Raven entró en la habitación dando un portazo que hizo retumbar la escuela entera, se dirigió a la cama y hundiendo la cara en la almohada chilló con todas sus fuerzas. Apple mientras, la observaba con cara de asombro, no sabía si preguntarle o no cómo había ido la visita de su madre, aunque intuía la respuesta así que esperó. A los pocos minutos y tras inspirar hondo Raven se incorporó y se sentó en el borde de la cama mirando al suelo. Apple iba a hablar pero antes de poder articular palabra su compañera saltó de la cama y se puso a dar vueltas alrededor de la habitación.
-No me lo puedo creer! No hay un día que vaya a verla y no acabemos discutiendo ¡y siempre por lo mismo! Estoy cansada de que todos me digan que debo seguir mi destino y tal, ¡¿pero que encima me exijan que debo ser la próxima más malvada de la historia?! ¡¿Qué quiere, que destruya Nunca Jamás como ella se cargó el País de las Maravillas?! ¡Pues no me da la gana! - Esta última frase la dijo gritando a pleno pulmón debido a que había ido subiendo el tono de voz a medida que su retahíla avanzaba.
Apple la miró y obligandose a morderse la lengua, sabía que si decía lo que estaba pensando Raven se pondría más furiosa, pero no nos engañemos, estamos hablando de Apple White, la perfecta y prepotente Apple White.
-Pero Raven, - dijo con su voz de sabionda - tu madre en el fondo no dice nada malo, el camino que debes seguir es el de darme una manzana envenenada, no te digo que te cargues medio mundo, pero no p..
En ese momento Raven le lanzó una mirada llena re odio que dejó a Apple sin palabras, jamás le habían mirado como si quisiesen matarla y fuesen a disfrutar de ello. Ella sabía que Raven Queen, descendiente de la madrastra malvada de Blancanieves, su madre, era digna del destino que tenía que seguir, pero Raven se negaba a aceptarlo.
-Me voy con Maddie, al menos ella respeta mis decisiones y me apoya. - Le dio la espalda y salió del cuarto dejando a la Real con la boca abierta.
OoOoO
-¿Más té? - Dijo Maddie levantando la tetera.
Raven negó con la cabeza sonriendo a su mejor amiga y al ratón que llevaba sobre su extravagante sombrero.
-Muchas gracias por entenderme Maddie.
-¿No es que cuida la osa a sus oseznos?
Raven sonrió a su amiga, acostumbrada ya a escucharle hablar en su peculiar idioma, el maravilloso, aunque a veces no entendiese ni la mitad.
-La verdad no entiendo muy bien a esa chica, no para de recordarme cuál es mi destino, no desaprovecha un momento para echarme en cara que no firmé el Libro del Destino y que por mi culpa ahora los Reales y los Rebeldes no dejan de pelear.
-¡Exactamente cierto! Los Rebeldes también queremos ser felicitosos por los siempres jamases.
Raven suspira pensando en el único real que no le juzgó por la decisión que tomó y justo en ese momento le aparece un mensaje en el móvil de el ya mencionado Real.
-Maddie, nos vemos luego, Dexter quiere verme. - Dijo extendiendo el brazo hacia la cara de su amiga para que leyese el mensaje.
-Awww, Dex puede ser igual que un ratoncillo, ¡nos vemos!
De repente unas orejas redondas asomaron por la parte de arriba del sombrero de Maddie, que sacaba la cabecita para mirar a la chica sintiendose aludido.
OoOoO
Raven llegó al balcón el cual solía ser su sitio favorito y se encontró a su novio esperándole. Al verla sonrió y le regaló una alegre mirada a través de sus gafas de pasta. La verdad es que cualquiera que los viese juntos se extrañaría, él con un aspecto bastante hipster y ella... bueno, a ella podrían tomarla como a alguien salido de una secta satánica o algo así. Pero eso a ellos les daba exactamente lo mismo, Dexter quería a Raven como era, a pesar de ser la "peor Rebelde" dada su ascendencia. No llevaban tampoco mucho, siquiera llegaban al mes y es que Dex era demasiado vergonzoso, incluso tuvo que pedirle ayuda a Cupido para pedirle salir, la cual, aunque le doliese (estaba enamoradísima perdida del chico) tuvo que ayudarle pues quería su felicidad.
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Lo que el destino nos depare
Fanfiction-Oh, así que tengo que ser mala, que hacer cosas malas, ¿no? - A medida que hablaba se acercaba más a Apple, la cual iba retrocediendo cada vez más asustada de la cada vez más oscura mirada de la chica con la que compartía historia. - ¿Sabes? Hay mu...
