Capítulo 2- Hola, nueva vida.

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Blue salió fatigada del avión después de tantas horas de vuelo. Kyle estaba a su lado, dando saltitos por todo el aeropuerto con su sonrisa plastificada en la cara. Erika estaba en la cinta, esperando a que salieran las maletas.

-Ky- le dijo Blue a su hermano-. Vamos a ayudar a mamá.

 El niño asintió y salió corriendo a ayudar.

De repente, el móvil de Blue sonó y la chica, sin prestar demasiada atención, lo sacó de su bolsillo. Vio que le había llegado un mensaje y, antes ni siquiera de poder abrirlo, chocó contra algo tan fuerte que la hizo caerse de culo. Ruborizada, miró hacia arriba, y su sorpresa fue mayúscula al darse cuenta de que no era algo, si no alguien.  Y un alguien muy guapo. El chico era moreno, alto, muy alto, de musculatura fuerte. En sus orejas se podían observar como tenía unas dilataciones, pequeñas, pero dilataciones al fin y al cabo, labios carnosos,  mandíbula fuerte y sus ojos eran tan negros que parecían pozos. Pozos que en esos momentos la miraban con disgusto.

-Podrías mirar por donde vas, ¿no?- le dijo ese chico, con una voz tan profunda que prácticamente se perdió en ella. Ese hombre desprendía testosterona por cada poro de su piel.

-¿Perdona?- le dijo Blue, enfadándose-. No es culpa mía si te gusta jugar a los coches de choque con las personas, amigo.

El chico la miró con cara de asco y soltó un bufido. Acto seguido se dio media vuelta y se fue. ¡Se fue! Dejándola tirada en el suelo.

-Ay que ver- susurró Blue para sí misma-. No llevo ni una hora aquí, y ya me he encontrado con el tonto del pueblo.

Levantándose de un salto, miró de una vez el dichoso mensaje. Casi lo tira al suelo y lo muele a patadas al darse cuenta que era de publicidad.

Dejando escapar un suspiro de resignación, llegó al lado de su madre. Cogieron las cosas y se fueron a encontrarse con Alice. Cuando Blue vio a su tía, dejó caer las cosas al suelo para acto seguido abrazar a Alice

-Alice, Alice- le decía Blue. Nunca le había llamado tita, ni nada por el estilo, desde aquella noche-. Te he echado de menos. ¿Cómo estás?

-Bien, medio asfixiándome- dijo riendo. Cuando fue a darle dos besos, Alice puso una cara de sorpresa y le dijo a su sobrina:- ¡Te has hecho un piercing!

Blue le sonrió y asintió varias veces con la cabeza. Con su primer sueldo, se había puesto un pequeño arito en la nariz, en un acto puramente egoísta, el primero que tuvo desde hacía mucho tiempo.

-Bueno, me gusta como te queda- le aseguró con una sonrisa. Acto seguido, saludó a Erika y pegó un mini gritito al ver a Kyle-. Por Dios Kyle, eres el reflejo de tu padre. Él estaría orgulloso de ti.

Kyle sonrió de oreja a oreja. Su madre no le hablaba mucho de su padre, ya que él sabía que le dolía recordar. Así que Kyle no preguntaba. Pero eso no quitaba que cada pedacito de información que encontrara no fuera importante para él.

Y así, entre bromas y risas, llegaron a su nueva casa. A Blue casi le da un patatús al reconocer la casa.

-Pero… pero… ¡Mamá! ¿No me dijiste que íbamos a vivir en otra casa?- le dijo a su madre. Estaban en frente de lo que era su antigua casa. Seguía igual: de color verde, con ese gran porche y ese gran árbol al cual se subía de pequeña y que daba a la ventana de su habitación. Blue sonrió como una tonta al recordar su niñez.

-Sí, pero…- le contestó Erika-, esta casa la eligió tu padre, y realmente no nos imaginaba viviendo en otro sitio.

Blue abrazó a su madre y le gritó a Kyle:- Mi habitación es la que da al árbol, pequeñajo.

Kyle la miró y le dijo:- Será para quien llegue primero.

Y el niño echó a correr con sus maletas. Blue le sonrió a su tía y a su madre y salió disparada detrás de su hermano, con sus cosas también.

Blue se acostó en su nueva, o vieja, según como se mire, cama. Olía tal y como recordaba. Al final Kyle llegó antes que ella, pero en cuanto entró, miró con desencanto la habitación y le dijo a su hermana:

-Quédatela, es de niñas

Blue asintió con la cabeza, aguantándose las ganas de reír. Su vieja habitación, aunque si bien estaba sin muebles, las paredes seguían teniendo el mismo color rosa. Lo que Blue no le dijo a su hermano era que al día siguiente iban a redecorar la casa.

Así que desempaquetó lo menos posible y, tras limpiar y airear la habitación, cenó y se acostó exhausta. El día siguiente iba a ser bastante largo, ya que empezaba las clases en su nuevo instituto.

A punto de caer rendida, de repente recordó unos ojos negros que la acompañaron toda la noche.

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Siento haber tardado tanto en subir, pero es que ya he comentado que con los exámenes y demás, prácticamente no me quedan fuerzas.

Aún así intentaré subir lo mas pronto posible. Espero que os guste >_< 

BlueDonde viven las historias. Descúbrelo ahora