Un día más

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Me desperté con la voz de mi madre, que como todos los días vino a levantarme sobre las 7 para ir al instituto, saliendo de mi cuerpo un largo y profundo suspiro, al pensar que tenía que volver a ese horrible lugar en donde me insultaban, agredían y se burlaban de mi únicamente por ser diferentes a ellos, es decir, por gustarme los chicos. Pero al ver a mi madre con una sonrisa en la cara y ese coraje con el cual afrontaba el día a día, me daba fuerzas para levantarme y ponerme la ropa e irme para el salón y echar de comer a mí mi hámster Kiara. Cuando le estaba echando su pienso, oí como mi padre insultaba a mi madre, llamándola inútil y que no servía absolutamente para nada, solo porque se le había caído la naranja que echa mi madre en el bolso del trabajo de mi padre para el desayuno. Cuando yo escuché a mi padre decirle eso a mi madre, sentí como un escalofrío recorría mi cuerpo desde los dedos de los pies, hasta la cabeza, poniéndose a su vez la piel de gallina. Yo no podía entender como mi padre era capaz de tratar así a mi madre, que se merece todo en este mundo, porque yo no conozco a ninguna persona que sea tan cariñosa, buena, humilde y luchadora que hace cualquier cosa por sus hijos y su familia como mi madre. A continuación, mi madre me llamó para que me sentara en la mesa por que el desayuno ya estaba listo, vino con una sonrisa, como si nada hubiese pasado y me dijo comete lo todo que el desayuno es la comida más importante del día, y al ver como mi madre era fuerte, yo pensé que tenía que pagarle con la misma moneda, no podía preocuparla por el acoso que sufría, así que agarré mi mochila, me puse el abrigo y me despedí de mi madre con un beso y me fui para el instituto.

Yendo para el instituto me encontré con Pablo, un chico alto, moreno de ojos oscuros y atlético, yo intenté evitarlo metiéndome por un callejón, pero por desgracia Pablo se dio cuenta y me siguió. Yo aligeré para intentar dejarlo atrás, pero él me alcanzó poniéndose a mi lado diciéndome: prepárate maricona te vas a cagar en educación física. Al escuchar lo que me dijo Pablo mi cuerpo empezó a temblar y yo a ponerme nervioso, al mismo tiempo que se me formaba un nudo en la garganta. Pablo me miro, se empezó a reír diciéndome: no tirites que se te van a caer las plumas.

Enseguida llegamos al instituto a primera hora teníamos literatura, con el profesor Pedro, al entrar en la clase me miró el profesor y me dijo ¿Carlos te encuentras bien, te veo muy pálido? Yo le respondí si me encontró bien y me fui para mi pupitre que está al lado del de Fátima (chica alta, pelirroja con ojos verdes y piel clara), que era la única amiga que tenía en el instituto, ya que se preocupaba un poco por mí. La clase comenzó y el profesor empezó a explicar sintaxis , cuando sonó la puerta y aparecieron Hugo (chico alto , rubio con unos ojazos azules , atlético y tenía una sonrisa estupenda, y por desgracia es el chico que me gustaba ) y Agustín (chico bajo , con pecas y delgado ) , el profesor los dejó pasar , a pesar de que habían llegado tarde , y yo sinceramente lo flipe al ver como hacían y llegaban a la hora que les daba la gana , pero claro tenían la suerte de que su padre era el director y su tito el jefe de estudios , por lo cual ningún profesor les plantaba cara a ellos dos , y el profesor/a que se atrevía a plantarles cara duraba un año como mucho en el instituto. La clase transcurrió bien ya que no me dijeron nada y pasaron de mí.

Al sonar el timbre, se me vinieron las palabras de Pablo, y un sudor frío bajo por mi frente, pero pensé debo ser fuerte y me levanté de la silla, y fui con Fátima para el gimnasio. Cuando llegamos allí, el profesor nos dijo que hoy tocaba futbol mi cara fue un poema cuando oí decir eso al profesor ya que yo odiaba el futbol, porque lo veía un deporte inútil, pero lo peor llegó cuando se presentaron como capitanes del equipo Pablo y Hugo , eligiéndome Pablo como portero , recibiendo todos los pelotazos de Hugo , porque él no tiraba a la portería , si no a mi cuerpo y con mucha fuerza , poniendo mi cuerpo rojizo desde los pies hasta la cabeza , era casi el final del partido cuando Hugo hizo su último tiro que fue directo para mi cara, saliéndome un chorro de sangre de la nariz, mis compañeros al ver lo que pasó , empezaron a reírse todos y a llamarme estúpido siendo Hugo el primero, yo miré al profesor a ver si actuaba como tal , y ponía en su lugar a Hugo , pero las palabras que recibí de él fueron: Carlos ve a la fuente límpiate la cara y coge del botiquín algodones , para taponarte la nariz , y así cortar la sangre .

Cuando me estaba limpiando la cara, no podía creer que existieran en el mundo personas con tanta maldad, que sean capaces de hacer daño a otra persona, tan solo para echarse unas risas. Después de que me pusiera los algodones, vino Fátima a preguntar como estaba, a la cual, le contesté: si antes te estabas riendo, como es que ahora me preguntas cómo estoy, ella miro para el suelo y se marchó, a la nada tocó el timbre, dando lugar a la tercera hora, biología. Suspiré y fui para la clase, allí nos estaba esperando Carmen, una maestra agradable y risueña que me transmitía paz y tranquilidad , era la mejor asignatura que tenía , de echo la hora se me pasó volando , tocando el timbre sin darme cuenta, llegando el recreo , tomé mi desayuno y me fui para la biblioteca a leer e intentar desconectar de todo , cuando leo siento que estoy alejado de este mundo , como si viviera en otro mundo , o mejor dicho dentro del mundo que el libro relata , juntos con sus personajes , lugares .. Las tres siguientes horas fueron amenas ya que Hugo y Agustín se las saltaron, y Pablo se metía de vez en cuando conmigo pero qué más daba un insulto más que otro.

Cuando sonó el timbre de fin de clases, salí ligero para ir a almorzar a casa de mi abuela Juana. Cuando estaba con ella es como si se parara el tiempo, me contaba sus historias de joven, cantábamos juntos, me daba consejos, ella actuaba de tal manera que siempre me sacaba una sonrisa y hacia que olvidara lo mal que lo pasaba en el instituto, siendo una persona única para mí. Por la tarde llegó mi padre de trabajar y mi madre de las aceitunas y me fui con ellos para mi casa , cuando llegué me puse a ser los deberes y cuando los termine me puse a estudiar para los exámenes, mis tardes eran siempre igual , aunque mi madre me decía que saliera a distraerme y despejarme , yo le decía que no ,porque yo pensaba con quien voy a salir si no tengo amigos , así que cuando terminaba de estudiar sacaba a kiara de su jaula y me ponía a jugar y a hablar con ella como si fuera mi amiga , y en realidad lo era , debido a que ella siempre me escuchaba y me animaba con sus tonterías , como por ejemplo cuando me veía llorar o triste empezaba a hacer la croqueta y a inchar los carrillos, sacándome siempre una sonrisa. Llegó la hora de comer, mi madre había hecho de cenar tortilla de patatas, estaba muy buena , después me duché y me acosté. Antes de quedarme dormido rezaba a mi virgen de la soledad, para que me diera fuerzas para sobrellevar el instituto, cuando terminé de rezar, me eché a dormir.

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⏰ Last updated: Feb 16, 2018 ⏰

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