Prólogo

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Tenía el pulso acelerado y la respiración irregular. Tirar mi último sueldo a la basura por llegar con retraso era un riesgo que no pretendía tomar y estar fuera del Café Bar unos minutos antes de mi hora de ingreso era más que una sensación satisfactoria, aunque eso significara haber corrido el kilómetro que separaba mi trabajo de casa.

Las puertas de la entrada se abrieron ante mí con algo de esfuerzo. El gran letrero de <<CERRADO>> se tambaleó de izquierda a derecha y la campanita tintineó alegre, anunciando mi llegada.

— Buen día –saludé a todos. La calefacción del local me pegó en la cara, indicando que ya podía quitarme el abrigo y demás prendas de invierno–.

— Buen día –respondieron al unísono–.

Di una mirada rápida al reloj mientras tomaba el mandil con mi nombre del perchero. Faltaban siete minutos para abrir y solo cinco para poner todo en orden. Sara limpiaba la mesa y Charlie, quien usualmente se hacía cargo de la caja, ordenaba los cubiertos y las servilletas en las repisas. Sin embargo, ninguno tenía prisa. Los meses de invierno vienen con una baja de clientes por la mañana, lo que asegura mayores lapsos de descanso para nosotros.


Tras pasar un par de horas atendiendo a una cantidad considerable de clientes pude sentarme a descansar, matando tiempo con una de las revistas que ofrecía el Café y pasando las páginas con desinterés, sintiendo los pies calientes bajo las zapatillas y con el sueño a punto de vencerme, hasta que el gruñir de la puerta y el tintineo latoso de la campanita me sobresaltó.

Las puertas volvieron a cerrarse y delante de ellas, un joven vestido con un abrigo de pescador y una pequeña bufanda alrededor de su cuello se acercaba a cortos pasos. Estiré un poco el cuello para distinguirle mejor, pero no lo conseguí, pues tenía un tapabocas de enfermería cubriendo la mitad de su cara.

El chico –mejor dicho, montón de ropa, se detuvo frente a mí con los ojos pegados en todas partes, reparando en Charlie o Sara, menos en mí.

— Buenos días –le sonreí con intención de llamar su atención–.

— ¿Hmm? –se detuvo con semblante desentendido en mi sonrisa de payaso–.

— Buenos días –repetí con una nueva y forzosa sonrisa–.

— Buen... –un estornudo interfirió en sus palabras–. Buenos días.

— ¿Puedo tomar su orden? –le pregunté–.

— Dos sándwiches de jamón y queso, por favor –pidió con voz ronca y seca–.

La aspereza de su voz me estremeció y por un momento pensé que, si no fuese por su delgada contextura y la poca cara que se le lograba ver, con su lisa frente y ojos soñadores, creería que estaba hablando con un mismísimo anciano.

— ¿Algo de tomar? –seguí haciendo mi trabajo, mientras apuntaba en una agenda–.

— Sí. Un... –arrugó la nariz, entrecerrando los ojos para soltar un nuevo estornudo–. Café Mocca –dijo al fin, acomodándose la mascarilla–.

— Entendido. En unos minutos estará –avisé. Él asintió mirando el reloj y sacó el móvil de su bolsillo–. ¿Gusta en tomar asiento? –le ofrecí, indicándole con el dedo una banquita que tenía a su lado y accedió instantáneamente–.

Los clientes se situaban a lo largo del lugar. Era temprano, pero no lo suficiente como para que el lugar rebalse en personas, solo había una pareja de novios desayunando tranquilamente, un hombre apuradísimo revisando su reloj de muñeca cada cuanto, una madre con dos niños pidiéndoles que no hagan desorden y, este chico.

Me dirigí al pequeño espacio que dividía la cocina de la barra, arranqué el papelito desplegable que tenía en mi agenda y lo arrastré a través de la abertura de medio circulo en la pared. Entonces, reparé con mayor atención en sus detalles. ¿Realmente debía llevar tanta ropa encima?, ¿acaso quería pasar en cubierto? De ser así, provocaba el efecto contrario. Involuntariamente, apoyé la barbilla sobre mi mano, acercándome unos centímetros. Sus ojos inmediatamente se posaron en mí, lo que me sobresaltó. Pensé en una excusa, una salida rápida que sonara convincente, pero el sonido de la campanilla se me adelantó; el pedido estaba listo. Sujeté la salvilla por los lados y lo llevé hasta él.

Era el momento perfecto para poder verle sin cuidado. Hago el tonto unos segundos y disimulo un acercamiento a la barra; noto como sostiene la taza de café con una mano y se baja la mascarilla con la otra. 

Giro sobre mis talones.

— ¿Desea algo más?

Hacemos contacto visual y una mueca se forma en su rostro; me avergüenzo inmediatamente de haberle preguntado, hasta que siento su Mocca caliente caer sobre mi abdomen como una bofetada.

— Perdón –tartamudeó, con el antebrazo bajo su nariz, mientras sostenía la taza, ahora vacía–. Que torpe soy. No pensé que mi resfriado acabaría cometiendo desastres –colocó la taza sobre la barra–. Yo pagaré la lavandería –ofreció nervioso, enredándose un poco al decirlo de corrido–.

— No te preocupes. Es solo una manchita –sonreí, restándole importancia. Los demás clientes miraban expectantes y en silencio–.

Estaba en el protocolo del lugar no mostrarse de manera ofensiva, ofendida o resignada a un cliente, mejor dicho, cuidar la compostura y buen trato.

— Me siento muy avergonzado. Lo lamento –hacía gestos con sus manos, como si por la rapidez con las que las moviera se solucionaría todo. Le sonreí amablemente–.

Compostura y buen trato.

— Cuando te vuelva a ver, lo compensaré –aseguró, sacando su tarjeta–. Perdóneme, en serio. Compraría un café nuevo, pero ya no me queda tiempo –agregó y asentí en respuesta–.

Charlie pasó la tarjeta con desanimo y me lanzó una mirada compasiva. Estaba segura que sentía lástima por mí y había asumido que aquel acontecimiento arruinaría mi día, como probablemente hubiera pasado con él si estuviera en mi lugar; pero yo solo podía pensar: Increíble, pagar con tarjeta solo para dos panes y un café.

Al diablo.

¿Quién es ese chico?

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HOLAAAA, HERMOSO/A. Yo sé que quieres unirte a esta pequeña familia que recién se está formando, vamos... sígueme y agrega CCTE a tu lista. Sé que quieres leerla uwu. Dale estrellita, coméntame. Hazme feliz y yo te hago feliz ;) <3

¡Eso es todo! Cambio y fuera~

Los quiero.

Rubí.

See you.

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⏰ Huling update: Jan 28, 2024 ⏰

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