Capitulo uno, parte uno.
Osmar.
6:03 A M.
Mi despertador lleva sonando tres minutos como todos los días, pero hoy no es como otros días, acordé encontrarla en el mismo lugar donde la conocí en persona; aquella vez fue increíble, estaba tan asustado por lo que pudiera pasar entre nosotros. "¿Que tal si no eres lo que ella espera?", "Podrías irte y simplemente desaparecer, ella no vendrá", "¿Crees que en serio te querrá tal como eres?... Esas preguntas resonaban en mi cabeza una y otra vez como una melodía frustrante que no quería volver a escuchar, aún así la poca confianza y autoestima que tenía se habían fortalecido gracias a ella aunque sería mentira decir que no pensé en irme en algún momento, cualquiera lo haría con una hora y media esperando, ¿No es así?
Pero está vez, hay dos grandes diferencias a esa vez:
1- ya no soy aquel niño inocente y risueño.
2- ella ya no es mi novia, tampoco creo que tenga interés alguno en mi.
La primera, ella me lo dijo, callo en mi como un balde de agua fría en pleno día de invierno a las 5:00 AM.
(esto lo sé, por qué ya lo eh echo).
La segunda, es notable aunque ella no lo diga, planeo dejar todo claro hoy, no quiero que esto siga si ya no tenemos nada que darnos mutuamente... O Más bien, si ya no tengo nada que darle que no se lo pueda dar alguien más y de una mejor manera.
Me eh vuelto alguien más cerrado, callado, metódico, o en una palabra: Asocial..
7:21 A M.
Acabo de terminar de bañarme, mis ideas son ahora más claras, aunque me siguen confundiendo de vez en cuando, es horrible no poder entender tu propia mente, o más bien la mente que compartes con tu otro yo, verán, no todos saben dónde, cuándo o como encontrar a tu otra versión, no me mal entiendan en esencia no es como tú, pero tiene la misma forma de pensar, entender, idear, planear, comprender y otras cosas tal y como tu yo original lo hace, sin embargo el hará lo que tú nunca harías, los pensamientos que no quieres tener, que te tientan a corromperte, ideas retorcidas, de odio y otros sentimientos mal intencionados, y eso es lo que forma su esencia.
Yo encontré mi límite mental y físico cuando casi muero por la mano de alguien a quien consideraba mi familia, Zech, ese maldito desgraciado me intento asesinar cuando estaba distraído, realmente no se que lo llevo a hacerlo, solo se que gracias a eso... Lo conocí...
8:50 A M.
Hace unos minutos entre a la estación del metro más cercana a mi casa, Estoy a dos horas y un transborde de llegar a mi destino, llevo el tiempo justo para hacerlo, efímeros pero realistas pensamientos se cruzan por mi mente al divagar por mis recuerdos, recuerdos de que eh olvidado algo muy importante, sentimientos irracionales de odio empiezan a abrazar esos pensamientos, estos ya no son mis pensamientos; formas de cortar una garganta, sercenar cada parte del cuerpo, romper un cuello suave y delicado... Como el de ella. Empiezo a molestarme por la forma tan minusiosa en qué se detallan las cosas en mi cabeza.
Cierro los ojos fuertemente ante la sensación, tengo ganas de vomitar, la cabeza me duele, es entonces cuando escucho su voz... Esa maldita voz...
— ¿Acaso esto no es lo que pensaste antes?, Claro que lo hiciste -Una risa baja llena mi cabeza como agua vertida en un vaso-
— N-No, no, no, eso no es lo que quiero, no lo quiero, no lo quiero... -digo para mis adentros- por favor, vete, vete, no te eh llamado, no te eh dado permiso de entrar... -mi voz es temblorosa-.
— ¿Aún crees que lo necesito?, Estás debilitado, los sabes, lo podrías ver incluso con la oscuridad más profunda, pronto vas a ceder, ¿Por qué no hacerlo ahora? -Una risa más alta se nota entre las palabras de su última pregunta-.
— tengo que tranquilizarme o el volverá a doblegarme como la última vez y nada bueno saldría de eso. No lo lograrás, este es mi cuerpo, mi mente, bien sabes que no tienes forma de hacer algo, no si me mantengo firme -digo con un todo más seguro y calmado que antes aunque estoy aterrado- No tendrás control sobre mi, no ahora, ni después. -habro los ojos, sabiendo que es lo que me espera, ya no estoy en el bagón, estoy en su sitio lo puedo ver, está frente a mi, noto su sonrisa aunque no lo estoy viendo, mi mirada se mantiene baja, no puedo levantar, tengo miedo, miedo de lo que pueda pasar-
— ¿Creiste que tu confianza falsa en ti mismo te ayudaría está vez?, Pues lamento informarte que no es así, no aquí -su risa es cada vez más fuerte, una risa asquerosa que da por echo que ah ganado, que me a doblegado-.
