algo extraño y paranormal me creyeran en ves de que, como típica historia de horror, pensaran que todo era parte de una imaginación desmesurada. En ese momento solo podía pensar en las monstruosas pesadillas que estaban esperándome tras las cortinas de mi ventana y ocultas bajo la cama. Sin embargo, al crecer me di cuenta que esos monstruos jamas estuvieron allí. No había garras ansiosas de ver resbalar una extremidad incauta fuera de la seguridad de las sabanas, ni sonrisas macabras, vigilantes fuera de las ventanas en las noches de luna llena.
No.
Los monstruos no eran lo que mi imaginación había ideado todas esas noches, ellos no se ocultan bajo las penumbras, ni bajo las camas y muy seguramente no pasan sus días pensando en como comerse a niños desobedientes. Los monstruos se esconden bajo la piel de personas que a simple vista son normales, se mueven entre atardeceres inusuales, se ocultan con una sonrisa falsa y un buenos días. No todas estas son las horribles criaturas que se pensaría, las cosas que se deslizan entre la carne y la piel, la realidad y la imaginación, las hay mágicas y espectaculares tanto como aterradoras y deprimentes. Nunca mis padres tuvieron que cumplir su parte del trato, pues cuando por fin llegue a ver a esos monstruos, a esos seres, a esa magia y horrores y sueños con los que alucinaba de niño, me di cuenta que estaban por doquier, estaban en mis padres, mis amigos, en mi hogar, en las esquinas de las casas eh incluso en las calles y praderas iluminadas por un sol de medio día . Y quizá mis padres también los pueden ver, quizá por ese conocimiento accedieron a tan bizarra petición de un niño de 5 años, pero quizá no, quizá esta compilación de aquellas cosas que veo en mi día a día son para ellos, para que puedan entenderlo, o quizá son para ti, para que te des cuenta que siempre los has visto, pero nunca lo supiste, quizá, también, son para mi, para saber que todas esas noches nunca tuve que temer, pues los monstruos siempre estuvieron aquí, dentro de mi.
YOU ARE READING
Ojos que ven monstruos (Poesía sobre cosas que quizá si estén ahí).
PoetryLos monstruos son reales, los veo en la calle, los veo en mis viajes, los veo en mi y en las noches silenciosas cuando temo cerrar los ojos. Algunos bellos, otros bellamente incomprendidos, los demás, quien sabe. Aquí reportare para quien quiera con...
