Otra vez me encuentro aquí, en mi habitación, con el pestillo echado y leyendo. Me miro al espejo que hay a mi derecha y sin pensarlo dos veces aparto rápidamente la mirada. No reconozco a esa persona que he visto, esa chica no podía ser yo. En el espejo vi a una chica que parecía cansada por las ojeras que se le veían, tenía los ojos grandes y azules, tenía el pelo azul, liso pero a la vez muy alborotado. No podía creerlo pero sí, era yo. En ese momento decidí dormir, me puse el pijama, evitando mirarme en el espejo, como siempre. Cogí el móvil para mirar la hora y sorprendentemente eran las 3 de la mañana. Lo que más me sorprendió fue que mi madre no había llegado todavía. En verdad ya estoy acostumbrada, a veces no duerme en casa por culpa de su trabajo. Como siempre me pongo los cascos, depende de como tenga el día me pongo una canción u otra, siempre en bucle. Hoy no es un gran día, en verdad yo no sé como a sido de verdad el día hasta este momento. He puesto titanium, esa canción solo la pongo cuando me siento muy abatida. Apago la luz y enciendo la linterna del móvil, no me gusta la oscuridad, siento que me están vigilando y no sé a donde mirar, pero sin embargo me resulta muy curiosa e interesante. Cuando por fin consigo dormirme algo toca la puerta de la entrada. Miro por la ventana de mi habitación que da al patio. Se reflejan luces aunque estoy medio dormida y no consigo distinguir bien los colores.
Voy hacia la puerta con pasos vacilantes aunque ligeros. Por la ventana que hay en la puerta podía llegar a ver una pequeña luz azul y otra roja. Abrí la puerta con las manos temblorosas intentando pensar si la policía estaba allí por mi culpa. A pesar de que pensé y pensé y pensé no recordaba que esta semana hubiera hecho nada del otro mundo... es más, ni bebí. Cuando la abrí había dos policías, una chica y un chico.
-¿Kim Granger?- Dijo el chico con ojos tristes.
-Sí.-Dije con tono preocupa al verle la cara- ¿a pasado algo?
-Su madre...- Se miraron a la vez y mi cara no era precisamente de alegría.-A fallecido.
En ese momento sentí que la garganta se me secaba y que el mundo se estaba cayendo, mis rodillas dejaron de funcionar y me caí al suelo. Sabía que estaba a punto de llorar por lo cual me apreté un labio contra el otro y lo más brillante que se le ocurrió decir al policía fue ''¿estás bien?'' casi le contesto ''obviamente, me acaban de decir que la única persona que me queda a muerto, pero obviamente que estoy bien, me he tirado al suelo por exagerar'' pero después de todo me controlé, en ese momento no me salía ser borde, en ese momento no me salía ser absolutamente nada. Levanté la cabeza lentamente y me dí cuenta que llevaba ya de rodillas un par de minutos, por lo que me levanté y asentí. Llegó el momento en el que se tuvieron que ir y yo cerré la puerta, no pasaron ni cinco segundos y yo ya estaba otra vez en el suelo y no impedí que las lágrimas cayeran por mis mejillas pero me las sequé rápidamente. El comentario del policía me había sacado de quicio, aunque dudo que fuera su culpa, él tampoco sabía que ese tipo de cosas me sacan de mis casillas, sabes que estas mal pero aun así preguntas.
A la media hora volvieron a picar yo estaba en el baño contemplando las cicatrices de mi brazo izquierdo y dándome cuenta que nunca debería haberlo hecho. Pasé la mano por encima de las cicatrices justo por encima de la frase que me había puesto con rotulador. No me gustaba esa sensación puesto a que con cada cicatriz que sentía rememoraba aquel momento. Salí corriendo hacía la puerta ya que habían vuelto a llamar. Me sequé las lágrimas y abrí la puerta. Sentí una mano agarrando una herida que todavía me dolía puesto a que había sido hace un par de días. Me arrastró hasta un furgón blindado pero yo sabía que no era un secuestro ni nada parecido, con ese uniforme no.
-Yo soy...-Empezó a decir, pero le interrumpí.
-Sé de sobra quien eres...- Apreté los labios.- Eres el capullo que envió a mi madre a esa misión.
-Ese soy yo.- Sonrió sarcásticamente.
-Encima tienes los cojones de reírte?- Me levanté bruscamente dispuesta a pegarle. Aparentaba mi edad aunque me sacaba un par de cabezas.
-Déjame decirte alg...-Le pegué un puñetazo.- Me lo merecía aunque no por lo que tu piensas. Tu madre no está muerta.
Me senté otra vez en el asiento un poco desconcertada.
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Después de la muerte hay vida.
ActionUna noche silenciosa, parecía tranquila, solo estábamos mis cascos y yo... Ese ere el problema. Todavía no entiendo como simplemente llamando a mi puerta pudieron cambiar tanto mi vida. . . . CC de la portada: @-NAVERDISPXTCH
