Prólogo

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Leyó el encabezado una vez más. Viendo como las muertes en los desfiles, defendiendo el orgullo gay, incrementaban de manera sorprendente. Ya no podía creer que cada día, una vida inocente acabara por defender sus ideas y preferencias. Ya estaban cansados de cada burla hacia su comunidad. Después de todo, eran personas como cualquier otra. El hecho de preferir otras cosas de las que ellos detonaban "normales" no los hacían menos personas. Seguro que hasta los animales tenían más sentido común que todos aquellos que los miraban asqueados, como si fueran portadores de una enfermedad sin cura.

Aunque a lo largo de los años, la única enfermedad sin cura, era la homofobia.

Día tras día, jóvenes de entre doce y diecisiete años, ocultaban sus preferencias debido a que en casa, prácticamente se respiraba la homofobia, que en muchas ocasiones era proveniente de hombres machistas de cabeza cerrada. De ninguna manera permitirían que la comunidad gay fuera aceptada.

Era patético, porque ni siquiera en los carteles de crimen organizado, hacían tantas injusticias por sus preferencias sexuales.

Luchaban por el derecho de la vida, sin embargo, cuando esté pertenecía a la Comunidad LGBT querían quemarlo y borrarlo de la faz de la tierra. Un caso vergonzoso, pero sin llegar a dudas, demasiado cierto.

—¿Otra vez lo mismo? — preguntó Celeste, la mujer de Philip, uno de los mejores abogados en la ciudad.

—Lo mismo. — suspiró agotado, sabiendo que pronto tendría que hacer algo, por su familia y por todas aquellas almas inocentes que sólo buscanban la felicidad.

Un vago recuerdo, pareció correr frente a sus ojos. Era aquel mismo recuerdo que siempre tendría presente, y que al igual que a todos, seguía sorprendiendo. John Lasserre, el hombre al que llamaba padre y se había convertido en el ejemplo a seguir, había sido realmente violento durante su infancia, aún tenía algunas marcas de los golpes que éste le había propinado, sin embargo, había la diferencia de que con su hermano Thomas, las cosas se habían tornado peor de lo que cualquiera se hubiese imaginado.

Aquel marzo del noventa y nueve, Thomas había salido con sus camaradas, únicamente irían al baile que organizaría el presidente en honor a la mayor de sus hijas, ya que este sería su vigésimo aniversario. Todos parecían ansiosos por asistir al mismo, sin embargo, le molestaba un poco que su hermana, Malía, los acompañara, ya que estaba consiente de lo enamorada que estaba por uno de sus más grandes amigos. Como su hermano mayor, le preocupaba que siendo tan pequeña, saliera lastimada y entonces, él ya no pudiera hacer más.

Cuando el reloj de la plaza marcó las nueve en punto, las puertas de la casa donde vivía el presidente, quedaron abiertas para que todos, sin excepción alguna, entraran.

La decoración era espectacular. Las más finas sedas adornaban los ventanales y mesas donde estaban servidos los banquetes. Seguramente esas telas tan finas habían sido traídas desde el norte, donde comúnmente se tenían las baratijas más insignificantes pero de precios tan elevados que no cualquiera tenía la ventaja de poder darse el lujo comprarlas.

La banda sonora dejó de tocar, cuando Lauren, la hija del presidente se dispuso a bajar con la ayuda de su hermano, Fletcher. Un joven que apenas y tenía cerca de dieciocho años. Era el hombre más cotizado entre las mujeres de la ciudad, y no sólo por ser hijo del presidente, si no también, por su singular físico. Su tez blanca lo hacía único al resaltar con su cabello caramelo, además, esos ojos verdes esmeralda que había heredado de su madre, lo volvían aún más interesante. Era bien sabido, que en la familia Gatti, eran muy pocas las personas con ojos verdes, y más, siendo de un verde tan vivo e intenso como el de los ojos de Fletcher.

Philip, quien permanecía de la mano junto a su querida novia, observaba a lo lejos como su pequeña hermana lucía emocionada por la presencia de Fletcher. Le hacía gracia como prácticamente babeaba por él, porque a pesar de que aún era algo pequeña, se notaba a simple vista como sus hormonas parecían revolucionarse cuando veía a algun joven que le pareciera atractivo.

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⏰ Last updated: Dec 14, 2018 ⏰

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