Me llamo Anais y yo nunca me metía en problemas, nunca me mandaron a la oficina por portarme mal, nunca me había peleado a golpes con alguien ni nada.
Toda mi corta y miserable vida estuve en un colegio de mujeres, siempre eran las mismas compañeras, los mismos grupos y los mismo profesores.
Ya estaba en 8° básico y todas estábamos súper tristes porque el colegio en el cual iba y fui siempre llega hasta ese curso, así que al pasar el año terminariamos la básica y nos íbamos a tener ir del colegio para comenzar la media, pero obviamente no estaríamos todas en el mismo liceo.
-Como éste año es el último en ésta cagá de colegio la vayamos a pasar la raja.- Dijo mi mejor amiga en ese entonces.
-Sandra, primero jurame que aunque nos vayamos a diferentes liceos seguiremos siendo mejores amigas.
-Lo juro.
Nuestra nostálgica conversación fue interrumpida por la persona más irritante del mundo.
-Ay, aquí están par de maracas.
-Qué weá querí ahora María.- Dije
-Nada, solo vengo a recordarles que las odio y que éste año les haré la vida imposible.
-Pues déjame decirte que el odio es mutuo y que siempre tratas de "hacernos la vida imposible" y nunca te resulta. Ya, salpica de acá laucha culiá.- Dijo toda chora mi mejor amiga.
La María fue nuestra amiga por tres años, pero no recuerdo la razón por la cual se alejó y nos comenzó a odiar con todo su corazón, o sea todas decían que era porque supuestamente me metí con su ex, pero según yo eso nunca pasó.
Pasó un mes de haber entrado a clases y ya quería terminar luego el colegio. La María se había hecho amiga de todas las que me odiaban para poder joderme la vida... y lo consiguió.
Llego el fin de semana y fui a la casa de mi prima para poder desahogarme de todas las cosas que me había hecho la María.
-No soporto a ésta maraca culiá, está hiriendo demasiado a la Sandra y no me gusta verla sufrir y todo por mi culpa, a mí me odia, pero se desquita con ella.- Le dije llorando a mi prima.
-Prima, nunca te había visto tan mal, yo pienso que se lo deberías contar a tu mamá, será lo mejor.
En eso me llega un mensaje de la María diciéndome que iba a llamar a su prima para que me sacara la cresta por andar de regalada.
-No, por nada del mundo, después irá a hablar al colegio y me van a querer pegar.
-Erí hueona, no te van a pegar.
-MIRA CULIÁ.- Le mostré el mensaje y comencé a temblar del miedo. *Lo sé, que estúpida, pero me ponen demasiado nerviosa las peleas.*
-Mira, hablemos con mi mamá y como ella es como tu mamá te dirá que es lo mejor.
Bajamos al comedor y le conté todo, absolutamente todo y el porqué no le quería decir a mi mamá, pero igual me dijo que lo mejor era hablar con mi creadora.
-Tía, pero me da miedo decirle, no sé como va a reaccionar.
-Si quieres yo la llamo, le cuento por el problema que estás pasando y ella verá que hacer, pero no se lo puedes ocultar.
-Bueno tía.- Le dije media triste y nerviosa.
Al terminar de decir eso, nos dirigimos a donde estaba en teléfono de la casa y llamó a mi mamá. Luego de un largo rato que hablaron mi tía me pasó el teléfono porque mi mamá quería hablar conmigo.
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Tenías que ser tú hueón
Teen FictionNunca pensé que un simple hueón me iba a complicar tanto la vida.
