Corría el invierno de 2016. Un chico se encontraba trabajando para poder saldar sus deudas de vivir en la "gran ciudad"; trabajaba en un negocio de café en la Avenida Queen. Llevaba meses viviendo solo en un departamento de segunda. Dormía poco, trabajaba mucho; sin embargo con un propósito: poder establecerse y dejar de habitar ese cuchitril. Un departamento color azul depresión, con un espacio muy reducido. Los muebles estaban en orden y tenía lo necesario para poderlo habitar decentemente. Si guardabas silencio podías escuchar el tráfico, los gritos de los malditos vejetes que no sabían esperarse y maldecían a medio mundo. Todo tan perfecto como un cuento de fantasías (de horror), pero era la vida que aparentemente le correspondía.
Cuando tenía dieciocho años enfrentó la pérdida de sus padres. A sus 23 años de edad no tenía a nadie. Era un ser casi completamente anti-social con muchas ambiciones y varias preocupaciones.
Se mudó a California porqué ya noexistía algo que lo ligara al pueblo donde vivía que estaba a media hora de su actual vivienda. Quería dejar todo atrás; dolores, amistades. Sólo por mencionar algunas razones.
Todo es parte del pasado ahora o al menos eso creía. Cuando llegó lo primero que buscó fue un empleo por consecuencia de no poder seguir estudiando la universidad, tener con que mantenerse; así fue como conoció a Joe, el dueño de la cafetería. No era el mejor trabajo ni con la mejor paga, pero sentía cierta calidez.
Iba muy seguido al cementerio para platicar con sus fallecidos papás, mi cabeza estaba a punto de desmoronarse... ese día fue en la mañana, horas antes de entrar a trabajar.
Se paró frente a las lápidas de las dos personas que siempre serían su más motivo para seguir.
[Aquí descansan Keyla Wilson y Robert Moon]
-Mamá, papá... Los extraño mucho. Esto no debía ser así... Se supone nos iríamos a Chicago... estaríamos juntos en las buenas y malas...
Conversaba con los ojos llorosos y con una voz quebrada.
Conversaba con ellos mientras tenía lágrimas en los ojos. Mi corazón se partía en mil pedazos al ver como habían terminado. Me arrodillé y comencé a contarles lo que había sucedido en la semana.
Horas más tarde se dirigía hacia la calle París, una de las calles más peligrosas de la ciudad, pero la que más rápido le permitiría llegar al trabajo. Transitaba en un callejón lleno de contenedores de basura y alguna que otra chatarra regada en el suelo cuando de pronto notó a una pareja caminar en dirección hacia él.
La chica lucía terrible y con los ojos hinchados de aparentes horas continuas de llanto. El tipejo la venía jaloneando de un brazo. No tardó demasiado para que repente le diera una cachetada, por lo que puse deducir era su novio.
[Los padres de Moon discutían a cada rato, durante su infancia fue espectador de miles de peleas fuera de control, donde casi casi intervenía la policía. De padre alcohólico y madre con tendencia suicida, influenciados por el contexto contemporáneo; consumidos por una sociedad disfuncional.]
Así que cuando observó lo que ocurría a su alrededor, el dolor del alma lo hizo reaccionar rápidamente, ocasionando que agarrase al sujeto del abrigo y le encestase un golpe en la mandíbula.
-¿Acaso nunca te enseñaron a respetar a las mujeres? ¿¡Ah!? ¡"Amigo"!
Le dijo al bastardo mientras él estaba tirado en el frío suelo lleno de nieve, aparentemente noqueado.
En eso voltea a ver a la chica y le pregunta:
-¿Te encuentras bien?
Preguntó con cara de preocupación.
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Sentimiento Llamarada
RomantizmLa vida es como un libro, tiene un prologo, está conformado por varias páginas que son el día a día, nuestras experiencias, nuestros logros o derrotas. Todo esto mientras el bolígrafo del existir persista hasta llegar al epilogo. Alexandro es un adu...
