Me desperté en medio de la noche, gracias a un ruido proveniente del sótano, había visto suficientes películas de miedo como para saber que nunca debes ir a sitios oscuros cuando estás sola y menos si escuchas sonidos extraños provenientes de los mismos. Cuando al fin conseguí volver a dormir, el mismo ruido comenzó a sonar de nuevo y esta vez parecía estar más cerca, como si avanzara por la casa sigilosamente hacia mi habitación. Me levanté de la cama lo suficiente como para alcanzar la vieja pistola de mi padre, mire si estaba cargada y efectivamente, lo estaba. Silenciosamente me levanté y me puse al lado de la puerta con el arma ya lista para disparar. A medida que los segundos pasaban el ruido se hacía más fuerte, lo que me ponía cada vez más nerviosa, no era la primera vez que tenía que manejar un arma para sobrevivir pero aún así me temblaban las manos al sentir el tacto del metal frío en ellas. Lentamente la puerta se fue abriendo hasta que entró una figura oscura pero con apariencia de ser humano, volteó la cabeza y sus ojos azules brillantes se posaron en mí, para más tarde bajar hasta donde yo sujetaba el arma ferozmente a punto de disparar si decidía acercarse más. Se acercó un poco a mi y ladeo la cabeza para mirarme de arriba a abajo.
-No te acerques más, o sufrirás las consecuencias. -dije fríamente mientras levantaba la pistola a la altura de mi cabeza intentando intimidarle, aunque no funcionó, ya que se acercó lo suficiente como para que le pudiera ver gracias a la luz de la luna que atravesaba la ventana.
Ante mí se hallaba un chico de cabello negro carbón, sus ojos azules todavía brillaban, pero con menos intensidad que antes, parecía más relajado que cuando entró por la puerta, era bastante alto en comparación conmigo, tenía una gran cicatriz atravesando parte de su mejilla, como si algún animal le hubiera dado un zarpazo, sus labios formaban una sonrisa siniestra que me provocaba escalofríos por todo el cuerpo. Llevaba una cazadora de cuero negro, al igual que sus vaqueros y botas. Una voz grave y dulce me interrumpió antes de que pudiera seguir admirando su belleza inhumana.
-Y exactamente, ¿qué piensas hacerme? -preguntó mientras miraba el arma que aún se hallaba entre mis manos. -No soy tu enemigo Irina.
-¿Cómo sabes mi nombre?...¿quién eres?
-No te puedo decir quién soy, pero si que conozco toda tu vida. Tu nombre es Irina Kuznetsova, tu padre, Semion Kuznetsova, nació en Rusia pero vino aquí a Windham donde conoció a tu madre, la científica Alison Farell, aquí se casaron y te tuvieron a ti tres años después, lamentablemente tu madre murió en el parto y tu padre hizo todo lo posible para que estuvieras feliz, se convirtió en policía por el dinero que le pagaban, aún sabiendo el riesgo de muerte, y en tu duodécimo cumpleaños el tuvo que ir a a una misión importante, pero fracasó y le mata...
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Ojos azules
FantasyIrina no sabe que hacer después de escuchar ruidos en su casa hasta que él aparece, sus ojos azules captan toda su atención, pero, ¿será capaz de superar todo lo que conlleva estar con él?
