Los cielos llenos de grises nubes lloraba torrencialmente sobre el cielo de Novea. La familia Krackson observaba con admiración la torrencial lluvia que se cernía sobre ellos en aquella tarde otoñal. Lily, la más pequeña de los hijos Krackson, pegaba sus pequeñas manos al cristal de la ventana acercando su rostro hasta que su nariz se apretujaba contra el frío vidrio. Una sonrisa llena de curiosidad y felicidad arrugo las pequeñas facciones del rostro de la niña de tan solo 8 años. Sus hermanos, los mellizos Antony y Col, observaban la lluvia con menos entusiasmo pero igual interés. Ambos estaban parados uno a cada lado de su pequeña hermana, ellos eran apenas un año mayor que Lily. Sus padres, Jessica y Robert, los miraban divertidos. La lluvia continuo limpiando las impurezas de la ciudad durante dos días ininterrumpidos, un fin de semana que para muchos adultos y adolescentes fue aburrido pero que los niños Krackson disfrutaron.
Lily, cuando se levanto la mañana del Lunes y vio que la lluvia había cesado se dirigió a la cocina con expresión triste y un diminuto puchero adornando sus pequeños labias. Su cabello estaba largo y alborotado sobre sus hombros, con sus manos apretaba un pequeño oso de peluche marrón contra su pecho, su pijama blanco con dibujos de diminutos de osos. Cuando sus padres la vieron entrar con sus normalmente pálidas mejillas ligeramente sonrojados y el ceño arrugando su frente la miraron sorprendidos e intercambiaron una mirada de confusión.
- Princesa ¿Qué pasa?- Pregunto Robert a su hija mientras se acercaba y miraba en los azules ojos de la pequeña al hincarse frente a ella con una expresión de preocupación.
-Ya no llueve.- Respondió la infante en un susurro mirando al suelo.
-¿Qué tiene que no llueva de malo, Lily?- Robert preguntó sin comprender la aparente tristeza de su hija.
-No me gusta. Me gusta que llueva. Todo es mejor cuando esta lloviendo. El cielo se ve más genial. La lluvia es asombrosa. Gracias a ella puedo pasar más tiempo en casa con mis hermanos y con ustedes. Quiero que llueva.- Lily mantuvo su mirada clavada en el suelo mientras contestaba la pregunta de su padre en suaves susurros acariciando los orejas del peluche que apretaba con fuerza contra su pecho y sus mejillas se tornaban más rojas con cada palabra.
Robert acaricio la castaña cabeza de la pequeña y le sonrió mirándola con ternura.
- La lluvia es genial, pero también es genial el sol. cuando no llueve puedes jugar con tus hermanos saltando en los charcos y haciendo guerras de barro. Puedes pasear por el parque con tus padres y jugar con tus amigos. Además, hoy tienes colegio y podrás ir y jugar con tus amigos en el recreo.
Lily levanto la mirada y vio a su padre sonreirle. Ambos se miraron a los ojos, era el cielo mirando al mar. Entonces la pequeña sonrió y rió suavemente moviendo su cabeza en una pequeña afirmación ante la atenta mirada de sus padre y se fue a su cuarto corriendo a organizarse para ir al colegio.
