Hermana, no estás sola

93 2 0
                                        

Innumerables veces nos quieren hacer creer que lo que nos pasa es por algo, que si nos violan nosotras somos las culpables, que si nos golpean es porque tenían sus razones, que si nos defendemos es que estamos locas o somos histéricas. Que es nuestra culpa que nos maten, que nosotras lo provocamos. Individualizan porque en colectivo somos poderosas. El patriarcado nos tiene miedo juntas y hermanadas, sólo así lo podemos destruir. Ante esto cada día me repito hasta que me salga por los poros que las tengo a ustedes. A ese grupo que rompe con lo establecido , a esas que luchan conmigo, a ese conjunto enorme de compañeras que discute constantemente y que siempre crece. Diversas, disímiles, con posturas diferentes. Miles de organizaciones y de pibas independientes, todas reunidas con un mismo objetivo: ser libres. A todas ustedes, mis hermanas, les quiero contar algo que me "guardé" por mucho tiempo.¿Por qué contarlo? Porque lo que me pasó a mi le pasa a pibas todos los días y hoy más que nunca es momento de decir BASTA. De denunciarlo. Hoy contar lo que nos hizo y nos hace el cis-hetero-patriarcado es un hecho político.

Cuando era más chica, algo así como a los 12 años (ahora tengo 19) empecé a vivir situaciones de abuso sexual con mi hermano mayor, 11 años más grande. Con esa edad llegué a creerme culpable, llegué a pensar que yo lo podría haber provocado, que yo era la que estaba mal. Eso me hacía creer esta sociedad en la que vivimos, ¿cómo no creer eso con un patriarcado que nos oprime desde nuestro nacimiento? Llegué a pensar que si hablaba iba a destruir a mi familia, esa familia heteronormativa y patriarcal que hasta ese entonces pensaba que era la única posible. Esa tan sagrada familia que las estructuras arcaicas quieren proteger. 12 años, culpable.

Con el paso de los años seguía callada, me avergozaba la idea de saber que podría haber dicho algo la primera vez que había sucedido y que no lo había hecho. Que podría haber gritado hasta que alguien me escuche, pero la realidad es que el susto me había paralizado. Él lo aprovechó, andaba como si nada en mi casa, libre, invencible. Llegue hasta a pensar que lo había soñado, que me había vuelto loca. Quise creer eso y un día pasó, me lo olvidé(ignoré). Si no lo decía no pasaba.

Pasaron los años pero el hostigamiento y el abuso seguían. Tanto dolía que no aguantaba más. Yo ya era toda bronca acumulada. Cada dos por tres fantaseaba con la idea de poder gritarlo a los cuatro vientos y borrar de ese macho la sonrisa hipócrita con la que se movía en todos sus ámbitos simulando ser un varón de izquierda que se cuestionaba sus privilegios.

Año 2016, yo ya con 17 años. Mis viejes se habían ido de viaje por bastante tiempo y yo me sentía más vulnerable que nunca, encerrada y sin salida. Por esos momentos yo ya militaba en un organización , tenia al lado a muchas compañeras feministas empoderadas. Quizás, y esto lo analizo años más tarde, fueron ellas las que me quebraron esa estructura ficticia que yo misma me había creado en la que reinaba el silencio y "todo estaba bien".

Un día estallé, ya no dormía hace semanas por miedo a que me haga algo. Finalmente lo hablé con mis amigas de la escuela que se daban cuenta de que algo me pasaba, la realidad es que estaba tan consumida por el miedo que ya ni siquiera comía. Ellas, todas adolescentes como yo, no sabían qué hacer y me dijeron que lo hable con mis viejes y con el resto de mis hermanas, tengo 4.

Lo real es que cuando elles volvieron de viaje yo no sabía cómo hacerlo y el miedo persistía. El 18 de abril de ese mismo año sucedió de una manera que no me esperaba. Fue una de mis hermanas, con la que yo nunca habia hablado del tema, quién acudió a mi papá y a mi mamá para contarles que le sucedía lo mismo que a mi. Ella fue quien me ayudó a contarlo, me dió seguridad. Y aunque las palabras que logré decir ese día fueron literalmente dos , porque más no salían, me liberaron de un peso tan pero tan grande que al día de hoy no sabría describirlo.

Luego de ese día lo pude hablar con varias personas más, ya no solamente en dos palabras. Ya no era un tabú en mi persona porque me daba cuenta que mi hermana y yo habíamos sido víctimas de ese macho, habíamos sido víctimas del patriarcado. Mientras más lo hablaba más me contaban de situaciones similares, yo no era la única, ni siquiera en mi casa. Esa es una de las causas por las cuales hoy estoy escribiendo esto. Primero en principal porque estoy agradecida por todas esas mujeres, que a sabiendas o no me hicieron sentir acompañada, mujeres que quizás no me conozcan ni me van a conocer jamás, otras que sí. Pero también porque te quiero decir a vos que estas viviendo lo mismo o lo viviste que no tengas miedo de hablarlo. Tenemos que gritar estas injusticias. No podemos permitir que sigan sucediendo. No podemos permitir una piba menos, una piba abusada, un acoso callejero o una mujer violentada más. Ya no nos van a callar. Todas las mujeres tenemos el derecho de ser libres, de poder decidir sobre nuestras cuerpas, de poder elegir con quien/es tener relaciones sexuales, amorosas o de amistad y con quien/es no. Tenemos derecho a vivir sin miedo.

No estas sola, no estamos solas. Somos miles. Lamentablemente esta es una sola historia de las muchas que vivimos a diario cada una de nosotras . Pero hoy mas que nunca hay que pararnos. La revolución es nuestra, es feminista y por esto te propongo levantarte, unirte a la lucha. Desde adentro, desde donde puedas, desde donde estés. Por las pibas que ya no están y por todas las que estamos.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Apr 01, 2018 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Hermana, no estás solaWhere stories live. Discover now