Ahí me encontraba yo, caminando por las frías calles dando paso a aquellos recuerdos que invaden mi mente como una ola enorme en un mar inquieto, buscando amor en lugares que no debía, buscando atención donde solo me ofrecían dinero, buscando caricias en manos heladas, buscaba solo escaparme de la realidad que me rodeaba.
08:30 am.
-Hasta que llegaste Julia- me dijo levantando las cejas, yo solo fruncí mis labios- ya deberías de estar en tu escritorio, hay mucho trabajo hoy- mi marido, mi jefe, creo que las dos cosas juntas no funcionan, pero también creo que separas tampoco-
-Harry Robinson-dije sin más y me retire-
Nuestra relación a cambiado mucho al pasar de los tiempos, a pesar de llevar años de casados, solo parecíamos simples socios que una o dos veces se ha besado en frente del personal. No fue culpa mía, fueron ganas de él, ganas de querer probar otros labios, otros cuerpos, otros colores. Obviamente que por ser hombre y dueño de la empresa internacional más grande, nadie lo veía como un infiel o señor casado con responsabilidades, solo era Harry William Robinson. Entonces fue ahí cuando abrí mis ojos y decidí abrirme a otras cosas, cuando realmente deje de depender de alguien que solo me utilizaba y no me quería, solo fingía. Fue ahí, cuando aclare mi mente y me dije –me toca a mí- ya no habrían quejas, cada quien está en su mundo, cada quien juega el juego que quiere, y este es el juego que quiero jugar.
Estaba tan metida en mis pensamientos que no oí que tocaban la puerta sin parar.
-ADELANTE!- grite lo más que pude para que dejaran de tocar esa maldita puerta, ya estaba exaltada-
-Disculpe señorita Julia, es que usted no respondía a la puerta y el Sr. Robinson me mando a dejarle un mensaje- "hoy no llegaré a casa"...-
-Seguro lo mismo que vienes a decirme todos los viernes, no? Carol- Asintió y agacho su cabellera rubia-
-No llegará a cenar hoy, tiene una reunión con delegados de la empresa- sin más la invite a que se retire. Nuevamente, otro viernes sola-.
La hora pasó realmente lenta, como nunca, creo que el reloj me estaba dando tiempo para pensar y ver a mí alrededor. Nunca tuve tanto lío en mi cabeza, tampoco llegue a pensar que realmente yo podría llegar a hacer semejante locura, pero hoy empezaba otro yo, ya no sería Julia Denovan, ni tampoco la esposa con los cuernos más grandes que los de Angelia Jolie, a partir de hoy seré Msr. Robinson (señora Robinson).
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Msr. Robinson
Teen FictionEs un pequeño secreto, sólo un asunto de los Robinson. Sobre todo, tienes que esconderlo donde nadie vaya jamás.
