Caza

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Estoy de pie en mi cocina… él puede estar en cualquier lugar. Debo ser cuidadosa y silenciosa. ¿Y si en verdad estoy sola? ¿Y si me estoy volviendo paranoica? Pero, de noche es cuando se vuelve realmente peligroso, la gente es más vulnerable de noche y él se está aprovechando de eso. Una sofocante corriente de aire entró por la ventana haciendo que la cortina se agitara. Unas sombras se crearon en la pared por la luz de la acera.

Escuché los ruidos lejanos de la calle que se mezclaban con los departamentos aledaños: televisores encendidos, música, una discusión lejana. Dí un paso hacia la sala pero me detuve, si él estaba aquí debía terminar con esto. Observé cada sombra, cada ángulo, cada rincón que podía apreciar desde mi posición… nada. “aquí no hay nada – pensé – ¿en verdad me estaré volviendo loca?”

“El  atacó en una noche como esta”
Inspiré con fuerza.
“No me conoce. No seré su objetivo esta noche. No sabe nada de mí, pero yo si sé todo sobre él”.

Me llevé la mano hacia la espalda, maldita sea la hora en que decidí dejar mi arma en la cama. Intenté caminar de nuevo hacia la sala pero temía que mis pasos fueran demasiados fuertes, me detuve nuevamente. Tenía que ser cautelosa.

Ahora me desplacé con cautela hacia los cajones de la cocina, ocultándome en las sombras. Debía abrir con cuidado el cajón para que no pudiera oírme. Saqué unos de los cuchillos de la gaveta y me apoye en la pared, traté de escuchar, pero solo oí los típicos sonidos de la noche.

“Muy bien, ¿Dónde estará? ¿En el vestíbulo? No, demasiada luz entra por la ventana y lo habría visto cuando entré por la cocina. ¿En mi recamara? Quizá, estará sentando en mi cama esperando a que llegue cansada, con ganas de meterme a la cama después de un largo y pesado día, atacará, me dejará desarmada y sin posibilidad de defenderme. Mi instinto me dijo que algo peligroso se escondía aquí, y ahora estoy completamente segura de que es así. Pero, ¿Cómo entró? Fácil, la cerradura es vieja y desgastada, no debió ser difícil hacerla ceder con un simple desarmador.

Comencé a avanzar silenciosamente por las escaleras hacia mi recamara, mantenía una conversación imaginaria con el: “¿qué arma llevaras? ¿Una pistola? Quizá. Una pequeña y eficiente. Puede que una calibre 22, el arma perfecta de un asesino. Si lo sabré yo. Pero, hará demasiado ruido, despertará a los vecinos y tú no quieres llamar la atención. Puedes usar solamente tus manos, pero demasiado lento. Quieres algo rápido y silencioso. Un cuchillo entonces.”

Me detuve.

“Un cuchillo clavado sin vacilar… Pero yo también tengo uno”

Continué caminando.

“Y no te esperas esto, que entré preparada, mientras tu estas cómodamente esperándome en mi cama. O no, no ahí. Estarás oculto entre la sombra que crea la puerta al abrirse. Porque estarás esperando que entre sin darme cuenta, automáticamente sin fijarme en nada más y es ahí donde tu estarás. Dejándome expuesta para que con un solo movimiento, uno letal acabes conmigo. Tal como te enseñaron”

Mi pistola estaba bajo mi almohada, demasiado obvio, pero la había olvidado ahí esa mañana. Mira que dejarla en un lugar donde cualquier ladrón puede revisar primero.

Alargué la mano hacia la puerta, la abrí de golpe y la luz entró por ella. Me recargué en ella para evitar que se cerrara. Mi respiración llenó la habitación. Sujeté con fuerza mi arma para contrarrestar el ataque pero este nunca llegó.

La habitación estaba vacía.

Expulsé el aire que había estado conteniendo.

Vi que en la cama había una hoja de papel pequeña, en ella con una caligrafía muy cuidada estaba escrito: “Olvidaste revisar un lugar”.

El dormitorio se llenó de luz.

Una explosión de sonido inundó el lugar.

Un disparo.

Había olvidado revisar la sala…

#WinterGirl***

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