Arrastrarse entre piedras con la ropa manchada de sangre ajena y propia debería ser fácil, ¿no?.
No tienes una herida de gravedad, raspones y golpes principalmente.
Alrededor está esa calle, tu orgullo. Lleva el nombre de tu héroe de juventud y sin embargo en este momento no es más que ruinas.
Los edificios en pie marcados por metralla y fuego, personas alejandose hacia dónde consideran estarán a salvo. Sin previo aviso aparecen los soldados enemigos, en ese frenesí de victoria y venganza descargan sus armas sobre los civiles a la distancia.
No los culpo, habría hecho lo mismo. Un enemigo muerto es uno del que no hay que preocuparse.
¿Cómo llegué aquí? Embarrado en fluidos y mierda. Mi capa es un desastre, ahora es solo tela desgarrada colgando de mi cuello. Ya, lo he recordado. Es gracioso, a pesar de ver las consecuencias de mis actos no puedo sí no reír ante ello. Es increíble como una serie de eventos culminó en esto.
¿Dónde están aquellos que me juraron lealtad? Han muerto, o han desertado y están postrados en el suelo pidiendo misericordia y jurando lealtad a otros. Aquellos que juramos destruir. Patéticos.
Escucho algo, ¿más disparos? No.
Son gritos de guerra, suenan jóvenes. Muy jóvenes. Me mata la curiosidad, así que me levanto de entre las piedras que rodean mi maltratado saco de carne y fluidos al que llaman cuerpo y me dirijo hacia dónde creo provienen, unas calles adelante. No son los gritos llenos de extásis del enemigo matando por placer. No.
He aprendido con los años a diferenciar los gritos de placer, los de miedo, y los de valentía.
Me asomo por una esquina esperando no recibir un disparo perdido y logro divisar a un grupo de muchachos mal armados de los nuestros haciendo frente al enemigo.
¡Oh que orgullo siento de ellos, y cuánta pena al darme cuenta que no darán más pelea de la que logro presenciar!
Espera, ¿Por qué siento pena? ¡Ellos lo hacen por qué quieren! ¡En su joven mente creen que lograrán vencer al enemigo teniendo todo en contra!
No tienen más de 15 años, se les logra distinguir bajo el casco y por su complexión.
Jóvenes miembros del partido gubernamental, já. Vaya mentiras que se creyeron.
Alguna vez fui como ellos... solamente que yo no me tragué las mentiras que nos vendían en mis tiempos.
Y eso, nos condujo hasta aquí.
Es hora de contar cómo.
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Decisiones.
Novela Juvenil¿Una vida llena de elegir caminos equivocados puede conducir al sufrimiento global? La siguiente historia es mezcla de realidad y ficción.
