Scene twenty eight

1.3K 109 43
                                        

IMPORTANTE LEER EL FINAL DEL CAPÍTULO:

—Matt, ¿te puedo hacer una pregunta? —evite por completo lo que había dicho, ya que no me apetecía hablar de nada en aquel momento, pero tenía que hablar con él sobre un tema importante.

»Gabe Barham: 8:21 p.m.

Aquí te espero«

—Claro, Clai.

—Bueno… sin ignorar lo que me dijiste hace unos días —aparté la mirada de él —, sé que me vería un poco hipócrita preguntándote esto ahora, pero… necesito saberlo, y necesito que alguien sea honesto conmigo… Matt asintió y respiré profundamente antes de formular mi pregunta —. ¿En realidad crees que Vic es el correcto para mí? —Matty se hundió ligeramente de hombros y empezó a buscar su respuesta.

—Creo que yo no soy la persona indicada para responderte, pero te responderé con otra pregunta, aunque no creo que sea lo que querías escuchar en verdad… emm… ¿te gusta?, ¿lo quieres? A Vic…

—Cla—claro que lo quiero. He llegado a tomarle afecto…

—Pero no lo amas, ¿o sí?

— ¿No crees que es demasiado pronto como para decir que lo amo?

—Nunca es demasiado pronto para decirle a alguien que lo amas. —Hubo un silencio abrumador, hasta que Matt decidió hablar una vez más.

—Amas a Kellin, ¿verdad? —se le formó una sonrisa socarrona en el rostro y no contesté nada, sólo forcé una media sonrisa y golpeé su brazo ligeramente.

—Ya. Voy tarde… —Matt asintió.

—Te espero aquí, si ves a Pattie tráela contigo.

—Sí, no lo dudes… —corrí hacia el fondo del pasillo y doble a la izquierda. Busqué el camerino número 13 hasta que lo hallé y toqué la puerta dos veces, pero nadie contestó así que abrí la puerta.

— ¿Gabe? Lo siento por el retraso… —cerré la puerta a mis espaldas —. ¡Oh por Dios!, ¡lo siento, lo siento! —me cubrí los ojos con ambas manos y me di media vuelta en dirección a la puerta.

— ¿Qué haces aquí? —preguntó Kellin un poco eufórico.

—Lo siento, no sabía que estabas aquí…

—Dije que no pasarán…

—No te escuché —contraataque casi gritándole a la puerta.

—Ya puedes voltearte… —me dijo.

Lo había visto poniéndose los pantalones, y sin camiseta.

—Lo siento —me giré ruborizada y Kellin me había dado la espalda para ponerse una camiseta blanca con un pequeño estampado en el centro de color negro con la palabra Anthem —. ¿No sabes dónde está Gabe? —cuestioné evitando contemplar su torneada espalda, hasta que desperté de mi trance mental cuando se dio la vuelta hacia mí.

— ¿Gabe? —me miró boquiabierto con los ojos en blanco, casi torciendo los labios en señal de confusión, o tal vez molestia, para luego mirarme de reojo y me miré yo también. El corazón me brincó al darme cuenta de que miraba la camiseta.  

—Eh… —balbuceé y me crucé de brazos para cubrir parte del estampado, pero ya era demasiado tarde —. Tengo que irme… —di vuelta sobre mis talones y tomé la perilla dándole la vuelta, abriéndola un poco, pero Kellin me tomó del brazo y se apegó contra mí.

Podía sentir su respiración chocando contra mi nuca, y me estremecí. Kellin cerró la puerta con delicadeza y le colocó el seguro mientras me giró para quedar frente a frente y me miró a los ojos con un dulzor en la mirada.

¿Puedo cantarte una canción? | Kellin Quinn (EDITANDO)Where stories live. Discover now