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Prologo

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Si tuvieras que describir a la familia que vivía al final de la calle Georgia Rose en el número 289 la mayoría haría una mueca.

Aparecieron varias veces en el periódico local y una vez en la televisión nacional hacía diez años cuando la señora Franklin dio a luz a tres niños y una niña, preciosos, fueron la atracción principal del pueblo desde que nacieron; ¿como no ibas a adorar a los hermanos Franklin? rubios como su madre y con los ojos verdes como los de su padre, siempre iban vestidos iguales, estaban juntos hasta si iban al parque, Ethan, Marcus y Finn eran completamente idénticos dejando a su hermana Alexis que, aunque se parecía a ellos, su pelo se rizaba en preciosos bucles dorados; los niños correteaban por todo el vecindario desde que habían aprendido a hacerlo llenandolo de risas y saludando a todos a su paso, siempre alegres y traviesos.

Al paso del tiempo la madre de los niños dejó de trabajar, cosa que no sorprendió a los vecinos, tenía cuatro terremotos en casa a los que tenía que vigilar y su marido trabajaba por un buen sueldo, eso hizo que se hiciera más normal verla junto a sus hijos en el parque o por la plaza del pueblo, los niños realmente eran amados por cada persona del pueblo y Sarah se hizo su hueco entre las madres de los demás niños al pasar más tiempo fuera de casa.

De las últimas veces en la que vieron a toda la familia feliz fue en el cumpleaños 6 de los niños, como era costumbre desde que los niños habían nacido su casa se llenó de vecinos y correteos, todos los niños jugaban en el patio de la casa mientras sus padres hablaban o ayudaban en la barbacoa, Sarah tenía en brazos a el bebé de una de sus amigas mientras hablaban de cómo había pasado el tiempo tan rápido y no vio como Ethan había caído jugando futbol, sin embargo si que escucho el grito de su marido hacia su hijo por llorar e interrumpirle, ella dejó al bebé con su madre y llevó a su hijo arriba, el día siguió con normalidad, nadie dijo nada, nunca lo hacían. 

De ahí en adelante las idas al parque de Sarah fueron cada vez menos, no sabían porque pero les tranquilizaba ver a los niños de la familia seguir corriendo de un lado a otro como siempre había sido, cuando alguno de ellos aparecia con golpes aseguraban que se habían golpeado jugando con sus hermanos o habían caído corriendo como siempre hacían.

Había rumores por todo el pueblo, en un lugar pequeño donde todos se conocían no podías hacer algo sin que nadie te viera, se decía que el padre de los niños volvía muy tarde de trabajar, se le veía en los bares a las afueras, y todos los rumores se confirmaron cuando el periódico local publicó que había caído en coma etílico junto a una chica de no más de 18 años.

Sarah fue al hospital dos dias, aparecio en el parque el sabado muy sonriente y estuvo toda la tarde allí riendo y haciendo bromas como hacia mas de tres años que no hacía y después, desapareció.

Sus vecinos decían que la había visto cargar el coche con dos maletas y los cuatro niños medio dormidos sobre medianoche, pasó por casa de su madre y se fue.

Cuando su marido despertó una semana después y volvió a casa no estuvo ahí más de diez minutos antes de salir como alma que lleva el diablo a la comisaría del pueblo, sorpresa fue la suya cuando se encontró con que su mujer le había abandonado y había firmado unos papeles de divorcio que él había pedido antes de saber que iba a ser padre.

Los FranklinStories to obsess over. Discover now