Y era desde el hogar donde todos me estaban abriendo los ojos, me hacían darme cuenta como era posible que la gente era una mierda, incluso tu propia familia. No eran necesarias las charlas ni las disculpas. Cuando causaban el daño era irreversible, pero el daño que me crearon en mi infancia fue lo que comenzó a destruirme internamente junto a mi cuerpo. y mi salud.
El tratar de hacerle ver a la gente que me hacía daño era inútil, como hablar con la pared, daba igual, nunca me escuchaban, entonces decidí que me escucharán, que por primera vez sintieran ese temor que yo tenía por ellos cada vez que los veía.
