Charter. I +Cuando cae la noche+

9 0 0
                                        

La noche se volvía cada vez más fría. Mi cuerpo temblaba y frote mis manos en busca de calor. Me encontraba agotado, solo quería llegar a casa y descansar, así que tenía que darme prisa. El aire helado chocaba con fuerza sobre mi cara, apenas podía ver la calle, estaba vacía y oscura.

El sonido del viento enfurecido me ponía cada vez más nervioso, algo en el ambiente le daba la extraña señal a mi cuerpo que debía correr y alejarse de ahí inmediatamente. No lo hice, estaba demasiado agotado, tal vez debería dejar de ser tan terco y de vez en cuando hacer caso a lo que mis amigos me dicen, después de esa fiesta y un largo día de trabajo debía descansar, pero no, como siempre mi trabajo estaba antes que cualquier otra cosa y por esa razón decidí regresar a mi oficina a continuar con los arreglos para mi siguiente evento, incluso rechace el dormir cobijado bajo los encantos de esa linda chica que se me insinuó todo la noche. Sin embargo mi enorme moralidad no me dejo ir más allá de un beso. Tal vez de haber hecho lo que en verdad mi cuerpo pedía, no estaría en el lugar que me encuentro ahora.

Ya lo había notado unas calles atrás, alguien me estaba siguiendo. Escuchaba susurros tras de mí en un dialecto que no comprendía. ¿Sería un turista perdido? ¿A esta hora?, de cierta forma me sentía aterrando, acelere el paso en cuanto note que aquellos pasos se estaban acercando demasiado a mí. Caminaba lo más rápido posible, pero aquellos pasos me seguían muy de cerca. Se acercaban cada vez más. Algo no estaba bien y sin pensarlo dos veces me eche a correr, no me quedaba más que hacerlo. El aire frío era insoportable pero, esa situación me hacía sentir como una presa siendo asechada por su depredador y en este caso yo era la presa. La persona tras de mi me hacia tener una extraña sensación de pánico. Ya lo sabía, mi instinto me lo decía, ese ser tras de mí no era un simple ladrón, de ser así ya lo habría encarado, era algo distinto, algo que me aterraba y detenerme para descubrir que era me aterraba aun mas.

Los pasos cesaron así que me detuve completamente agitado, trate de respirar calmada mente, pero el aire frío entraba por mis pulmones haciéndome cada vez más difícil respirar, aquel ser tras de mi jamás corrió y sin embargo sus pasos se escuchaban cada vez más cerca. El sonido de los pasos se detuvo y por un segundo sentí un gran alivio, mis músculos se des tensaron y comencé a respirar calmada mente. Despreocupado opte por continuar mi camino hasta que sentí el aliento frío de alguien tras de mí, mi cuerpo se quedo inmóvil, mis pies parecía que se hubiesen quedado pegados al suelo, mi corazón se acelero, incluso creo que incluso deje de respirar y me estaba mareando. Una corriente de aire frío me paso de lado y fue entonces que lo vi, había un par de pies frente a mí, levante la mirada esperando lo peor, pero me sorprendí de lo que vi. La calle no estaba muy iluminada pero aun así era suficiente para ver con claridad. Era un joven. Un joven muy apuesto de cabellos negros y tez morena, vestía un atuendo bastante raro, como antiguo, tenía una casaca azul oscuro larga hasta la rodilla, parecía uno de esos hombres del siglo XVIII. Era algo así como un príncipe.

Era tan extraño, como si estuviera bajo un hechizo. El rostro de aquel individuo era... perfecto. El joven frente a mí nunca me miro sus ojos permanecieron cerrados, algo dentro de mi me decía que debía alejarme, sin embargo seguí frente a él mirándolo y podría haber seguido así mucho tiempo más. Era como estar hipnotizado, la quietud del joven frente a mi me ponía la piel de gallina, era raro y a la vez intrigante. Un chillido me hizo salir de aquella especie de hechizo para después tapar mis oídos con desesperación y el miedo se apodero de mí de nuevo. El joven que había permanecido con los ojos cerrados los abrió de golpe, posando de inmediato su vista en mí, en cuanto nuestras miradas se cruzaron quede petrificado, sus ojos eran de un azul turquesa muy brillante pero eso no era para dar miedo, el miedo llego cuando vi sus pupilas rojas. El me miraba fijamente con aquellos ojos profundos y azules, mi cuerpo logro liberarse por completo de aquel trance que me impedía moverme, comencé a dar pasos lentos hacia atrás buscando la manera de escapar pero no podía apartar mi vista de él, una sonrisa se dibujo en su rostro mostrándome una dentadura afiladas ¿Esos son colmillos? ¿Es una broma? Me pregunte mientras un escalofrío recorría mi cuerpo, era hora de correr.

