Bullying

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El otoño se había encargado de sembrar una alfombra de hojas secas debajo de los pies de la niña, quien desconsoladamente dejaba caer sus lágrimas. La lluvia, que copiosamente bañaba esta parte del mundo, también contribuía a borrar con suavidad las manchas de sangre que asomaban en el rostro de la chiquilla.

La pequeña Nadia contaba tan solo dieciséis años. Bueno... no tan pequeña a decir verdad. Por lo menos eso pensó David cuando, intrépido, le robó un beso a la salida del colegio.

Por desgracia para Nadia, David era el novio "oficial" de Wanda, quien tenía muchas amigas... Es fácil deducir lo que sucedió: Alguien le contó a Wanda que Nadia quería robarle el novio, y ella y sus amigotas le dieron una paliza de campeonato.

En realidad, Nadia no quería saber nada con David. Ni con nadie. Ella era feliz encerrada en sus libros. Allí podía vivir las aventuras de sus héroes favoritos, sin moverse de su silla. En los libros, Nadia podía ser la princesa de un castillo medieval, o la espía más osada de toda Rusia. Su imaginación no tenía límites.

Las historias que más le gustaban eran las de terror. Se estremecía con cada relato de Poe, y temblaba de pies a cabeza con Stephen King; pero los asesinos seriales eran su debilidad...

Sin embargo, esta afición la hacía parecer "rara" ante sus pares. Las otras chicas se burlaban de ella, porque nunca salía, ni tenía relaciones con chicos. Pero David la había besado, y por un momento sintió que flotaba en las nubes, que podía volar... ¡Hasta que Wanda la bajó de un hondazo!

Tal vez fue en ese momento donde la mente de Nadia hizo su primer "click". Seguramente fue entonces cuando inconscientemente decidió que era el momento de convertirse en aquello que tanto admiraba.

No necesitó esforzarse demasiado. Le fue fácil convencer a David de acompañarla esa noche. Se maquilló lo mejor posible para disimular los golpes, y acudió a la cita.

Caminaron en la oscuridad, siguiendo las vías. Las estrellas contribuyeron para hacer la velada aún más romántica.

Caminaban de la mano, y David intentó besarla varias veces, pero ella tímidamente se negaba, haciéndole desear aún más.

De repente, Nadia se detuvo. Giró sobre sus talones, y enfrentó la encantadora mirada del muchacho.

Lo tomó de la nuca con ambas manos y, un poco torpe, pero desesperadamente comenzó a besarlo como si fuese la última vez... Y de hecho lo era: De improviso se soltó de David, y empujándolo con firmeza lo alejó un poco de su cuerpo. Sólo le dijo: "Adiós".

Él se quedó observándola perplejo unos breves instantes, hasta que el tren de la medianoche, que estaba a horario, acabó con su vida arrastrándolo aún varios metros.

Nadia, a pocos centímetros del tren que circulaba a toda velocidad, aspiró fuertemente el aire que vertiginoso pasaba frente a ella, y abriendo los ojos, su mirada incólume y voraz, la descubrió sonriendo, y relamiendo la sangre que había manchado su rostro.

Una nueva Nadia acababa de nacer...

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⏰ Last updated: Dec 16, 2017 ⏰

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