Estoy acostumbrada al cambio, mis padres y yo estamos acostumbrados a mudarnos si nuevas oportunidades se nos presentan. Este año mis padres fueron contratados en Pine heaven una pequeña comunidad religiosa en el medio de la nada que se encarga de ayudar a personas adictas a las drogas. Es como una pequeña ciudad, que cuenta con todo lo necesario para mantener a 300 personas felices. Cuenta con escuelas, lavandería, restaurante, hotel eh incluso una tienda de ropa.
Para ser honesta, Este lugar es una pesadilla.
