Capítulo 15:
Si alguien me pregunta ¿Por qué besaste a Matt? Yo no sabría que responderles. Simplemente mi cuerpo había reaccionado de tal forma. Desearía tener una respuesta a esa pregunta, pero no era tan sencillo. Había besado a Matt, ¿Qué pasaría mañana en la escuela? ¿Me hablaría como siempre? ¿Actuaría normal? ¿Se comportará extraño? Quisiera retroceder el tiempo y no haberlo besado. Todo era tan complicado ahora.
-¡Llegamos! –Gritaron desde la puerta.
-Hola ma.
-Hija, ¿hace cuánto llegaste?
-Hace rato.
-¿Ya comiste?
-Sí, comí hace poco. –Mentí
-Ah, está bien… Pensamos que llegarías después.
-No, ya sabes, Sarah siempre debe irse corriendo.
-Sí, siempre pasa.
-Aja…
-¿Pasa algo?
-No, solo estoy un poco… enferma. Me duele la panza, debe ser que lo que comí me ha caído mal.
-¿Por qué no vas a acostarte?
-Eso voy a hacer. Hasta mañana a todos.
-Hasta mañana. –Dijeron todos en coro.
Miré mi celular y no había llamadas de Matt, ni un mensaje, nada.
-Hija…
-¿Qué ha pasado?
-Quería hablar contigo, ¿Pasó algo camino a casa?
-No pasó nada, mami.
-¿Por qué actúas extraño?
-Es que, la he cagado. –Me escondí debajo de las sabanas.
-¿Ahora cuantos exámenes perdiste?
-Solo perdí el de química, pero no es eso.
-¿Qué hiciste?
-Pues… sabes que Matt está súper enamorado de Rosalía y que andan muy enserio con lo de su relación.
-Claro.
-Pues, ellos pelearon muy fuerte, así que Matt estaba triste y yo… pues no sé que me pasó mamá, lo juro, yo solo lo besé.
-¡¿Qué tu qué?!
-Yo no sé que me pasó, mamá, no sé. –Sollocé.
-Ariana, pero…
-No quiero que nuestra amistad se arruine por un tonto beso.
-Tienes que esperar a mañana.
-¿Y si no me vuelve a hablar?
-No lo sé, soy mala dando consejos, lo sabes.
-Mamá, no sé qué hacer para remediarlo.
-Mañana vas al colegio y averiguas que sintió Matt.
-Está bien. –Sequé las lágrimas de mi mejilla.
-Vamos, Ariana, vamos tarde. –Dijo papá.
Salimos todos corriendo y nos montamos al auto, el trayecto era largo, primero debíamos llevar a Andrea al jardín, a los trillizos y Lau a su escuela primaria; y por ultimo yo, claro.
-Adiós, papá, gracias.
-Que te vaya bien, te quiero.
Me bajé del auto para entrar, todos entraban corriendo a saludar a sus amigas, pero no veía a Sarah por ningún lado.
