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6:50 am marcaba la alarma del celular que sonaba descontroladamente en la mesita de noche, Yuuri que lo escuchó entre sueños, se estiró perezosamente hasta el aparato para apagarlo y percatarse de que era viernes, se sentía aún cansado y no tenía ganas de levantarse.

Las sábanas le invitaban a quedarse otro tiempo más, y haciendo caso de ello, cerró los ojos diciéndose que sólo serían cinco minutos.

La paz que en ese momento experimentaba por retomar el sueño, se vio rota por el pensamiento de que Yakov lo esperaba en la pista y que no le gustaba el retraso.

Sin poder evitar un bostezo, puso toda su fuerza de voluntad para levantarse de la cama, talló sus ojos tratando de apartar esa necesidad de cerrarlos y se colocó sus anteojos. Se estiró un poco y se dirigió al baño sintiendo el frío en sus pies lo que lo alentó a caminar de prisa.

Una vez que hizo sus necesidades se enfrentó al espejo que le devolvía su mirada cansada. Contempló sus cabellos desordenados y su cara soñolienta que lavó para refrescarse y despertar, pensó en los intensivos entrenamientos que había tenido desde que estaba en Rusia, había visto el límite de su resistencia, pero era algo que disfrutaba.

La rutina se reflejaba en su vida al despertar, lo demás del día sería por cuenta suya el hacerlo variar. Ya más despejado, comenzó por arreglar su ropa, aplacar sus cabellos negros y guardar sus patines para la faena del día.

Mientras terminaba de poner todo en orden, sonó su celular anunciando que un mensaje había llegado, por el tono pudo adivinar que se trataba de Victor.

"Yuuri, espero tuvieras un hermoso despertar. Te amo. <3"

El pequeño texto le hizo sonreír inevitablemente y se apresuró a contestarle. Recordó que al terminar el día, tendrían una cena en el departamento donde se hospedaba el azabache. Ya tenía planeado pasar a comprar lo que necesitaba al final del entrenamiento.

Como respuesta escribió algo simple.

"Gracias, también espero hayas amanecido bien. Te amo. Te veo en la pista. "

No era muy dado a estas expresiones por lo que dudoso no lo envió hasta revisarlo hasta tres veces.

Su desayuno consistió en un licuado que se preparó rápidamente. Terminó sus preparativos y una vez que se cercioró que todo estuviera en orden, agarró su mochila con sus patines y salió de su departamento.

Tomó el ascensor para bajar los cinco pisos, miró su celular para verificar que iba a buen tiempo, apenas eran las 7:30 de la mañana,  también tenía un mensaje de Phichit, pero lo vería más tarde.

El portero estaba dormido en la silla junto a la puerta, ni el ruido del ascensor ni los pasos de Yuuri lo hicieron despertar, el azabache pensó en que cualquiera podría entrar fácilmente, vaya vigilancia tenía el edificio.

En la calle ya había varios transeúntes, se notaba que la ciudad ya había despertado para comenzar sus labores y ahora debía unirse a aquella masa de actividad. Se colocó sus audífonos y tomó el bus que lo llevaría a su destino.

Encontró sitio junto a la ventana, un buen lugar para recargarse y cerrar un momento los ojos mientras el autobús avanzaba deprisa entre el tránsito de la mañana. Pasados quince minutos Yuuri bajó del transporte.

Caminó tranquilamente hasta el edificio que por fuera tenía una fachada austera, sólo los que conocían el sitio sabían que había una pista de hielo detrás de sus paredes.

Yuuri se acercó a la entrada y registró su llegada con el policía que guardaba la puerta, notó que había varios nombres anotados antes que el suyo, pudo reconocer a varios.

EcoWhere stories live. Discover now