El Principio

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Amaneció. Jack y Kai hacían la misma rutina de siempre: Recorrer el desierto para llegar a la ciudad, buscar comida, evitar Cranks, y finalmente buscar a sus padres. No era fácil recorrer la ciudad sin ser visto, la mayoría de veces tenían que entrar por los túneles subterráneos, donde solían jugar de niños. Jack y Kai entraron a los túneles.
-¿Crees que esta vez si los encontremos?-.
- ¿A quienes?-Preguntó Kai.
- A...mis Padres...y los tuyos...-Dijo Jack mirando al suelo.
-No vuelvas a tocar ese tema de nuevo...duele...-. Respondió Kai.
-Perdóname. Los extraño. Como sea, sigamos, es por el pasillo derecho.-
Jack y Kai siguieron caminando entre los estrechos túneles que había. Minutos después llegaron a donde debían salir. La salida se encontraba en un callejón, se asomaron viendo de derecha e izquierda como si fueran a cruzar la calle.
-No hay Cranks en la vista.-Afirmó Jack.
-Hagamos esto antes de que nos vean-.Dijo Kai.
Jack y Kai corrieron hacia el edificio de enfrente, abrieron las puertas y entraron.
El edificio estaba sucio, al parecer era un hotel, el lobby estaba lleno de papeles tirados, había basura en las esquinas, la alfombra arañada como si un grupo de gatos hubieran tenido un enfrentamiento, las paredes tenían moho y enredaderas.
-Bien... a buscar el restaurante.-Dijo Kai
Jack y Kai comenzaron a recorrer los pasillos en busca del restaurante. Kai sintió un silencio, no era normal, Jack no solía callarse tanto tiempo, volteó y su amigo ya no estaba.
-¡¿Jack?!-Gritó Kai-¿Donde estás?.-
Kai comenzó a buscarlo. Escuchó un ruido que provenía del cuarto del lado izquierdo.
-¿Jack?- Preguntó Kai abriendo cuidadosamente la puerta.
BUU!-Gritó Jack aventándose en Kai.
Kai soltó un grito.
Y los dos empezaron a reírse como locos.
-Okay, vamos chico gritón, ahora ya tengo toda la actitud.-Dijo Jack dandole unas palmadas en la espalda
-Me vengaré pronto, cuando menos lo esperes-Dijo Kai riéndose.
Siguieron buscando.
Restaurante
Los dos chicos entraron corriendo a la cocina.
-¡Latas de atún! Que mejor que esto...-Dijo Jack entusiasmado.
-¡ahh! Nos espera una gran comida. Mira que tenemos aquí, ¡frijol enlatado!.-Kai no le quitaba los ojos de encima a esa lata.
-wacala...-Dijo Jack con cara de disgusto.
-Ahora por eso te lo haré comer-Dijo Kai con cara burlona.
Se llevaron todas las latas de atún y frijol que pudieron. Salieron del hotel y se dirigieron a los túneles. Entraron.

Kai tenía un pésimo sentido de orientación, así que la mayoría de las veces que intentaban regresar por medio de los pasajes subterraneos siempre se perdían.

-¡Ya te dije, debemos girar a la izquierda para llegar más rápido!-le dijo Jack                                          -No, estas mal. Te apuesto una lata de frijol a que es a la derecha- lo desafió Kai.                          

Sin esperar una respuesta Kai se dirigió al lugar donde había dicho y Jack se sintió obligado a seguirlo. El pasaje estaba muy estrecho, el lugar estaba lleno de telarañas y había pedazos de madera en el suelo. Parecía que nunca habían pasado por aquí. Al intentar recordar si ya había visto ese lugar, a Jack le empezó a llegar un olor repugnante.                                                                        --En serio Kai, ¡no podías esperar!-le reclamó Jack                                                                                                -¡¿QUÉ?!  yo no hice nada.

Antes que empezaran a pelear, el olor llegó más fuerte que la vez anterior. Los dos tenían unas ganas de vomitar la poca comida que habían en su interior. Era como si alguien no se hubiera bañado por años e intentara cubrir el repugnante olor con perfume barato.

-Sabes... creo que es mejor regresar a la superficie...-Le dijo Kai a Jack con una cara que mostraba su asco total.

Justo cuando los dos amigos se volteaban para regresar, una mano fría y esqueletica le toco el hombro a Jack. Justo después unas uñas se le enterraron en su piel como si alguien lo había apuñalado. Jack no pudo evitar sacar un grito de dolor. Parecía que Kai sufría lo mismo, el sujeto que intentaba arrancarle la piel, no tenia nariz, su cara estaba deforme, parecía que alguien intento quemarlo vivo.

