u n o.

35 7 6
                                        

- Lindsay Hoffman, 26 años, y en veinte de ellos tuve práctica en diversos tipos de defensa personal, ataque cuerpo a cuerpo, y artes marciales. Un gusto. - Aquella seca presentación salió lentamente de mis firmes labios, pensé en dirigirle una sonrisa al imponente hombre extremadamente mayor que estaba enfrente mío hojeando mi currículum, pero me arrepentí al ver su expresión de desagrado.

- ¿No dirás nada más? Aquí aparece mucho más en tu experiencia como atacante. Cuéntame más cariño. - sus codos se pegaron a la mesa, para así inclinar su cuerpo levemente hacia mi mientras apoyaba su rostro en sus manos, me pareció alguien totalmente desagradable en ese momento, por lo cual eché mi cuerpo hacia atrás, apoyando mi espalda en el respaldo de la silla, a la par de que cruzaba mis brazos.

Elevé levemente una ceja, para así responder aquella pregunta con otra pregunta - Si ya está en el currículum ¿Para que contarlo? Prefiero demostrárselo. -

Solo escuché una estruendosa risa resonar en toda la oficina, este hombre me miraba con interés, mientras sus arrugas se marcaban aún más en sus ojos al sonreír.

- Tendrás un mes de preparación, un sicario de 28 años te explicará cómo funciona todo por aquí y como debes actuar. Si haces alguna estupidez como dar información sobre este lugar, mandaré a mis mejores hombres a torturarte a ti y a tu familia. - Su rostro se oscureció, por lo cual tengo que ser consciente en qué tipo de trabajo me estoy metiendo. Esto será adrenalina pura.

•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

Oh, olvidé narrar la explicación de ésta situación. Okey...

Soy Hoffman, Lindsay Hoffman, una joven de 26 años que está realmente desesperada por ganar dinero para poderle pagar las operaciones y medicinas que necesite mi hermana, es mucho dinero que gastar cuando tu hermana sufre más de una enfermedad y casi nunca puede levantarse de la camilla del hospital, pero un hospital gratuito no le sirve en estos momentos, si no se hace tratar, a pesar de que resista unos meses más, sufrirá y terminará muriendo, no quiero eso para mí pequeña.

Para que mi hermana no experimente peores cosas, y sin un currículum decente, opté por adentrarme a una compañía de exterminadores. Si, como lo oíste; pero no hablo de exterminadores de ratas, insectos o cualquier cosa minúscula, hablo de otro tipo de plaga, una plaga realmente peligrosa y sobre natural, en esta compañía nos encargamos de exterminar demonios, ángeles, ogros, o cualquier criatura que se haga pasar por humano y tenga la intención de torturar, comer, o matar a cualquier ser humano. Somos una especie de jodidos casa-fantasmas, solo que los fantasmas aquí no son tan estúpidos como para venir al mundo humano.

Así es, aunque solo yo digo que somos exterminadores, todos aquí nos llaman sicarios para verlo más normal; pero, ¿Cómo matar a lo sobre natural? Lógicamente, con algo igual de sobre natural. Por eso reclutan a gente como yo, o a gente como Ludwig, ese estúpido chico me cae mal, pero que pueda jugar tanto con la mente de cualquier criatura me encanta. Yo, en cambio, tengo una extraña cualidad la cual no es tan mental, si no física, tengo la habilidad de que cuando acerco mi mano a algún material o alguna escencia, absorbo sus cualidades y permanecen en mi por siempre, la que más suelo usar para asustar es la del fuego, pero por ahora tengo excelentemente capacitadas las cualidades del agua, el fuego, la luz, y también conseguí el poder de controlar la energía de las personas y/o criaturas -este último se lo quité a un maldito que iba molestando- el poder de quitar jodidos poderes ¿Quien lo diría?

Odio las criaturas, realmente las odio, las odio tanto como odio a mi madre por haber tenido sexo con una de ellas ¿Por qué mierda debo ser un engendro de la unión de una humana con un elfo? Para colmo dicen que todos los elfos tienen el cabello brillante y parecen mujeres, pero no, este parece un jodido leñador violador -El prejuicio primero siempre-, una inmensa barba y orejas puntiagudas que sobresalen de su largo cabello, encima pide que lo llame mi padre, ese mounstro que me hizo ser juzgada en este mundo no es mi padre. Creo que por eso quiero tener el título de "sicaria de criaturas", tal vez si este jodido elfo hace algo puedo matarlo.