— No... -digo casi mormurando, escucho que se hacerca a mi, cada paso que da- No puedo dejar que lo hagas... -me obligó a mover cada friba de mi ser, el cuerpo me quema y lo único que logré fue alzar mi cabeza solo unos sentimientos, puedo ver la parte baja de sus piernas- ¡No!, ¡No!, ¡No! -intento desperadamente mover mi cuerpo, más me es imposible, ya está a casi dos pasos de mi y yo no puedo hacer nada-
— Entiende que no puedes ganar, eres tan débil que incluso un niño lograría más que tu -se a detenido frente a mi- Solo un toque, una leve caricia. -su risa me lastima los oídos estoy perdido, el está acercando su mano a mi rostro, está tan cerca...-
Me tocó, aquella mano me tomo del hombro con calidez, solo eso bastó para regresarme a la realidad, note el sudor frío que me recorría la frente y la nuca cuando abrí los ojos bruscamente, levanté la mirada hacia aquel chico, me veía con un rostro de tristeza, era Gasper, mi Rommie, regresaba de la casa de su novia y convenientemente me vio desde lejos, corrió para entrar antes de que las puertas se cerrarán y tocó mi hombro calmadamente aunque era claro que sus pulmones estaban en un estado contrario...
— Así que es hoy, ¿Verdad?.
— S-Si, es hoy -dije relajando mi cuerpo, sentía un líquido cálido en la palma de mis manos mientras las habría-.
— Casi pierdes el control, de nuevo -su voz era fría, contrastaba con su personalidad, un chico alegre e ingenioso cuando es necesario, tranquilo aunque le encantan las bromas, de alguna forma logra hacer que todos se sientan felices cuando está cerca; tomo asiento a mi lado y procedió a buscar entre las cosas que cargaba en su mochila-
— Si, olvide tomarlas, de nuevo... - miraba mis manos mientras las abría, notando un color carmesí en mis dedos causado por la sangre, mientras estaba en aquel sitio recóndito de mi mente, apreté tanto las manos que mis uñas lograron cortar la carne de mis palmas, pequeños charcos de sangre se formaban en ellas-.
— ¿Tan mal estás por tener que ver su rostro de nuevo?, Vamos viejo no estaré siempre para ayudarte cuando lo necesites - dijo sacando dos gasas y una venda de su mochila-.
— Lo se, te agradezco por lo que haces para mí, no deberías Gasp, en serio. - Gasper ya había tomado mi mano derecha y empezaba a limpiar la sangre, el siempre cargaba con un pequeño kit de seguridad gracias a qué mantiene sus estudios para ser enfermero-
— ¿Y si no soy yo quien te cuidara idiota?, Soy como tú angel guardián, no, más bien soy tú angel guardián. - dijo en el momento que colocaba una gasa con alcohol en mi herida causando quejas de mi parte, esta parte siempre le hacía estar riendo-
— ¡Vamos viejo!, ¿Aún no te acostumbras a esto?, Eres una nena - decía riendose de mis quejas-. Una nenita llorona.
No pude hacer más que quedarme callado, después de dos estaciones el término de venderme las palmas, solo faltaba una estación para hacer mi transborde, Gasper insistió en ir conmigo ya que tenía que comprar algunos materiales para la escuela y justamente lo haría cerca de donde yo estaría, guardé silencio sabía que lo hacía para vigilar lo que hacía o tal vez para comprar aquellas pastillas que había olvidado tomar hace unas horas.
10:37 AM.
Un poco antes de los esperado y media hora antes del encuentro, saliendo de la estación Gasper compró dos cigarrillos y me ofreció uno, lo acepte asiendo un movimiento afirmativo con la cabeza mientras lo tomaba y procedía a prenderlo, Gasper se notaba preocupado.
— Dudas que pueda mantenerme bien, también yo lo haría si estuviera en tu posición -solte la primera bocanada de humo mientras caminaba a las afueras de aquel lugar echo con una mezcla de Art nouveau y art decó y finalizada el 29 de noviembre de 1934, dos datos que ahora sabes pero que no te sirven de nada-.