Verdad que duele!...-se oyó una voz detrás de Jack - Es igual, cuando Beatriz se llevó mi nariz, en un desliz"- lo decía con un tono alegre pero a la vez macabro.

Jack vio a Kai y con una sola mirada entendió a que se refería. Segundos después los dos le dieron un puñetazo con la mano que tenían libre a los sujetos y empezaron a correr.                          

-¡¿Qué fue eso?!- gritó Kai                                                                                                                                                  -No lo sé, pero hay que largarnos de aquí- le respondió Jack                                                                            

A lo lejos se escuchaban las voces de los hombres sin narices, cantando una melodía. Pero no intentaron averiguar que era, Jack y Kai corrieron lo más rápido posible sin saber por donde se dirigían. Tiempo después encontraron una salida.
-¿Nos están siguiendo?-Preguntó Jack entre jadeos.
-Creo que...Creo que los perdimos...vamos a casa antes de que nos encuentren.-
Juntos comenzaron a atravesar el desierto, había viento, parecía que se avecinaba una tormenta. Jack se dejó caer entre la arena.
-Un descanso...-Dijo Jack entre quejidos.
-Cinco minutos.- Dijo Kai sentándose a un lado de Jack.
-¿Que son esas cosas que se están acercando? Acaso....-
-Nos están siguiendo-Dijo Kai con la voz temblorosa.
No tardaron en pararse. Comenzaron a correr. Las montañas se veían cada vez más cerca.
Los Cranks corrían desesperados, se tropezaban unos con otros.
-No mires atrás...No mires atraaas...-Repetía Jack.
En cuanto llegaron a las montañas los dos no dudaron a donde debían ir. Se dirigieron a la cueva donde solían jugar a las escondidas. Jack y Kai conocían cada rincón de esa cueva. Se escabulleron entre la oscuridad e ingresaron a un agujero el cual era imposible de encontrar.
El cielo comenzó a tronar, la tormenta llegó.
-Ahora si los perdimos-Dijo Kai.

No paraba de llover, es como si las nubes lloraran sin cesar. La lluvia era acida pero no se podían quedar todo el día ahí. Kai habían perdido las latas de atún y frijol al intentar escapar de los Cranks. Se estaba muriendo de hambre, lo único que lo mantenía calmado era la compañía de su viejo y loco amigo Jack.

-La lluvia me está quemando la piel, hay que aguardar aquí hasta que todo se calme- lo dijo Kai para intentar tranquilizar a Jack.

-¡Acaso no ves lo que esta pasando! todo esto es un desastre, y aunque nos quedemos esperando hasta que deje de llover estaremos muertos para ese entonces - Lo empezó a decir mientras su respiración iba más rápida- Los Cranks nos mordieron, nos convertiremos en esas horribles criaturas y sino pasa eso moriremos porque nuestra ¡maldita herida que nos está matando!

-Oye, tranquilo. Mira el lado positivo, morirás junto a un idiota, ¡Yo!

Los dos se atacaron de la risa pero en el fondo sabían que tenían que salir de la cueva. Haciendo un esfuerzo se levantaron y empezaron a correr como locos (una decisión muy estúpida) dirigiéndose a su refugio. Durante el recorrido, los dos empezaron a sentir que su piel se estaba quemando por el ácido. Lograron llegar aunque completamente heridos.
-Nada más faltaba esto-Dijo Jack quitándose la playera.-arde...-
Jack sacó el quit de emergencia que consiguieron en uno de sus recorridos por la ciudad. Comenzó a limpiarse las heridas con algodón y agua oxigenada. Kai hizo lo mismo.
Se pusieron ropa limpia, y sacaron las latas de atún que guardaron hace tiempo por si sucedía una emergencia. Comenzaron a comer, no tenían ganas de hablar, estaban traumados de lo que había sucedido. Del aburrimiento comenzaron a ver las latas, cada detalle.
-yo digo qué hay que coleccionar estas latas, digo...¿quien piensa poner a esta señora en la imagen de fondo en la etiqueta?-Dijo Jack riéndose.
- "CRUEL es bueno"... hum nunca había escuchado de esto-Dijo Kai girando la lata.
- ¿y si tiene que ver con nuestros padres?-Preguntó Jack
-Hum...pues...el único lugar donde podremos averiguarlo es en la ciudad.
Les provocó escalofríos, no querían volver ahí, pero no tenían otra opción, si quieren sobrevivir es allá donde deben ir. La comida se les acababa. Ya habían pasado varias horas desde el encuentro con los Cranks, por suerte la tormenta se encargó de ellos.
-Vamos mañana por la mañana-Dijo Kai.
-Pensaré en algún atajo...o algún modo para evitar los Cranks y llegar más rápido a la ciudad...-Mencionó Jack dejándose caer en el suelo.
En el momento que tocaron el piso se quedaron dormidos.

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