•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

Asi que aqui me encuentro, sentada en él asiento del acompañante, rogando por mi vida mientras este alegre albino conduce, joder ¿En serio este joven tiene 28?

Una canción llamada "Most girls" de Hailee Steinfeld traspasaba él volumen máximo de los parlantes de aquel auto del albino, cualquiera pensaría que yo lo obligo a poner esa canción, pero no, es su canción favorita, y la llevo escuchando desde hace una semana, por favor matenme.

- Most girls, are smart, are strong and beautiful. I WANNA BE LIKE MOST GIRLS. - Cantaba con tal pasión esta canción, que no pude evitar contener la risa, usaba su celular de micrófono mientras conducía. Sin apartar la vista del camino y sin parar de cantar, extendió su "micrófono" hacia mi, dándome a entender por primera vez que quería que cante.

Este joven que tiene hasta sus pestañas blancas me cae mal, me cae mal por él simple hecho de que sonríe en cada momento, por todo, ¿Cómo mierda logra ser, o al menos parecer tan feliz?

Pero a pesar de eso no iba a permitir verme como una aburrida, así que tomé su celular comenzando a cantar a unisono junto a él, la verdad si que fue divertido, pero ahora debía comenzar la acción.

Ludwig estacionaba su auto cerca de la entrada de un bar, él caso que nos tocaba hoy era él de un ogro, un ogro arrugado violador, alguien que venía a este tipo de bares para llevarse a niñas de 19 años en su mayoría.

- Comencemos tu lección de hoy. Los ogros; los ogros con los que tratamos son criaturas bastantes desagradables a mi parecer, la mayoría de las veces los ogros violan a jóvenes y luego se las comen, un asco, pero los así son cuando llegan al punto de deber ser exterminados. - Mi contrario decía eso a la par que quitaba del baúl de su auto una bolsa, la cual tenía un vestido de un color rojo y unos zapatos negros bastante lindos.

- ¿Disculpa? - Dije demostrando desagrado cuando extendió aquella bolsa en mi dirección.

- Los ogros, a pesar de ser bruscos y lentos, tienen una gran resistencia a cualquier golpe, a no ser... Que estén distraídos; así que debes hacer esto, yo te peinaré acorde al vestido antes de que te lo pongas, y aunque quieras, no puedes negarte, esto es un trabajo, y debes ser profesional. - Su rostro se torno serio, por lo cual yo bufé con molestia.

- Sé producirme, no te preocupes por eso. - Tomé la bolsa con brusquedad, adentrándome al auto para quitarme él enorme sweater que llevaba puesto, mi camiseta de "The walking dead." y mis pantalones de corte boyfriend.

El vestido no estaba mal, tenía escote recto y unas tiras que pasaban al rededor de mis hombros para que no se caiga; tenía una cinta un tanto gruesa de un color bordó tirando a negro la cual rodeaba y marcaba mi cintura, logrando así un pequeño y delicado vuelo en la parte inferior del mismo.

Realmente este vestido lograba resaltar los "atributos" de mi cuerpo. No pienso que tengo un mal cuerpo, solo que me parece innecesario llamar la atención. No tengo mucho busto, si no el suficiente, mi vientre es totalmente plano además de que lo tengo un tanto marcado por el constante ejercicio que hago, mis piernas son un tanto anchas lo cual me formar un buen trasero y... Joder, si que puedo llegar a ser sexy.

Me puse los zapatos, recogí mi cabello y salí del auto, chocando miradas con Bruno Ludwig, aquel albino con ojos marrones que siempre sonríe, pero que ahora tenía el rostro totalmente rojo y revelaba cierta sorpresa debido a mi aspecto.

La luz de la luna nos iluminaba a ambos, un brillo apareció en sus ojos y yo sonreí por la situación en la que nos encontrábamos, ya había visto esa mirada en el, la primera vez que el jefe nos presentó, hace una semana.

- Lin, te vez- - Tuve que interrumpirlo, ni yo ni el nos encontrábamos aquí para algo así, había algo importante que hacer.

- Inspeccionarás mis acciones de lejos ¿cierto? Presta atención, tal vez termino siendo más rápida que tu en esto, fracasado. - Sonreí mientras alardeaba.

Solo debía llevar al ogro a un lugar en donde no haya nadie, y en el momento en que lo esté seduciendo utilizaré mi poder de fuego. Sólo deberé apoyar mi mano en su pecho por unos cinco segundos, y sus tripas, huesos y músculos, se quemarán instantáneamente convirtiéndose en cenizas. Será tarea fácil ¿Verdad?

4:00 a.mWhere stories live. Discover now