Corrí con todas mis fuerzas sintiendo el aire frío congelar mis pulmones, ¡¿Qué demonios estaba pasando?! . Comencé a sentir mi cuerpo pesado y lento. Los pasos de aquel individuo estaban muy cerca de mí, cansado y sin poder correr más choque contra algo y caí al suelo.

Desperté alarmado en la oscuridad, sintiendo el tacto frío de alguien, tenía miedo de mirar y encontrarme nuevamente con aquel individuo, pero sentí un ligero jalón en mi mano, ¿No podía ser la misma persona verdad? Levante la vista con temor de aquello que podría encontrar, pero todo cambio al encontrarme con la imagen de una joven. Suspire aliviado. Abrí mi boca para decir algo, pero ella fue más rápida y tapó mi boca con su mano haciendo que me estremeciera. Su mano era bastante fría. La joven parecía preocupada por algo, sus ojos se movían con rapidez examinando el lugar, el cielo comenzó a despejarse y la luna ilumino gran parte del lugar, estábamos entre un par de arbustos grandes y frondosos. Nos escondíamos de alguien, ¿Seria que a ella también la perseguía las misma persona? Escuchamos como unos pasos se acercaban. La joven se aferro a mi cuerpo, estaba helada. Nos encontrábamos tan cerca que pude percibir su aroma, era dulce. Ella parecía aun más preocupada. Permanecimos en silencio un largo tiempo hasta que dejamos de escuchar aquellos pasos. La joven suspiro aliviada apartando su cuerpo del mío. Se levanto del suelo y yo hice lo mismo tras ella, tapó mi boca con un dedo antes de que yo pudiera decir algo, era extraño ¿cómo sabía lo que haría?

Esa noche todo parecía una locura, un mal sueño, un pesadilla. La joven aun parecía preocupada, examinaba el lugar y buscaba algo en el aire, entonces me tomo de la mano y camino apresurada mente, su mano era fría, a pesar que mis manos también lo estaban era distinto, haciendo que el tacto de ambas fuera raro.

El sonido de aquellos pasos volvió haciendo que la joven caminara más rápido, tuve que correr para poder alcanzarla ¿Cómo podía ir tan aprisa?, me estaba costando mucho trabajo seguir su paso, estaba cansado y agitado, el aire helado que entraba por mis pulmones me impedía respirar con normalidad haciéndome ir cada vez más lento. La joven se detuvo de golpe evaluando el lugar, caminamos con rapidez hasta un pasillo detrás de un grande y viejo edificio, la luna brillaba con tanta intensidad que ilumino el callejón entero donde nos encontrábamos. La joven al fin pareció relajarse dejo caer la espalda sobre la pared y suspiro, mis ojos se abrieron con sorpresa al ver con claridad a la persona que tenia a mi lado, no era una mujer era un hombre. Un hombre muy apuesto a decir verdad, su cara era fina con un toque serio, su cabello rubio y brillante, sus ojos de un profundo color miel y sus labios color durazno, parecían ser de terciopelo. Tenia un porte antiguo, usaba una casaca negra que llegaba hasta sus rodillas muy similar a la del otro sujeto. ¿Quien demonios son estas personas?

Una ventisca de aire frío recorrió el solitario callejón, el rubio se coloco frente a mí en una posición defensiva, me tomo de la mano nuevamente echándose a correr. Alguien se estaba acercando. No podía seguir su paso él era demasiado veloz. El viento me golpeaba la cara con fuerza y no lograba ver con claridad. El chico rubio delante de mí no cambiaba ese semblante preocupado, mis pies comenzaron a cansarse, mis pulmones ya no podían soportar el frío me faltaba el aire, mis ojos comenzaron a estar pesados. El joven de rostro bonito me miro de reojo preocupado, el no parecía estar cansado en absoluto, el frío tampoco parecía afectarle pero estaba demasiado agotado para pesar con claridad. No sé como termine sobre la espalda del chico rubio, el no parecía un tipo fuerte, mi cuerpo luce mucho mas musculoso a diferencia del suyo.

Mis ojos se estaban cerrando, los sentía cada vez más pesados, entonces escuche una voz angelical susurrándome.

-No te duermas.

¿Esa voz? Era del chico rubio. Quizás en palabras que solo yo escuche respondí que no lo haría, pero el aroma dulce de aquel chico era embriagador, no pude evitarlo y recosté mi cabeza sobre su cuello, su piel era fría y suave.

-¿No me has escuchado? ¡No te duermas!

Escuche de nuevo aquella voz angelical llamarme pero parecía solo un eco dentro de mi cabeza, era como una melodía para mi, sin ser consciente de la situación, mis ojos se cerraron.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Sep 06, 2019 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

+Seduction+Where stories live. Discover now