Prólogo

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En un principio existían tres grandes deidades, las cuales regían sobre el mundo, pero esas deidades desaparecieron dejando a la tierra en un completo caos, guerra, hambruna, peste y sufrimiento.

En medio de una batalla una joven de cabello oscuro, con su ropa oscura y andrajosa, de los cuales sus ojos resaltaban en medio de la batalla al igual que la sangre derramada, se paró en medio del caos y grito con gran fuerza.

- ¡Ya basta! Los llevare a un lugar mejor, ¡tontos! –

En un abrir y cerrar de ojos todos descendieron, murieron en un instante. Las personas de los alrededores al ver tal calamidad, aterrorizados optaron por atacarla, la tomaron por la fuerza y la degollarían, con su sangre bendecirían el campo de muerte, cuando estaba a punto de pasar tal acto tan atroz, ascendieron del suelo siete sombras, el cielo se tornó carmesí y el sol se oscureció, siete guerreros pararon el acto.

- ¡Vaya, vaya! Estos mortales son tan estúpidos como para enfrentar a lo desconocido ¡Malditos! –

- ¡Ni con su miserable vida pagaran esto! –

En un movimiento de gran rapidez muchos murieron, otros quedaron heridos incluyendo hombres, mujeres y niños. Una de las sombras exclamo mientras reía

- ¡Esto es para que aprendan a respetar a nuestra princesa! ... ¡Muerte! –

- Primera Deidad, Muerte –

De entre los cadáveres un joven se levantó en llanto tras ver a su madre, padre y hermanos muertos, señalo a la deidad y le dijo gritando en llanto

- ¡Muerte! ¡Deja de menospreciar la vida de los demás!, ¡tonta niña egoísta! –

A lo que sus siete sombras, los siete pecados respondieron.

- ¡Insensato! - ¡Pagaras con tu cabeza, no debes subestimar las fuerzas más allá de tu comprensión! –

Estos al tratar de acercarse sintieron una presencia intimidante, puesto que presenciaron un poder inmenso.

- ¡Papá! ¡Mamá! ¡Hermanos! ¡Gente! ¡Regresen, por favor! –

De las sombras una luz emergió a iluminar el suelo y la gente renació con gran felicidad, pues habían regresado a la vida.

- ¿Qué es lo que está pasando? – Se mostraba el chico, con lágrimas en sus ojos.

- Segunda Deidad, Vida

Cuando vida tenía la alegría, la gente regreso a las sombras en un instante. Atónito se quedo, volteo a ver a muerte y grito con desesperación.

- ¡Muerte! ¡Te acabare! – Grito con lagrimas y odio en su mirada.

Con gran fuerza en su puño iba un golpe capaz de declarar una guerra interminable cuando de pronto un ser apareció y detuvo su puño impregnado de poder con la palma.

- ¿Quién eres tú...? – Exclamo con sorpresa la deidad de la vida.

- ¡Vaya! Llegaste a tiempo caballero del sol, no te preocupes en atacar a muerte, Vida. Yo fui quien acabo con todos con solo pensarlo, no puedes traer de vuelta a seres que ya han perecido, todo debe seguir su curso... – Una figura se iba acercando entre la penumbra.

- Tercera Deidad, Destino –

- ¡Cállense! – Grito la deidad de la vida, mientras muerte comenzaba a reír

- Muerte, no me malinterpretes no estoy de tu lado, simplemente todo debe de seguir su curso... ¡Moderare todo para que ustedes dos, no colapsen este mundo! – Grito la deidad del Destino.

- ¡Pecados! ¡Acaben con ella! – Grito Muerte con una hermosa sonrisa de satisfacción y poder en su rostro.

Al acercarse estos a ella descendió de la Luna un segundo caballero, el caballero de la Luna. Con tan solo un simple pestañeo pudo retener a todos los pecados de muerte.

- Que patéticos son al intentar atacar a Destino – El caballero de la Luna hacia presencia.

- No hagan cosas estúpidas, esto apenas empieza. ¡Luna! ¡Sol! ¡Es momento de irse! –Exclamo Destino antes de partir.

Entre las sombras se esfumaron con risas mientras la deidad de la Vida y la Muerte se quedaban observando... solamente escuchándose - ¡Hasta otra! -

DeidadesWhere stories live. Discover now