“Es la mejor edad, disfrútala” Esas fueron las ultimas palabras que dijo hacía mi antes de alejarse, con ese cigarro prendido entre sus dedos y su animo, que iba entre la felicidad ajena y la tristeza propia.
La vi alejarse, junto con la luz del atardecer hacía su casa, para de allí tomar un auto y volver a su otro hogar. No tengo idea de si esa va a ser la última vez que la vea, eso lo decidirá el destino, pero ahí iba, una mujer que me conoce desde pequeña, alguien que siempre estuvo ahí a pesar de no estar presente, se fue, completamente destrozada por la enfermedad de su ex marido y dolida porque este ya no quería vivir. Sí, estaba así por su ex marido, ruptura de la que no me había enterado hasta ahora y al hacerlo solo me duele un poco más, pero nunca como a ella y es que aunque sea su ex pareja pasó 40 años de su vida con esa persona, ella no lo dejaría tirado solo porque un estúpido papel dice que ya no tienen relación. Ese papel no sabe lo que pasaron toda su vida.
Y tal vez se pregunten “pero ¿esa enfermedad tiene cura?.” La tiene. Pero para él es la cura mas dolorosa de todas.
Ni siquiera se porque estoy contando esto, tal vez para que no se borre de mi mente o tal vez porque esa vida, ajena y a la vez no a la mía toco mis sentimientos, y de una manera increíble.
Solo espero que todo este bien para ella y poder verla el próximo verano.
